El dominical

Héroes cotidianos: el Perú durante la ocupación chilena

Se publican archivos familiares de Manuel Candamo que revelan la resistencia civil en la Lima ocupada por Chile

Héroes cotidianos: el Perú durante la ocupación chilena

Después de la ocupación de Lima, a inicios de 1881, el Perú quedó convertido en un caos.(Diseño: Rolando Pinillos Romero)

En 1930 Pueblo Libre era una tranquila y alejada villa rodeada de campos de cultivos y de haciendas. El camino hacia el colegio La Recoleta, ubicado en el centro de la ciudad, era tan largo que el pequeño José Agustín de la Puente Candamo prefería quedarse a almorzar en la casa de su abuela, quien vivía a pocas cuadras de la plaza Francia, en la avenida Wilson. Mientras comía, ella le contaba historias. Hechos de la época de Castilla, de los tiempos aciagos de la guerra o sucesos de cuando su abuelo Manuel Candamo era presidente. El niño estaba fascinado con aquellos relatos. Una tarde la abuela lo sorprendió con una caja llena de documentos, cuadernos y manuscritos. José Agustín los miró con asombro. Eran los papeles de su abuelo, las cartas que había enviado desde su destierro en Chile en la época de la ocupación de Lima. Él los recibió como quien toma un tesoro y se quedó con ellos para siempre.

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Setenta años después, José Agustín de la Puente Candamo y José de la Puente Brunke, padre e hijo, ambos historiadores, van en busca de ese pasado. Abren el gran archivo familiar que reúne no solo correspondencias, sino también información reservada de un gobierno precario, casi clandestino, instalado entre Cajamarca y Huaraz, durante la ocupación chilena del Perú

La primera parte de esta documentación comenzó a ser publicada en el 2008 —"El Perú desde la intimidad. Epistolario de Manuel Candamo 1873-1904"—, y ahora aparece un segundo volumen —"El Estado en la sombra. El Perú durante la ocupación chilena"— que revive siete meses inciertos, entre diciembre de 1881 y julio de 1882, cuando el contralmirante Lizardo Montero quedó a cargo de un gobierno provisorio, y cuyos delegados en la Lima ocupada eran los civilistas Manuel Candamo y Carlos Elías. 
“En esa caja que le dio su abuela a mi padre, había tres grandes cuadernos —cuenta el historiador De la Puente Brunke—, ‘libros copiadores’ como se llamaban en la época, donde Candamo y Elías transcribieron todas las cartas que habían enviado a sus corresponsales durante esos meses”.

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Después de la ocupación de Lima, a inicios de 1881, el Perú quedó convertido en un caos. El presidente Piérola huyó a la sierra para tratar de reorganizar la defensa, mientras en la capital una junta de notables nombraba a Francisco García Calderón como jefe de Gobierno. En febrero este empezó a despachar desde el pueblo de Magdalena (hoy Pueblo Libre) bajo la anuencia de los chilenos, que necesitaban a alguien con quien negociar una paz favorable a sus intereses. Piérola desconoció este gobierno y desde entonces el Perú tuvo dos presidentes simultáneos y enfrentados entre sí. La pugna solo cesó cuando Piérola renunció al poder en noviembre y puso sus tropas a disposición de Cáceres. Antes, García Calderón ya había sido deportado a Chile por no ceder a las presiones de los invasores, y el mando había recaído en su vicepresidente Lizardo Montero, quien se estableció en Cajamarca. Como dice el historiador De la Puente Brunke, se produjo “un período de estabilidad” en medio de la zozobra. 

Este es el instante en que operan Manuel Candamo y Carlos Elías como delegados en Lima del gobierno de Montero. Ambos tratan, con desesperación, como evidencian los documentos presentados en este libro, de conseguir dinero para las tropas de Cáceres; buscan que el gobierno provisorio fuera reconocido por las legaciones extranjeras y, sobre todo, esperan que Estados Unidos apoye al Perú para conseguir una salida digna al conflicto, sin tener que ceder ningún territorio. Por eso les causó desazón la repentina muerte del diplomático estadounidense Stephen Hurlbut, quien iba a interceder a favor de nuestro país.

Los últimos documentos recogidos en el tercer cuaderno anuncian ya la catástrofe. A la muerte de Hurlbut, llegó a Lima el nuevo plenipotenciario James Partridge, quien se reunió con Candamo y le comunicó el cambio de actitud de su gobierno: Estados Unidos dejaba “a las repúblicas contendientes en libertad para hacer los arreglos que tengan a bien”. Pese a los triunfos peruanos en Pucará, Marcavalle y Concepción, Chile tenía ya todo a su favor para imponer lo que más le convenía. 

El 1 de agosto de 1882 Manuel Candamo y Carlos Elías fueron apresados por las autoridades de ocupación y llevados, con otros políticos peruanos, a Chillán, en Chile. El gobierno provisorio tenía los días contados. 

"Si tuviera que calificar estos hechos en pocas palabras, diría que se trata de una resistencia civil, de una especie de heroísmo cotidiano frente a todo”, expresa De la Puente Brunke. El historiador anuncia más revelaciones del archivo de su bisabuelo y pide a otras familias que se animen también a abrir sin miedo ni pudor las memorias de sus antepasados. Solo así podremos conocer nuevos actos de valor en una época tan funesta. 

Libro: El estado en la sombra. El perú durante la ocupación chilena
Edición: Fondo Editorial PUCP
Páginas: 430
Precio: S/ 70,00

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