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Lea las reflexiones sobre la crisis de Alan García

10:37 | 'Una reflexión sobre la crisis y el futuro' es el artículo escrito por el presidente en el diario El Comercio

Por Alan García Pérez. Presidente de la República

Hoy, el mundo y sus gobiernos viven en la incertidumbre y consideran inevitable una larga depresión económica y social. Creo que ese pesimismo nace de una mala interpretación de la historia y de desconocer las enormes fuerzas productivas y los recursos financieros que tiene la humanidad.

I. Hoy abundan las visiones tremendistas, tal vez porque la crisis coincidió con la campaña electoral estadounidense. El público busca libros de Marx y otros anuncian que es la crisis terminal del sistema. Pero olvidan que el mismo Marx había hablado de las enfermedades de infancia (kinderkrankheit) de los sistemas. No imaginan que esta crisis puede ser, en realidad, una crisis de crecimiento del capitalismo.

II. Porque la vieja economía de las cosas materiales, está siendo sustituida por la economía de la información. En esta nueva etapa la energía básica ya no es la de los combustibles fósiles sino la comunicación y la información que extienden los mercados y permiten multiplicar los valores. Este es el caso del dinero electrónico y de su velocidad que permite titulizar, empaquetar y rebautizar los mismos valores para ofrecerlos a fondos de pensiones de países remotos. En realidad lo que ocurrió es que los nuevos grandes poderes de la información se usaron con ignorancia y exageración. Estos banqueros y funcionarios del ayer no entienden la nueva velocidad. Pero es una crisis de crecimiento.

III. Porque hoy la humanidad, sin un solo centro económico preciso, tiene inmensos recursos para su recuperación. Trillones de dólares provenientes de los petrodólares, enormes depósitos de divisas en los bancos centrales, una creciente demanda social por bienes y servicios dispuesta a usar esos recursos. Pero tiene, además, capacidades productivas nunca antes vistas. La digitalización que recién se inicia, la genética que está en sus primeras etapas, la nanotecnología que varía las propiedades y la aplicación de la materia.

Y algo más importante, la humanidad tiene hoy una velocidad de interacción de la que aún no es consciente. Encontrar el bacilo causante de la tuberculosis demoró siglos, después, encontrar el tratamiento de la triterápico del sida tomó 20 años y ahora ubicar el virus de la gripe aviar solo cinco meses porque ya cientos de laboratorios estaban conectados instantáneamente. Lo mismo ocurre con la crisis de este tiempo. No se necesitará seis años y una gran guerra como en el año 1929 ni se requerirá varios años y un gran endeudamiento como en 1973. La crisis de hoy se extendió instantáneamente, originó un espasmo, pero la economía global construirá la respuesta con la misma velocidad. No dudo que en 18 o 24 meses se iniciará un proceso de crecimiento aun más veloz que el de los últimos 10 años.

IV. Pero por el momento, todos buscan culpables y no ven salidas. En realidad, lo justo y correcto sería aceptar que la expansión exagerada de los créditos inmobiliarios y de los gastos de guerra en Iraq también benefició a la mayoría de los países y a sus familias. Veamos: Millones de hipotecas facilitaron la construcción de millones de viviendas, y por eso, las empresas y millones de obreros y técnicos compraron minerales, espárragos, textiles chinos y latinoamericanos. Por ello, también subieron los precios del petróleo, del cobre, de los productos agrarios y, por eso, Latinoamérica cumplió un ciclo de siete años de crecimiento continuo y, como lo repiten sus gobernantes, redujo su pobreza. Este es el lado positivo del que ahora todos se olvidan buscando proyecciones tremendistas para algo que es absolutamente racional y controlable.

V. El verdadero problema es que solo algunos países tuvieron un comportamiento 'precíclico'; es decir, ahorrar y usar el dinero en inversiones productivas en vez de especular, comprar armas o repartir salarios electorales. En ese caso fue más inteligente ser precíclico que intentar ahora ser contracíclico.

¿Qué hacer ahora? La elección de Barack Obama contribuirá a la serenidad, resistir los 18 o 24 meses sosteniendo las inversiones públicas, manteniendo reglas estables que atraigan la inversión externa y sobre todo el caer en recursos desesperados que tendrían peores consecuencias.

VI. La conclusión es que, quien mantenga ahora la calma y continúe sus inversiones públicas y privadas, ganará mucho más cuando dentro de unos meses comience la reactivación mundial que inevitablemente vendrá y con una mayor velocidad.

Para ello el Perú continuará su crecimiento en el año 2009. No será de 9% como este año 2008, pero alcanzará el 6,5%, con un nivel de inflación del 3,5%. Así fortalecerá el empleo y continuará extendiendo su mercado interno. Es difícil creer que con el próximo relanzamiento mundial los precios del cobre, el plomo o el zinc se mantengan en los bajos niveles de este momento de confusión. El Perú continuará su cambio energético hacia el gas construyendo gasoductos y puertos y construyendo autopistas que gracias a su actual crecimiento son inversiones rentables. Con serenidad y prudencia el Perú será un país refugio para el capital productivo del mundo

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