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ÓPERA

Broche de oro para Prolírica

Madama Butterfly. Con las presentaciones de esta obra de Puccini se cierra un capítulo importante de la opera en nuestro país, promovido por Prolírica.

Por Daniel Roca Alcázar*

La Asociación Prolírica del Perú baja definitivamente el telón con la presentación de "Madama Butterfly", opera cumbre de Giacomo Puccini que conmemora los 150 años de su nacimiento.

Este melodrama narra la historia de una geisha que comete el error de enamorarse de un hombre (Pinkerton) que pertenece a un mundo lejano. Las consecuencias de este romance deberá pagarlas con su propia vida. Puccini tuvo la habilidad de crear con Cio Cio San, una de sus más atormentadas criaturas musicales. En la 'avant premiere' del jueves 30 de octubre, organizada por A.W. Faber Castell Peruana, se juntaron en el escenario del teatro Segura los mejores elementos posibles para ofrecer al público de Lima un espectáculo de altísimo nivel. El extraordinario tenor y director Luis Alva fue nuevamente el gran animador y triunfador de la velada con una regia impecable y elementos escenográficos de primer orden. Todo fue cuidado hasta el mínimo detalle, incluidos los vistosos trajes orientales que dieron un ambiente muy adecuado.

"Madama Butterfly" es una opera que gira en torno de la protagonista. Intérpretes históricas de esta opera han sido divas de la talla de Renata Tebaldi, Victoria de los Ángeles y Renata Scotto. La más importante, sin duda, fue la búlgara Raina Kabaivanska, la más aplaudida Cio Cio San del siglo XX. Para la puesta en escena de Lima el maestro Alva escogió una soprano con muchas bellas cualidades, la japonesa Hiroko Morita. Sin lugar a dudas tiene el "phisique du rol". La fragilidad y suavidad demostrada en el primer acto y la fuerza histriónica y vocal demostrada hacia el final de la opera ponen en evidencia a una cantante y actriz de valores poco comunes. Gracias a su capacidad interpretativa y a su inteligencia musical tuvo la virtud de hacernos comprender la esencia misma de su drama. La desesperación por la pérdida del ser amado, la renuncia a su hijo y sobretodo el honor como única solución final.

El extraordinario tenor uruguayo Juan Carlos Valls, que ha cantado con éxito en otras temporadas de la institución, nos sigue sorprendiendo por la belleza de su registro vocal. Demostró gran compenetración con el personaje de Pinkerton, pese a que recientemente lo ha incorporado a su repertorio. Valls es más que una promesa, es un talentoso artista, sólido, con mucho oficio que ha paseado su arte por muchos escenarios internacionales. Una elección muy acertada del maestro Alva. De muy buen nivel Mónica Canales como Suzuki y, nuestro conocido, el aplaudido artista venezolano Víctor García Sierra como Sharpless. Ellos se lucieron con profesionalismo y dieron vida a sus personajes con verdadera convicción. Muy eficaz en sus intervenciones el Coro Nacional, bajo la dirección de Antonio Paz. La Orquesta Prolírica rindió una prueba de gran calidad magníficamente conducida por el destacado maestro italiano Marco Titotto, a quien ya hemos tenido la oportunidad de apreciar en anteriores temporadas. Ovaciones, muchos aplausos y público de pie. También mucha tristeza porque sabemos que el cierre de las temporadas de Prolírica representa el fin de una época dorada para la opera en el Perú. Un capítulo importante de la historia operática en nuestro país, que supo desarrollar con supremo talento, inteligencia y señorío el maestro Luis Alva a quien le debemos un monumento de gratitud y quien tiene el reconocimiento y el afecto de todo el país.

[*] Diplomático y miembro de Prolírica

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