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Patas arriba

Rincón del autor. El dilema peruano es cómo saber cuál de las dos recetas aplicar en el momento: ¿La lógica para épocas normales, o la receta para época de crisis?

Por Richard Webb

Justo cuando aprendíamos el abecé del buen gobierno, el mundo decide ponerse patas arriba y lo aprendido se va al agua. En crisis, dicen, rigen otras leyes. Nos enseñaron, por ejemplo, que es positivo que la mala gestión empresarial sea castigada por el mercado. Que sobreviva el eficiente. Pero en crisis, el primer mandamiento no es ya la competitividad sino la mera sobrevivencia; y, en ese contexto, la ineficiencia no debería ser una sentencia de muerte sino un motivo para apoyar con capital, subsidio o protección, pagado por los contribuyentes y los consumidores. Nos enseñaron que las finanzas deben ser transparentes, pero en medio de un colapso el imperativo es evitar el pánico, aunque al costo de callar ciertas realidades. En tiempos normales, la gestión busca avanzar con velocidad; en crisis, simplemente no caerse de la bicicleta.

Otra lección aprendida fue que la banca no debe estar en las manos ineficientes y corruptibles del Estado. Hoy observamos cómo los Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Islandia, y otros países europeos estatizan sus bancos. Podría decirse que cuando Alan García buscaba evitar la crisis que arrasó su primera gestión resultó siendo un precursor de las recetas que hoy aplican los países más avanzados del mundo --la estatización de la banca, el no pago de las deudas, y el 'crédito cero' sin intereses--. Las medidas de Alan fueron incomprendidas debido a que los países ricos gozaban de buenos tiempos, pero si hubieran estado colapsando, como ahora, quizás lo hubieran considerado un líder visionario. Otra lección que se cae por la borda es el mandato supremo en contra de la inflación. Nos enseñan que la inflación destruye el ahorro, el crédito y la paz social, pero en crisis la prioridad pasa a ser el empleo. Hoy se observa cómo el mundo decide postergar la lucha contra la inflación en aras de evitar la recesión y el colapso de sus bancos. Quien más nos abrió los ojos en cuanto a la lógica especial de los tiempos de crisis fue Keynes, economista que en su momento escandalizó a sus contemporáneos recomendando un gasto fiscal deficitario como remedio para la recesión.

El dilema peruano es cómo saber cuál de las dos recetas aplicar en el momento: ¿La lógica para épocas normales o la receta para época de crisis? Si se aplica al paciente un electroshock innecesario, podríamos matarlo. Pero si no se le aplica y este era necesario, igual podría terminar patas arriba.

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