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Crisis y defensa nacional

Rincón del autor. La defensa es como una póliza de seguro que el Estado debe renovar

Por Hugo Guerra

Ilustrado lector, en situaciones de crisis financiera mundial como la presente, uno de los fenómenos colaterales más peligrosos es la alteración de la paz. Así, el crack de 1929-1933 prologó la II Guerra Mundial.

Hoy, en pleno abismo especulativo estadounidense, Venezuela está introduciendo en la región componentes de amenaza bélica que alcanzan hasta el pronto desarrollo de armas nucleares. En paralelo, frente a la crisis boliviana Chile deja conocer que, a pese a ser ya la primera potencia militar del cono sur, dispone de US$3.000 millones para seguir incrementando su panoplia.

En un contexto tan volátil es acertada la propuesta de establecer un canon a la explotación de futuros yacimientos mineros y energéticos para fortalecer el fondo de defensa que viene financiándose con parte de las regalías del gas de Camisea.

La defensa nacional es como una póliza de seguros (contra riesgos razonables), que el Estado está obligado a renovar anualmente para proteger la integridad, la soberanía y la viabilidad nacional. Por tanto la defensa es un bien público con igual jerarquía a la salud y la educación.

Su financiamiento no puede estar librado al azar ni fijarse aleatoriamente según la precariedad de los presupuestos anuales de la República. Por eso urge encontrar mecanismos estables para no volver a la precariedad del núcleo básico eficaz (que supuestamente daría respuesta durante 30 días a una eventual agresión) que propuso inicialmente este gobierno, destinando un presupuesto mísero de 650 millones de dólares entre el 2006 y el 2011.

Para subsistir en hipótesis bélicas básicas, necesitamos primero sanear el drama salarial del personal militar en actividad, frenando de inmediato la descapitalización humana sobre todo en la FAP; también debemos mantener y desarrollar la infraestructura defensiva; y, asegurar la movilidad de personal y equipos. Todo lo cual debe financiarse con recursos regulares.

Luego, es imperativo recuperar poderío aéreo con alta tecnología; modernizar y multiplicar la artillería; repotenciar la fuerza de submarinos; garantizar el suministro de armamento, municiones y combustible y garantizar el despliegue preventivo para compensar la asimetría con los vecinos. El financiamiento de esto debe salir del canon propuesto por el vicepresidente Giampietri; aunque también debe evaluarse la posibilidad de desarrollar una industria militar propia captando capitales privados que se escapan de la crisis financiera.

En la paz estos tópicos suelen ser incomprendidos. Pero, llegado el caso, la falta de previsión es una forma de traición al interés de la patria.

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