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Lima concentra el 68% de todos los accidentes de tránsito que ocurren en el país

9:30 | La Policía cuenta con solo dos mil agentes para vigilar las calles de la capital. Las sanciones no frenan racha de fatalidades, opinan especialistas

Por Alberto Villar Campos

Madrugada del 29 de julio, Surquillo. Nueve personas resultan heridas por el choque entre una camioneta de la Policía Nacional y un taxi. Eduardo Cortez Félix (70), una de las víctimas, lleva la peor parte: pierde la pierna derecha. Tarde del sábado 2 de agosto, San Juan de Lurigancho. Ocho personas son arrolladas por un chofer que manejaba un vehículo tipo combi sin brevete y, tras ello, fuga. En el accidente muere la suboficial PNP Myluska Echarri Vallejo, quien tenía 42 años y dos hijos. El responsable es capturado en Chosica, un día después del incidente.

El párrafo anterior intenta fotografiar una realidad que golpea con frecuencia y siempre con la misma fuerza. Según las estadísticas oficiales, en los últimos cinco años, el departamento de Lima ha absorbido el 68,6% del total de accidentes de tránsito en el país. En ese mismo lapso, además, 3.830 personas han muerto por esta causa y 103.435 han quedado heridas, lo que representa el 16% y el 58,8%, respectivamente, del total nacional.

Cuando las cifras son así de contundentes, varias preguntas saltan a la vista: ¿Por qué los accidentes no disminuyen?, ¿quiénes son los responsables de que ello ocurra? y, sobre todo, ¿podrá hacerse algo para remediar esta situación?

CIUDAD SIN LICENCIA
Desde el año pasado, las diversas operaciones de control de alcoholemia y velocidad al conducir han permitido a la Policía de Tránsito reducir los índices de infracciones de este tipo en la ciudad. Sin embargo, otras han aumentado de manera sustancial y preocupante. Entre enero y junio de este año, por ejemplo, 7.794 personas fueron multadas por manejar sin licencia de conducir. El año pasado, en ese mismo lapso, la cifra fue de 4.338. El aumento representa un 80% respecto del 2007.

Para Juan Tapia Grillo, director del Centro de Investigación de Asesoría del Transporte Terrestre (Cidatt), la severidad de las sanciones policiales no se aplica a la lógica del chofer de Lima y del Callao. "Las infracciones tienen un sesgo económico y no correctivo", señala. Según un estudio elaborado por su entidad, entre el 2001 y el 2006, la aplicación de infracciones se duplicó en la capital, al igual que la cantidad de personas afectadas por accidentes de tránsito. Es decir, tanto la causa como el castigo crecieron de manera proporcional.

El especialista en transporte Luis Quispe Candia explica que, en el presente, la acción policial es insuficiente para frenar esta insostenible racha de accidentes. "Lima está desorganizada, al igual que su sistema de transporte. A esto se suma la falta de policías en las calles y el hecho de que estos hayan sido divididos por la distritalización policial", refiere. Agrega que ahora es necesario contar con un mejor equipamiento policial para controlar e identificar a los choferes infractores.

El coronel Carlos Vega, jefe de la Policía de Tránsito, señala, por su parte, que los dos mil policías con los que cuenta su entidad son suficientes para vigilar las calles. El mejoramiento de su institución --explica-- pasa por otro ángulo. "¿Qué hace un policía con equipo de última tecnología, si su actitud va a ser la de dormir o ser indiferente a lo que pasa cerca de él? Estamos trabajando para mejorar la calidad del policía, su actitud a la hora de trabajar", es su argumento.

¿SIRVEN LAS PAPELETAS?
El Reglamento Nacional de Tránsito ha sido modificado 15 veces desde su entrada en vigencia, en el 2001. La última se dio en junio de este año, y lo más resaltante de ella es la considerable atenuación de las sanciones. En la actualidad, por ejemplo, un agente de tránsito no puede retener el brevete de un conductor que cruza una intersección con la luz del semáforo en rojo.

Tanto Tapia como Freddy Sagástegui, funcionario de la Defensoría del Pueblo, coinciden en que estas modificaciones solo hacen que el peligro transite sin temor por las calles limeñas. "En otros países, si alguien se pasa una luz roja, le retienen no solo la licencia sino también el vehículo", señala Tapia. Sagástegui, por su parte, refiere que la tendencia mundial, en casos como los de Lima, donde la problemática de los accidentes no cesa, es que las multas sean cada vez más fuertes, de manera que el responsable de la infracción sienta que se afecta su economía.

¿En una capital cuyo parque automotor crece desaforadamente --Lima concentra el 65,5% del casi millón y medio de autos que hay actualmente en el país--, será posible ejercer un control eficaz con solo dos mil policías cuidando las calles? Con una realidad como esta, ¿la institución podrá vigilar adecuadamente las carreteras del país? Las cifras no mienten, y, mientras no disminuyan, nadie podrá cerrar los ojos ante esta dura realidad.

Las metas que no se han cumplido
Desde su creación, en 1996, el Consejo Nacional de Seguridad Vial (CNSV) ha ejecutado pocos de los objetivos por los que fue fundado. Formada por los ministerios de Transportes y Comunicaciones (MTC), Trabajo y Promoción del Empleo, Salud e Interior, la entidad planeó crear un sistema de información interconectado para administrar información de accidentes de tránsito proveniente de las dependencias de la Policía Nacional. Esto, sin embargo, no ha ocurrido.

Este factor alienta la informalidad en las vías limeñas, sobre todo en el transporte público, sostiene Juan Tapia Grillo, del Cidatt. "Los conductores cambian de empresa y, por la falta de información, sus infracciones muchas veces se pierden", añade.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones, a través del Plan Nacional de Seguridad Vial, que entró en vigencia el año pasado, proyectó reducir en 30% el nivel de accidentes de tránsito durante este gobierno. Las cifras no auguran buenos resultados.

MÁS DATOS
4Según datos de la Policía Nacional, las vías donde ocurren más accidentes de tránsito fatales son la Panamericana Sur y Norte, la Carretera Central y la Vía de Evitamiento.
4Según el Cidatt, el 78% de los vehículos de transporte público en Lima involucrados en accidentes viales tienen más de 10 años de antigüedad.
4Asimismo, 4 de cada 10 de estos vehículos participan en accidentes fatales.

DEL CONSULTOR
Un problema que tiende a crecer*
Algunos especialistas consideran que el problema son los conductores del transporte público, otros piensan que es necesario elevar las multas o aumentar la cantidad de policías. En el primer caso, el sistema premia al conductor agresivo, debido a que puede ir más rápido, recoger más pasajeros y tener mayores ingresos.

Esto indica que necesitamos cambiar el sistema. El segundo y tercer caso están relacionados con la impunidad. A ningún conductor peruano, cuando está en Santiago de Chile, se le ocurriría pasarse un rojo, no respetar el derecho de paso del peatón, etc., pues, inmediatamente, recibiría una sanción, y podría ir preso si tratara de sobornar a un policía.

Por tanto, elevar las multas o la cantidad de policías no resolverá el problema, si la gente percibe que puede 'negociar' con el policía, o simplemente puede seguir conduciendo con 40 papeletas y 8 licencias de conducir.
* Juan Carlos Dextre. Ingeniero especialista en tránsito

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