El dominical

Entrevista a Delfina Paredes

Vuelve con "Evangelina retorna de la Breña".

Entrevista a Delfina Paredes

entrevista a delfina paredes, actriz

De niña quiso ser aviadora, luego arqueóloga y después química. Al final, se decidió por la actuación, pero siempre le interesó la historia, disciplina que ha sabido enlazar con el teatro. Luego de más de 50 años de carrera artística, Delfina Paredes trae de vuelta a Evangelina, uno de sus más entrañables personajes, en la Asociación de Artistas Aficionados. Ella ha sabido representar a la mujer andina con sinceridad y respeto. 

Evangelina tiene 40 años de vida. ¿Cómo fue su creación?
Apareció como personaje en "Se necesita muchacha". Luego salió en el programa "Evangelina", que ahora cumplirá 40 años. Allí tomó un giro distinto. Pasó de preocuparse solo por ella misma y sus allegados a preocuparse por su sociedad. Ella y sobre todo la hermanita cuestionaban muchas cosas de la realidad. Por ejemplo, un día la hermana le dice: “Nosotras no sabemos manejar la licuadora, pero la señorita Rosalba no sabe sembrar el maíz ni cómo se cosecha”. Entonces, era mostrar que aquel saber andino también tiene valor. Se cuestionaba por qué unas culturas eran valoradas y otras menospreciadas.

¿Y cómo llega al teatro?
En 1994 me llama Lucho Bustamante, quien organizó un evento por los 55 años de la Asociación de Artistas Aficionados, y me dice: “Nos gustaría que te presentes con un monólogo”. Pero yo no tenía un monólogo preparado, así que me dije: “Haré algo con Evangelina”. Nunca había pensado escribir un monólogo, más bien quería escribir algo sobre ese suceso tan nefasto que fue la Guerra del Pacífico, y para ese momento ya había leído mucho las memorias de Andrés Avelino Cáceres. Lo único que hice fue contar eso mismo desde el punto de vista de la india, de las rabonas que tenían una tarea muy dura, heroica, pero poco reconocida… El mismo nombre es bastante despectivo, pero con el tiempo ha tomado una categoría de humanidad que me parece importante. 

¿Ha  ido cambiando su interpretación a lo largo de todos estos años?
Le he puesto un poco más de comentarios en quechua, porque la rabona solo podría hablar en quechua con sus paisanos y con Cáceres. Antes los hacendados, los mistis, hablaban quechua muy bien para evitar que los indios aprendieran castellano. Así que si lo quería hacer auténtico, tenía que hablar en quechua, pero la gente no me iba a entender, y yo tampoco sé tanto quechua. Por eso traje la obra a esta época, con Evangelina ya mayorcita, aprendiendo recién a leer. Ella aparece leyendo sobre la guerra, luego se queda dormida y  sueña que es parte de esa historia. 

Usted se presentó como Evangelina en sindicatos, en charlas. ¿Cómo fue esa experiencia?
En el año 87, monseñor Cantuarias y el Cipca organizaron el encuentro Piura Busca la Justicia para Alcanzar la Paz, y me invitaron. Eran los años de la subversión. Yo hablé como Delfina Paredes, pero monseñor Cantuarias pidió que hablara “la paisanita”, y lo hice [risas]. Fue curioso porque al día siguiente acompañé al sacerdote Paco Munguío a una de las comunidades, y subieron dos señores campesinos y le dijeron: “Ay, padre, viera usted que ayer hemos escuchado por la radio a una señora campesina que nos ha estado hablando y muy bien que le hemos entendido las comparaciones que hizo con las gallinas”. Para Evangelina era bastante fácil comunicarse con el pueblo porque ella es del pueblo. Cuando me presento como Evangelina, no represento a una india, yo soy una india, yo soy Evangelina.

Dijo que tiene una obra inédita que se llama Dos Cautivas...
Sí, está ambientada en la resistencia de Tacna y Arica cuando se pretendió chilenizar esas ciudades. La terminé el 13 de setiembre del 2009. En esta y en la anterior obra, presento las cosas por más dolorosas que hayan sido, porque tenemos derecho de recordar. También los peruanos fuimos responsables de lo que sucedió, por ejemplo Piérola. No podemos ocultar que entregó Tacna y Arica. Me gustaría aunque sea leerla en público. Y bueno, cuando no hay capacidad económica todo se hace un poco más difícil.

¿Y quién le gustaría que la dirija?
Ricardo, mi hijo, que ya ha dirigido antes. Tengo otra obra grande también sobre 
Túpac Amaru. La escribí en el ochenta. 

La del estribo
¿Cuál es su poema favorito de Vallejo?
El que me encuentre memorizando [risas]. Sin embargo, te diré que creo que los que más me gustan son “Batallas” y el “Himno a los voluntarios”, que se complementan, porque ambos hablan de la situación de menoscabo, de la debilidad física y a la vez de la fuerza para defender sus ideas. Creo que Vallejo respiraba humanidad. Era una cosa… ¡Qué sensibilidad tenía y qué manera de decir las cosas!

Tags relacionados

Delfina Paredes

Evangelina

teatro