El dominical

A puertas de la Bienal MVLL

Entrevista a Carlos Granés, asistente de la Dirección de la Cátedra Vargas Llosa

A puertas de la Bienal MVLL

Eduardo Hochschild, Diana Álvarez-Calderón, José Manuel Blecua, Mario Vargas Llosa y Juan Bonilla, ganador de la primera Bienal.

Del 18 al 21 de abril se realizará en Lima la segunda edición de la Bienal Mario Vargas Llosa, que, además de traer a la capital un nutrido grupo de escritores de primer nivel, será el  marco para la premiación de la novela ganadora del concurso que organiza. Conversamos al respecto con Carlos Granés, asistente de la Dirección de la Cátedra Vargas Llosa.

Más allá de la misma calidad, ¿cuáles son los criterios de selección de las obras finalistas? 
No tenemos ningún criterio establecido de antemano. Son las novelas enviadas las que lo van imponiendo. Hace dos años, por ejemplo, nos guiamos por elementos como estilo, estructura, manejo de los personajes, trama. Este año ha sido ligeramente distinto porque llegaron muchas novelas de distintos subgéneros. Por ejemplo, mucha ciencia ficción o novela distópica, de frontera, experimental. Resultó evidente que hay toda una corriente literaria que está jugando con esos elementos y que, por lo tanto, debía estar representada. Lo mismo ocurrió con la autoficción,  la novela política y la erótica. Todo esto quedó reflejado en las once finalistas.

¿Quién se encarga de la primera criba?
Contamos con un equipo de diez lectores (españoles y latinoamericanos) que leyeron muchas novelas, entre 20 y 30, desde junio del 2015, fecha en que empezaron a llegar. Con cada uno nos reunimos luego para discutir cuáles habían sido sus favoritas y por qué. Todas las novelas recomendadas tuvieron una segunda lectura y, en algunos casos, una tercera, cuarta y hasta quinta. El proceso duró cerca de ocho meses.

¿Por qué decidieron aumentar a cinco los finalistas de la última fase? 
Porque sabemos que alguno puede fallar, y nos parece importante que estén los finalistas (al fin y al cabo son los protagonistas del encuentro). La Bienal es un festival literario que acompaña la entrega del premio. Si de todas formas vamos a llevar escritores, tiene sentido llevar a los autores de las novelas que han llamado la atención de los lectores.

¿Cómo ves el premio en comparación con el que sería su contraparte natural y antecesor, el Rómulo Gallegos? 
No me interesa hacer comparaciones. La Bienal tiene que ganar con el tiempo su propia identidad y tradición. Me gustaría que dentro de 15 años se mire hacia atrás y se pueda decir que ha sido un premio fundamental para la literatura en español.

El premio nació, entre otros, con el propósito de convertir a Lima en una capital de las letras iberoamericanas. ¿Crees que se está cumpliendo?
No me cabe duda de que está ocurriendo, y síntoma de ello es que se inauguró un Hay Festival en Arequipa después de la Bienal. Si en Lima y en el resto del Perú no hubiera interés por la literatura y un público con ganas de asistir a estos eventos, jamás habría pasado lo de Arequipa. Y estoy seguro de que la Bienal ayudó a dinamizar ese interés.

Resulta llamativo que no asista Vargas Llosa. ¿Cómo afrontan el hecho?
Con total normalidad. La Cátedra organiza o participa en decenas de eventos en España y en varios países latinoamericanos, y Vargas Llosa participa en pocos de ellos. Todas las instituciones de esta índole funcionan inspirados por la figura que las tutela, pero no dependen de su presencia constante en su programación. 

Finalmente, ¿cuántos invitados llegarán? ¿Qué puede esperar el público?
Tendremos cerca de 35 escritores de España y Latinoamérica, que son una buena muestra de lo que se crea en nuestro idioma. Quien quiera hacerse una idea del momento actual de la literatura seguramente saldrá muy satisfecho de las charlas.