El dominical

Literatura y cine: a treinta años de "La ciudad y los perros"

"Literatura y cine" fue la segunda charla del Café Cultural, organizado por El Dominical en la FIL Lima 2015

El segundo Café Cultural El Dominical tuvo como invitados al director de cine Francisco Lombardi, al escritor Alonso Cueto y al crítico de cine Ricardo Bedoya, quienes charlaron sobre el desarrollo de la adaptación cinematográfica que Lombardi hizo de la famosa novela homónima escrita por el Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. 

     En el conversatorio, Cueto y Lombardi comentaron la relación entre la literatura y el cine desde sus experiencias particulares. Lombardi habló sobre las películas que realizó a partir de textos literarios, como "Mariposa negra" ("Grandes miradas" de Alonso Cueto), "Sin piedad" ("Crímen y Castigo" de Fiodor Dostoievsky), "No se lo digas a nadie" (de la novela del mismo nombre de Jaime Bayly), y la ya mencionada "La Ciudad y los perros". El experimentado director explicó su relación con la novela de Vargas Llosa. Dijo que llevarla a la pantalla gande fue uno de sus grandes sueños, pues "La ciudad y los perros me descubrió la literatura", comentó. "No era una novela que transcurría en París o en algún lugar remoto. Había leído una gran novela que transcurría en las calles que yo transitaba y que hablaba de los problemas que yo tenía", dijo Lombardi. Además, mencionó que el Nobel peruano "fue muy generoso" respecto a los derechos de autor: "lo único que pidió fue ver el guion". Con respecto a ello, contó también que lo único que disgustó a Vargas Llosa fue una escena añadida que mostraba un sueño del Poeta que no formaba parte de la novela. "Este sueño rompía con la narración realista. Mario nos pidió que sacáramos eso", dijo Lombardi.

     Por su parte, Alonso Cueto habló del realismo urbano en la literatura, y resaltó su importancia en la producción cinematográfica peruana. En cuanto a las adaptaciones de sus propias obras al cine, entre las cuales está la ya mencionada "Mariposa negra" realizada por Lombardi, Cueto mencionó que lo importante para él era que se "mantuviera el espíritu de la novela", más allá de los cambios en la trama o en los personajes.