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ARTE

Lecciones de historia

YO NO ME RÍO DE LA HISTORIA (PERO CASI).ESE PODRÍA SER UNO DE LOS LEMAS DE FERNANDO BRYCE, QUIEN EXPONE EN BERLÍN UNA MUESTRA TITULADA "DIE WELT" ("EL MUNDO") EN LA QUE RETRATA A PARTIR DE DOCUMENTOS DIVERSOS LA ERA DEL IMPERIALISMO CLÁSICO Y LA BELLE EPOQUE.

Por Carlo Trivelli

"Es algo así como la globalización, pero 100 años antes", me dice Fernando Bryce por teléfono, desde Berlín, donde acaba de inaugurar "Die Welt" ("El mundo") su cuarta muestra individual en la galería Barbara Thumm de esa ciudad. Se trata de una serie de 195 dibujos que reproducen igual cantidad de documentos de época, desde primeras planas de periódicos y revistas (entre ellos El Comercio), portadas de libros, textos teóricos, avisos publicitarios, mapas y retratos; pequeños fragmentos de la historia universal entre 1885 y 1920 con los que Bryce (re)construye el gran mosaico de los acontecimientos.

El gran panorama que ofrece "Die Welt" se estructura a partir de los titulares de los periódicos elegidos por Bryce: "The New York Times", "l'Humanité" y El Comercio, que narran los acontecimientos políticos y sociales de fines del siglo XIX y principios del XX que delinearon la historia de la época clásica del imperialismo moderno. Asistimos así a la conferencia de Berlín en la que las potencias europeas se repartieron África y seguimos un aparentemente errático curso de los hechos hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, pasando por la revolución rusa, la mexicana, la guerra ruso-japonesa, la guerra hispano-americana, la independencia de Cuba y los constantes conflictos en los Balcanes, para mencionar solo algunos. Sazonan esta línea de tiempo los retratos de presidentes, primeros ministros, generales y emperadores y reproducciones de avisos publicitarios que invitan a comprar los primeros autos Ford, a usar novedosos enjuagues bucales para el mal aliento, a comunicarse a través del sistema inalámbrico de Marconi ("eso de 'Marconi wireless' suena tan parecido a lo que escuchamos ahora", dice Bryce entre risas) y, quizá lo mejor de todo, a no perderse el viaje inaugural del Titanic. Pero, a medida que nos internamos en esta variopinta narración, una luz de alarma comienza a encenderse: ¿y si este modo, entre errático y caricaturesco, del acontecer es realmente como sucedieron las cosas?

Las épocas como espejos
La estrategia de Fernando Bryce para aproximarse a los hechos históricos supone largas inmersiones en bibliotecas y archivos de las que rescata imágenes y textos con los que él vuelve a hilar el tejido de los hechos, pero siempre desde una distancia que resulta tan irónica como reveladora. Bryce se divierte transcribiendo un texto que narra la inauguración de la exposición universal del París en 1900 o se burla casi abiertamente de la portada de una revista de izquierda estadounidense, titulada "Liberator", que puso en su número de enero de 1919 a Lenin en portada. Y definitivamente se reía a carcajadas de lo que publicaba "Il Popolod'Italia", diario socialista, cuando él mismo copia la inscripción que va debajo de la cabecera del diario: "Fondatore: Benito Mussolini". Ironías de la historia.

Esa inmersión casi total en los hechos que explora, dirigida por el cable a tierra que le da a conocer lo que va a suceder en los siguientes 100 años, le permite a Bryce engarzar los distintos fragmentos que él encuentra para devolvernos una visión viva del tiempo que retrata: política, guerras, ideología, estética, publicidad, todo escrito y dibujado nuevamente con ese lacónico estilo que parece desenmascarar el verdadero sentido de los documentos que le sirven de base. Porque eso es lo que consigue: desenmascarar lo que fue un iluso patriotismo aquí, una hipócrita retórica colonial allá, un perverso ascenso al poder en todas partes. Y, lo mejor, siempre con gracia, algo de lo que la historia misma rara vez puede preciarse.

Volver a descubrir las relaciones entre los hechos con la luz reveladora de un siglo de distancia es, con toda seguridad, uno de los pasatiempos favoritos de Fernando Bryce. Pero lo que su trabajo logra en realidad es poner a la actualidad en perspectiva. Luego de que me explica el contenido de la muestra y me cuenta las anécdotas del proceso de trabajo, le pregunto por la reacción de la gente en la inauguración. Y Fernando cuenta que el comentario recurrente es que la muestra pone en evidencia cómo la actual situación mundial comenzó en realidad cien años antes. "En verdad es la idea que tengo desde hace años, siempre que trabajo estas cosas históricas, porque parecen siempre de actualidad", explica --casi entre risas-- para luego pasar a mencionar la cantidad de textos sobre el panislamismo de principios del siglo XX que ha reproducido y las diferentes pugnas entre sus facciones que, sumadas a la repartición que hicieron las potencias europeas de Oriente Medio luego de la Primera Guerra Mundial, nos dejan más o menos en el umbral donde estamos hoy en día parados.

+ info
Fernando Bryce ha sido invitado a participar en la feria internacional de arte latinoamericano Pinta, que se realizará entre el 13 y el 16 de noviembre en Nueva York. Bryce ofrecerá una conferencia sobre su obra y presentará un trabajo titulado "Iraqi Art Today", un rescate de un catálogo de artistas iraquíes de 1972, con un texto teórico acerca del arte y la periferia. Acompañan a los 28 dibujos dos objetos: el águila imperial estadounidense parada sobre varios volúmenes de la revista "Foreign Affairs" ("Asuntos exteriores"), y el león del imperio británico, parado sobre una ruma de ejemplares de "Empire Review", poéticas alusiones al imperialismo.

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