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EL DARDO

No te vayas, compadre

Conmovedoras tardes como la de el domingo provocan que Alianza no baje

Por Renato Cisneros. Periodista

Lo que ocurrió el domingo en Matute, más que un partido de fútbol, pareció una Teletón. Treinta mil personas asistieron para alentar y ayudar a Alianza, ese equipo minusválido que se cae, se levanta y se vuelve a caer. Nunca tan al borde del descenso como ahora, el club íntimo tuvo que echar mano de su arma diferencial: su capacidad de conmover a la gente. Para alegrar a sus hinchas, Alianza primero se toma la molestia de entristecerlos, de sumirlos en el más profundo escepticismo. Solo cuando ya los tiene así, amansados por el descreimiento, les propina una sacudida de felicidad.

Ya en la semana esta fiesta de la solidaridad morena se venía cocinando a la manera de un psicosocial: se rumoreaba que el Comando Sur había amenazado a los jugadores y al cuerpo técnico (el pobre Richard Páez --que seguramente dejó la inseguridad de Caracas creyendo que Lima era una ciudad más segura-- debe haberse desvelado un par de noches). También hubo un llamado oficial de parte de la directiva a toda la comunidad blanquiazul para que asistiera al estadio. Y las figuras míticas de La Victoria, las ex glorias, propalaron emotivos ultimátum a través de los medios de prensa. Hasta el silencioso César Cueto tuvo que hablar, con tal de convencer al público de no darle la espalda al equipo íntimo en esta hora complicada. Ni qué decir de Teófilo Cubillas, que --convertido en una especie de Obama futbolero-- impartió mensajes de fe y de calma entre las devotas huestes blanquiazules. La sensación que reinaba entre la opinión pública era la de estar enfrente de un Titanic herido de muerte que no se resignaba a venirse abajo.

El público respondió a esta campaña y, como no podía ser de otra manera, vio cómo Alianza le ganaba al Gálvez sin dejar de sufrir. Y sufrió hasta el minuto 93, cuando Libman pegó un estirón para sacar una pelota (un estirón de dignidad) y confirmó el triunfo del equipo. Mientras regresaba al vestuario, Ciurlizza, abordado por un reportero, comentó al vuelo, jadeando: "Alianza solo puede ganar sufriendo". Una frase caliente que, en el fondo, es una lúcida declaración de principios.

Como hincha de la 'U' hay días en que quiero que Alianza descienda, pero también hay días en que me provoca que permanezca en Primera. El último domingo fue uno de esos.

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