• Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

A un año del terremoto hay desaliento por la lentitud en la reconstrucción del sur chico

7:28 | Promesas incumplidas, el aprovechamieto de grupos políticos y la ansiedad de los damnificados resquebrajan las esperanzas de tener una vida normal

Por Ricardo León

A un año del terremoto que afectó de manera especial Cañete, Ica, Chincha, Pisco y Huancavelica, diversas autoridades y representantes civiles coinciden en que hubo una respuesta inicial rápida del Gobierno, pero que no estuvo acompañada por la capacidad técnica necesaria y más bien consideran que hubo demasiadas promesas que crearon expectativas desproporcionadas.

Por parte del Gobierno, hasta el momento se han invertido S/.1.123 millones en la atención de la emergencia y los primeros trabajos de reconstrucción. Sin embargo, el jefe del Estado, Alan García, ha invocado a los damnificados a no dejarse desbordar por la ansiedad y no exigir de forma desproporcionada. "No nos pongamos a pedir más de la cuenta porque el Perú es un país pobre", declaró ayer el mandatario.

PREOCUPACIONES
Durante la visita realizada ayer al Congreso, el presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, calificó de preocupante el balance de la reconstrucción en la zona afectada. "Las consecuencias del desastre continúan inalterables a los ojos de la población", comentó. Por cierto, según el más reciente informe del Forsur, la remoción de escombros en la provincia de Ica ha tenido un avance de solo el 3% (en Pisco está ya casi terminada y en Chincha se avanzó en un 49%).

"En Lima y en el extranjero muchos piensan que estamos contentos porque el gobierno viene y dice que ha invertido millones. ¿Pero quién lo está?", comentó a El Comercio Catalino Briones, presidente de la Coordinadora Provincial de la Sociedad Civil de Pisco y representante de la población pisqueña ante el Forsur. Hay un problema interno en esta provincia que está más allá de las víctimas y de los adobes caídos: tras el terremoto, el desempleo en Pisco creció en 18,5%, según un análisis del Ministerio de Trabajo, de la oficina regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En Chincha el índice de desempleo creció en 11,7%, y en Ica casi no hubo ninguna variación porque la actividad agroexportadora se mantuvo inalterable.

Chincha también tiene su propia crisis interna, aunque esta es de color político. Desde una oficina habilitada en un edificio con paredes descascaradas como consecuencia del sismo, el teniente alcalde del municipio chinchano, Aníbal Luyo, explicó a este Diario que el origen del problema estuvo en que se encargó la solución de la emergencia a quienes no estaban preparados para ello. "A la burocracia no le pueden encargar ni la emergencia ni la reconstrucción", comentó.

Además de la burocracia en ámbito del Ejecutivo, dentro de esta municipalidad existe una larga y dura confrontación entre el alcalde, José Navarro Grau, y sus regidores, lo que ha impedido que se formulen medidas concretas para el desarrollo de la provincia. "Los regidores hemos planteado la creación de brigadas para la asistencia en la construcción de viviendas, o la compra masiva de materiales para evitar costos altos, pero no se nos permite hacer gestiones", agregó Luyo. No solo las paredes de esta municipalidad están resquebrajadas.

EXPECTATIVA GASTADA
Un estudio del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) confirma la opinión de las fuentes consultadas. "El Gobierno Central tomó un enfoque proactivo (...) Sin embargo, la decisión de crear un mecanismo de respuesta paralelo --en alusión al Forsur-- hizo más difícil cumplir las necesidades iniciales de manera efectiva (...) Esto fue esencialmente una estrategia política para reforzar y aumentar su capital político, calmar alguna crítica y debilitar a algunos de sus oponentes políticos en la región", se lee en el documento.

A propósito del Forsur, Julio Favre dijo ayer en una radio local que su paso por esta entidad fue frustrante. Fue otra de las proyecciones que se desinflaron solas.

Quizá, entonces, este sea un problema de expectativas. Durante una visita al sur del país, la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Susana Pinilla, prometió que el día 15 de agosto no habría más damnificados viviendo en carpas. "Uno de los objetivos de este primer año es que no haya personas viviendo en albergues que emocionalmente son destructivos para las familias", dijo en un arrebato de optimismo. Hoy, 15 de agosto, familias enteras continúan durmiendo entre bolsas de plástico. Una promesa incumplida es también emocionalmente destructiva.

"Gracias a Dios Todopoderoso los sismos no han ocasionado una gran catástrofe (...) Creo que es una prueba más que se nos envía", dijo en su mensaje a la nación el presidente Alan García el 15 de agosto del 2007, pocas horas después de un terremoto que sí resultó siendo una gran catástrofe. Eso sí, en lo único que tenía razón García era en que se trataba de una prueba para conocer la reacción ante una tragedia violenta por lo inesperada. Un año después, el 44% de la población considera que esa reacción del Gobierno ha sido mala o muy mala y el 42% sostiene que ha sido regular; solo el 12% --según la reciente encuesta del Instituto de Opinión Pública de la PUCP-- la considera buena o muy buena.

Claro que el Gobierno podría alegar que esta encuesta fue hecha en Lima, no en las zonas afectadas por el sismo: pero allá la situación es peor. Por eso, hoy se llevarán a cabo marchas de protesta en Ica, Pisco y Chincha.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook


Contador de más vistas
Certifica.com