El dominical

Una entrevista al reconocido coreógrafo Frey Faust

Frey Faust: "Cuando bailo me siento increíble y tan poderoso que lo demás no importa”

Una entrevista al reconocido coreógrafo Frey Faust

Lima, 09 de febrero de 2016. Coreografo estadounidense Frey Faust. Fotos: Nancy Chappell

Una entrevista al reconocido coreógrafo Frey Faust

Lima, 09 de febrero de 2016. Coreografo estadounidense Frey Faust. Fotos: Nancy Chappell

Una entrevista al reconocido coreógrafo Frey Faust

Lima, 09 de febrero de 2016. Coreografo estadounidense Frey Faust. Fotos: Nancy Chappell

Frey Faust (Nueva York, 1960) es un reconocido bailarín, coreógrafo e investigador norteamericano, creador del Axis Syllabus, un compendio de principios del movimiento humano obtenido a lo largo de casi veinte años de investigación científica. Hace unas semanas, invitado por la Escuela de Danza de la PUCP y la Escuela Nacional de Arte Dramático (Ensad), visitó nuestra ciudad por primera vez para dictar el taller “Inmersión al Axis Syllabus”.

Te iniciaste en la danza desde muy joven. A los ocho años ya te presentabas en público.
Mi madre era cantautora y me llevaba a eventos culturales alternativos como actuaciones en la calle o ferias al aire libre, donde tuve la oportunidad de ver diferentes expresiones artísticas. Esto fue una influencia importante que me inspiró a mostrar mi propio arte.
    
Creo que mi madre se dio cuenta de que yo tenía cierta aptitud para la danza y la pasión necesaria. Así que un día se le ocurrió que yo sería un buen complemento para su trabajo. Entonces, mi hermana, mi madre y yo formamos un trío. Ella era la directora y nosotros hacíamos una especie de improvisación o teatro físico, mientras mi madre contaba una historia o cantaba. Ese fue el inicio de todo.

¿Y cómo era actuar junto a ellas?
El estrés en la vida familiar puede dificultar las cosas. Al menos en una familia normal, los niños tienen tiempo para jugar con sus propios amigos, tienen una vida social aparte. En cambio nosotros pasábamos todo el tiempo juntos, muy éramos herméticos. Esto causaba mucho estrés, especialmente para mi hermana; para ella todo esto era muy demandante. Para mí, en cambio, bailar en el escenario era algo que disfrutaba y necesitaba. Me gustaba hacerlo y estaba dispuesto a tolerar las incomodidades porque cuando bailo me siento increíble y tan poderoso que lo demás no importa.

Luego de eso, continuaste tu carrera profesional y, paralelamente, desarrollaste el método del Axis Syllabus. ¿Podrías explicarnos brevemente en qué consiste?Bueno, para empezar, yo no lo llamo “método”, ni siquiera una “técnica” porque es más que nada un compendio de información obtenida de diferentes fuentes teóricas y prácticas. Vendría a ser una especie de visión en conjunto de distintas técnicas. Pero, ante todo, es una manera de organizar y de correlacionar la información obtenida de una manera accesible para cualquier persona quiera aprender sobre el movimiento del cuerpo.

Entonces el Axis Syllabus podría ser utilizado por cualquier persona, no exclusivamente por bailarines.
Exactamente. Puede ser usado para pintar una casa, para montar a caballo, para sentarse frente a la computadora. Es información pertinente para cualquier cosa que hagamos con nuestro cuerpo, porque es el estudio de las limitaciones y posibilidades de las diferentes partes del sistema motriz, y cómo es que estos interactúan entre sí cuando nos movemos y cuando no lo hacemos.

Este compendio se basa en los movimientos naturales de nuestro cuerpo, ¿pero afectan negativamente a la estética de los pasos de baile?
Bueno, esta es una cuestión de opinión. El concepto de belleza es una convención cultural. Por ejemplo, podemos ver los cuellos alargados de los benaglíes, los pies reducidos de las mujeres chinas, o incluso los zapatos de taco aguja que usan comúnmente las mujeres ahora. Pero estas tradiciones necesitan ser sopesadas contra los riesgos o desventajas que conllevan. Lo que me parece problemático es que hay jóvenes que son presionados para ponerse al servicio de determinada estética pero sin que se les haya dado otras opciones. Por ejemplo, una parte del entrenamiento de algunos jóvenes acróbatas consiste en poner dos sillas o bancas, una frente a la otra; el acróbata debe subirse en ellas en spagat, y el entrenador los empuja hacia abajo para lograr una mayor abertura de piernas. Es algo sumamente doloroso. Me parece barbárico; creo que debe haber otras formas de alcanzar esa potencia expresiva, esa elegancia geométrica.
     Por otro lado, el término ‘natural’ resulta problemático porque es igualmente una construcción cultural. Todo lo que hagamos entra dentro del paradigma de lo natural porque nosotros mismos somos expresiones de ello. Podríamos decir, en todo caso, que hay sugerencias que nos da nuestro cuerpo, pero no son imposiciones, porque obviamente podríamos hacer otra cosa.

¿Y este compendio ha ido cambiando a lo largo de los años?
Sí, ha habido varios nuevos descubrimientos y elementos recuperados. Cada vez que aparece nueva información sobre el cuerpo, debemos revisar, editar o eliminar alguna entrada del Axis Syllabus. De modo que este es un trabajo constante. No insistimos en un único enfoque o método para transmitir la información. Por ejemplo, tú puedes hacer capoeira, tap dancing, ballet o yoga, pero de todas formas estamos hablando de anatomía y de física, y de las aplicaciones biomecánicas de estas en los diferentes métodos y técnicas, de modo que tenemos un referente común.

