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Cerveza artesanal
Barbarian [VIDEO]

El arte de los maestros cerveceros

Primero, pensemos en los ingredientes. La cerveza artesanal se elabora a partir de ingredientes naturales que no llevan aditivos artificiales ni conservantes. Es volver a cómo empezó todo: agua, levadura, malta y lúpulos. Luego, detengámonos en el proceso: esta bebida se hace en pequeños lotes y casi siempre sin pasteurización, no escatima en insumos y se apoya en la imaginación de los maestros cerveceros. Después, vayamos décadas atrás: a 1970. Se dice que por entonces en el Reino Unido y la costa oeste de Estados Unidos empezó a utilizarse el nombre de cerveza artesanal para denominar a los negocios de las cervecerías pequeñas e independientes.

El arte de los maestros cerveceros

 

Pero no sería sino hasta los noventa que comenzó a calificarse como boom; principalmente en Australia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda, quienes en conjunto registran el 65 por ciento de la producción total en el mundo. 

 

En el Perú, la historia arrancó por esos años. Específicamente en la segunda mitad de los noventa, cuando un ingeniero químico junto con un maestro cervecero preparaban golden lager red Ale para la discoteca Mamut de Miraflores; mientras que en paralelo, un grupo de extrabajadores de Pilsen Trujillo elaboraban cerveza artesanal para una discoteca trujillana que llamaron Hops ("lúpulos" en inglés). Sin embargo, la consolidación empezaría recién entre el 2012 y 2013 con la entrada en el escenario de marcas, como Barbarian, Sierra Andina, Cumbres y Amarilis, que podían aprovechar un contexto favorable: los consumidores peruanos estaban entusiasmados con la revalorización de los sabores nacionales y creían en el potencial del país en las diversas gamas de la gastronomía. Eso permitió que en el 2015, las cervezas artesanales alcancen casi el millón de litros en producción: el triple de lo producido en el 2014. Y que esta subida no se detenga. El 2015, por ejemplo, existían formalmente 60 cervecerías artesanales y hoy se calcula que son 80, con una cantidad de litros vendidos que se duplica anualmente.

 

En el Perú se vende anualmente aproximadamente 1 millón y medio de litros anuales de cerveza artesanal entre 15 y 20 soles el litro. El negocio, sin embargo, todavía es pequeño contrastado con las cervecerías industriales, pues representa únicamente el 0.01 % del mercado total. 

 

Lo cierto es que existe un importante potencial para seguir creciendo: en el Perú, la cerveza es líder en comparación con las demás bebidas alcohólicas. Según la Cámara de Comercio de Lima, el consumo por persona es de 47 litros al año; lo cual representa un promedio de 6 cajas de cerveza anuales por persona. Sin ir más lejos, el segundo puesto de la lista, el vino, tiene un consumo de 1.5 litros al año por persona.

 

Además, estas cifras continúan en alza: el 2016, los peruanos gastaron S/ 428,50 en cerveza. S/ 100 más que hace 5 años. 

BarBarian
Diego Rodríguez, Ignacio Schwalb y Juan Diego Vásquez

Barbarian, la cervecería artesanal líder del mercado, acaba de abrir un nuevo bar en Lima. Ubicado en Barranco, a una cuadra del Parque Municipal, inauguró a finales de agosto y cuenta con el doble de extensión que el local de Barbarian en Miraflores. Han buscado un estilo acorde con el distrito: maderas de casonas de Barranco para hacer el mobiliario y murales de los artistas Conrad y Stefano Alcántara en las paredes.

Barbarian Barranco cuenta con 25 líneas de cerveza de barril y una carta donde resaltan las alitas maceradas en cerveza durante un día, las hamburguesas cocinadas en Barbarian Red Ale y bondiola a la caja china, macerada en la cerveza ácida Chicha tu mare. La inversión en este local ha sido aproximadamente de 500 y 600 mil soles, para una empresa que mueve anualmente 10 millones de soles en ventas.

La historia de esta marca empezó como un hobby. Tres amigos del colegio: Diego Rodríguez,  Ignacio Schwalb y Juan Diego Vásquez, estaban aburridos de las cervezas del mercado: esas típicas lagers industriales. Era enero del 2009, habían acabado la universidad y contaban con tiempo libre. Todo arrancó en sus cocinas: con un par de ollas, un cooler y una damajuana. Aprendieron leyendo blogs y libros por internet. Poco a poco, el producto que hacían era solicitado por sus amigos y familiares, quienes se pasaban la voz. Después de tres años, lanzaron la primera Barbarian red ale y su primera venta sucedió por una casualidad. Un día en el restaurante Cañas y Tapas de Miraflores, una de las máquinas para enfriar la cerveza se malogró y al saber cómo funcionaba pudieron arreglarla. Debido a eso, el dueño les hizo un primer pedido al enterarse de que producían cerveza. “Nos sentábamos horas a esperar que alguien pida una Barbarian para ver la reacción de esa persona. Eso era felicidad absoluta”, recuerda Diego Rodríguez

Para el 2012, ya tenían diez clientes y les propusieron que su cerveza sea parte del menú degustación de Astrid y Gastón. Un año después, trabajaban con 150 puntos de venta y se mudaron a una planta de 40 metros cuadrados en La Molina. El 2015 la revista Forbes México los incluyó entre las 30 promesas de negocio en la región. El 2016 abrieron su primer bar en Miraflores, tenían 450 puntos de venta y 40 personas en la empresa; además exportaron por primera vez a España. Y este año son 80 personas en la empresa, 500 puntos de venta y exportan a Chile, Brasil, Estados Unidos y España. Sin embargo, Barbarian busca duplicar el próximo año la cantidad de países a los que exporta. La exportación para esta marca significa menos del 10% de sus ventas.

 Escribe: Carlos Portugal
✽ Fotos: César Fajardo