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¿'Petrogate'?

Rincón del autor. Ad portas del APEC no podemos cambiar al canciller o a la ministra Aráoz. La lucha contra la corrupción requiere medidas certeras que nos permitan avanzar

Por Beatriz Boza

El ama de casa sabe que si le roban en su hogar no es suficiente cambiar al personal sino que cambia las chapas y guarda en lugar seguro sus objetos de valor. Ella sabe que no basta cambiar personas, sino que se requiere contar con mayores medidas de seguridad, como, por ejemplo, instruir que nadie puede abrir su cartera o entrar a su habitación. Basta con que algún miembro del hogar vea a otro no autorizado abrir la cartera o ingresar a la habitación para indagar al respecto.

Ante el escándalo del 'Petrogate' que ha suscitado el total rechazo de la población, parece que la manera más eficaz que tenemos para lidiar con la corrupción es recurrir a despidos, investigaciones y castigos. Canalizamos nuestra impotencia ante la impunidad pidiendo sanciones drásticas, queremos ver rodar cabezas y cambiar el Gabinete. ¿Eso reducirá la corrupción? No. Porque cuando las medidas se centran en el cambio de actores y no en reforzar el sistema de seguridad contra la corrupción perdemos de vista que "en arca abierta hasta el justo peca". En el caso de Perú-Petro, se requieren sanciones drásticas y eficaces para dar un mensaje claro contra la corrupción, pero también tenemos que forjar un sistema que impida prácticas corruptas, basado en la transparencia, competencia y control.

Como ya lo hacen el Tribunal Constitucional y algunos reguladores, toda entidad debe publicar en su web las distintas reuniones que sostiene la autoridad con el sector privado. Además, toda concesión o alianza estratégica con el sector privado, como las que ha entablado Petro-Perú con el consorcio noruego, debe ser transparente y competitiva, especialmente si afecta el patrimonio estatal. Debemos reforzar los controles internos y externos. En el 2006, por ejemplo, se le quitaron los controles internos a Petro-Perú. Ahora más que nunca, el Congreso debería revertir esa situación y someter a Petro-Perú al control del Fonafe, del SNIP y del Consucode. El país requiere de un contralor general de la República de reconocida solvencia, trayectoria e independencia, como es el caso de Beatriz Merino. Es imperioso pensar en personas de la talla de Lourdes Flores, Susana Villarán o Cecilia Blondet para darle a la contraloría el sitial que requiere en la vida del país.

Ad portas del APEC no podemos cambiar al canciller o a la ministra Mercedes Aráoz que vienen haciendo un buen papel. La lucha contra la corrupción requiere medidas certeras e inteligentes que nos permitan avanzar.

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