¿Cuáles han sido los principios o descubrimientos más importantes que han encontrado?
Uno de los fundamentales ha sido el descubrimiento de la cadena kinética: cuando te mueves en ángulos, cada pieza de tu cuerpo gira hacia el lado opuesto a la pieza que tiene al lado. Esto crea una torsión, que es un elemento estabilizador y generador de energía.
    
Otro elemento importante provino de la investigación detallada de la mecánica de la columna: entendimos con mayor profundidad la función de las distintas vértebras, cómo cambian las interfaces de las uniones, cuáles son las propiedades de las diferentes secciones. Esto ha sido de gran ayuda para el diagnóstico de lesiones crónicas, para facilitar la ampliación del rango de habilidades, y simplemente para promover la salud de las personas.

Justamente, hace algunos años sufriste una lesión en la rodilla, pero vemos que ahora te has recuperado totalmente, ¿en qué medida la aplicación del Axis Syllabus contribuyó a tu mejoría?
No diría que el Axis Syllabus me ayudó, sino que el acceso a la información me permitió ayudarme a mí mismo en el proceso de curación. Enterarme de la asimetría de los compartimentos de la rodilla y de las propiedades de cada una de las partes que la componen me ayudó a descubrir que estaba poniendo demasiado peso en la parte interna de mi rodilla, y que estaba dependiendo de una estructura que no me podía sostener. Eso fue lo que ocasionó la lesión, y al corregirlo conseguí mejorar considerablemente. Aunque no me he recuperado del todo, ya me había causado un daño irreversible, y me tuvieron que extirpar parte del menisco.
     Cuando tenía 37 años, era incapaz de caminar en lo absoluto. Por ahí tenía tres o cuatro días al mes en los que me sentía bien, pero eso era todo; el resto del tiempo sentía mucho dolor. Me sentía tan mal en ese entonces, que me puse a pensar en que tenía que dedicar mi vida a hacer otra cosa o, en todo caso, a cambiar la manera en que hacía lo que hacía. Afortunadamente, encontré en internet información sobre anatomía y pude reentrenar mis hábitos. Al principio fue bastante desconcertante y frustrante; me tomó bastante tiempo, alrededor de cinco o seis años, llegar a hacer mis cosas sin tener que pensar demasiado en cada movimiento que hacía. Pero una vez que logré manejarlo, la rodilla me dejó de doler tanto y tan seguido. Evidentemente, a veces cometo errores, pero por lo menos sé cómo proteger mi cuerpo, sé cuáles movimientos van a prevenir dislocaciones.

Tengo entendido que fabricas tus propios zapatos, ¿esto se relaciona de alguna manera con el problema de tu rodilla?
Sí, todo empezó después de mi lesión, cuando comencé a reentrenar mi forma de caminar. Me puse a investigar, y me di cuenta de que el pie propone un camino ondulatorio, y que con cada pisada se completa ese patrón con otro secundario y más amplio. Así que cuando empecé a reentrenar mis pisadas y la forma en la que me paraba, el tamaño de mis pies cambió. En un año, crecieron dos tallas; cinco años después, pasaron a ser tres: de 44 pasé a 47; debido a que los músculos se volvieron más gruesos y los huesos de mis pies también cambiaron de forma. Entonces ya no pude encontrar zapatos que me quedaran porque los disponibles en el mercado están diseñados, en realidad, para gente que no tiene los pies desarrollados. Estos son demasiado delgados y rígidos, además tienen relleno en los arcos y la parte exterior de la horma es más alta, así que fuerzan a que los pies mantengan una postura constante; especialmente, los zapatos para correr y los ortopédicos, esos son los peores. Tener todo el tiempo un zapato que te crea un arco artificial es como tener puesto un yeso. Y cuando tienes un yeso, los músculos y los huesos de esa zona se atrofian porque no los estás haciendo trabajar. Los músculos del arco forman parte de la pierna; y lo que el arco permite es absorber y crear energía. Evidentemente, usar zapatos que no me permiten ejercitar esta parte de mi cuerpo debilita los músculos de mi pierna, lo cual empeoraría mi lesión en la rodilla. Luego leí una investigación que hicieron en Maryland que confirmaba mis impresiones, y donde decían que el mejor zapato para evitar el estrés en la rodilla era uno que fuera plano y flexible. Así que empecé a fabricar los míos basándome en estas ideas que fui descubriendo.

¿Cómo fue la experiencia de dictar estas clases en Lima?
En todos los lugares del mundo a los que voy veo la necesidad de discutir los mismos problemas. Aquí me pasó lo mismo. Sentí que mucha de la información que traje es relativamente nueva para los bailarines, pero también me di cuenta por sus expresiones o sus comentarios de que ellos han sentido o intuido antes estas cosas, pero que necesitaban la confirmación. Esto me pareció emocionante. También disfruté mucho la actitud de todos los bailarines, su disposición y apertura mental para probar cosas nuevas y discutir educadamente y aportar ideas. Creo que es algo muy propio del espíritu latinoamericano, que está lleno de coraje y vitalidad; muy diferente al alemán, por ejemplo, que es más reprimido y escéptico.