Una mujer contra la guerra

HISTORIA. En plena Guerra del Pacífico un mismo evento generó la imagen de una heroína y la idea de un milagro divino. La madre Hermasia Paget intercedió para que Lima no fuera devastada por las tropas chilenas. Un grupo de peruanos busca rendirle un homenaje póstumo

Por Ricardo León

Una guerra es el episodio perfecto para la formulación de respuestas sobrenaturales a situaciones críticas. Y el Perú es el lugar perfecto para honrar esos episodios. Una guerra es el escenario ideal para encontrar héroes desconocidos. Y el Perú es el país ideal para olvidarse olímpicamente de esos héroes.

En la Guerra del Pacífico se creó todo un ícono en la figura de la Madre Hermasia Paget, superiora de la congregación de los Sagrados Corazones de Belén en la época, que hizo lo posible --incluyendo rezar arrodillada días enteros-- por evitar que Lima fuera saqueada y bombardeada igual que Chorrillos y Miraflores, en 1881, en un episodio que los historiadores oficiales y aficionados recuerdan casi como una intervención divina directa ante el cañón de un fusil chileno amenazante que prometía sangre, sudor y una ciudad arruinada, por lo menos.

MARÍA EUGENIA PAGET O LA MADRE HERMASIA
Nacida en Sombacour, Francia, el 2 de agosto de 1828, María Eugenia Paget Morel (así fue bautizada) llegó a ser religiosa casi por naturaleza: de sus once hermanos, dos se ordenaron sacerdotes y una de sus hermanas, Thaïs, se unió a la congregación de los Sagrados Corazones; ahí adoptó el nombre de Cirila. Thaïs fallecería más tarde en un barco misionero que desapareció en el trayecto entre Francia y Oceanía.

En 1948 María Eugenia adoptó el nombre de Hermasia; ya por aquella época una salud constantemente resquebrajada la obligó a buscar nuevos climas donde vivir. Fue enviada al Perú, para lo cual, antes de llegar al Callao, tuvo que viajar siete meses en un barco, metida en un camarote, con escalas en Río de Janeiro y Valparaíso.

Una vez en Lima, a los 21 años, fue nombrada maestra de pensionado (vendría a ser como el cargo de directora) del colegio Belén. Cinco años después fue nombrada superiora de la congregación. Por aquellos años fundó sedes de la congregación en Ica y Arequipa, viajó a esas zonas, las recorrió. Durante más de 20 años se dedicó a la educación, tanto así que se le entregó un diploma por haber sido considerada la mejor maestra del país.

Todo le sonreía aquel año, 1877. Pero dos años después estalló la guerra.

HERMASIA PAGET Y BERGASSE DU PETIT THOUARS
Abel Nicolas Bergasse du Petit Thouars (Francia, 1932) fue el comandante en jefe de la escuadra francesa, que junto con la italiana (dirigida por el almirante Sabrano) y la inglesa (bajo el mando del almirante Sterling) formó el bando neutral en la guerra. Petit Thouars, en enero de 1881, cuando ya el Perú se perfilaba como el gran perdedor de la guerra, debía dirigir su escuadra hacia Valparaíso, Chile. Las fuerzas de ocupación chilenas, a cargo del general Manuel Baquedano, entre tanto, ya organizaban el gran asalto a Lima. Petit Thouars ofreció poner a disposición de las religiosas del colegio Belén su barco para evacuarlas y alejarlas del peligro, pero ellas, con Hermasia Paget a la cabeza, decidieron quedarse dentro del colegio mismo, con las más de 300 familias --incluyendo a la esposa y las hijas del presidente Nicolás de Piérola-- que habían escogido sus instalaciones como único refugio disponible ante la amenaza chilena de lo que prometía ser no una epopeya, sino una matanza obscena.

HERMASIA PAGET, PETIT THOUARS Y SANTA ROSA DE LIMA
Se sabe que Hermasia Paget y Petit Thouars eran no solo paisanos, sino amigos y que él solía frecuentar el colegio durante sus estadías en Lima. El historiador José Agustín de la Puente afirma, incluso, que hay una tradición oral sólida que confirma los lazos amicales entre la madre de Hermasia y el militar. Lo cierto es que en los primeros días de enero de 1881 las cabezas de ambos pensaron lo mismo al mismo tiempo, pero a miles de kilómetros de distancia.

Para él era intuición: "El recuerdo de Lima, del colegio Belén, el nombre de Santa Rosa de Lima se presentaba en mi imaginación... la una, las dos de la mañana, más sobresaltos. Me levanto, doy la orden de encender la máquina y de tomar rumbo al Callao; con esto cesó mi turbación", recuerdan que narró Petit Thouars. El militar había conocido a la santa gracias a su amiga religiosa.

En aquellos días, quizá en ese mismo instante, Hermasia Paget y sus seguidoras le rezaban por turnos a Santa Rosa. Le pedían que las salvara, nada más. El hilo que se tejió entre ambos es parte del mito, del rito. El hecho es que Petit Thouars regresó al Callao, contraviniendo órdenes superiores que lo obligaban a permanecer en Valparaíso.

El agresivo (y decisivo) diálogo entre Baquedano y Petit Thouars, frente a Lima, se recuerda así: "Yo no puedo contener a mis leones", refieren que dijo el chileno. "Yo tampoco podré contener a mis cañones", dicen que le respondió el francés. La escuadra chilena quería como sea entrar a Lima y destruirla. El francés quería evitarlo por las buenas. Por aquellos días un grumete enviado por Petit Thouars había iizado una bandera francesa en un pino dentro del colegio.

Lima se salvó. O por lo menos no soportó lo que Chorrillos y Miraflores. Hubo, sí, saqueos y daños enormes en la ciudad, pero no la carnicería que se presentía. Días después de este incidente algunos empezaron a usar la palabra milagro.

Homenaje póstumo a la heroína
Hermasia Paget murió en 1890; le habían diagnosticado un estrechamiento del esófago. Casi 100 años después, en 1986, las ex alumnas del colegio Belén levantaron un monumento en su nombre en un parque de San Isidro. Además, un retrato suyo puede verse en el Real Felipe. Su cuerpo fue llevado a un cuartel del cementerio El Ángel y, si se cumple lo previsto, pronto tendría un lugar en la Cripta de los Héroes. Para ello se está formando el Grupo In Memoriam Madre Hermasia Paget, que reunirá a personas como el historiador José Agustín de la Puente Candamo, el padre Armando Nieto, Manuel Fort, el general EP (r) Herman Hamann, el padre Juan Sókolich, Margarita Guerra, Eric Antúnez de Mayolo, entre otras personalidades. "Hermasia Paget es la única figura femenina religiosa que participó en la guerra y, sin embargo, ha estado casi olvidada, solo la recordaban los historiadores", señala José Agustín de la Puente. Entre otros, el primer objetivo es lograr que la Municipalidad de Lima, la congregación de los Sagrados Corazones y el Centro de Estudios Históricos Militares puedan otorgarle un espacio en la Cripta de los Héroes.