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Oficinas coworking
Comunal

Una convivencia que promueve la innovación

Según el estudio Global Coworking Survey, existen 13.800 coworkings actualmente en el mundo y cada año aparecen unos 2.500 nuevos. Si bien el concepto apareció por primera vez en Berlín en 1995, fue recién diez años después en San Francisco (EE.UU.), una de las ciudades donde se concetran las empresas más innovadoras del mundo, que el modelo comenzó a expandirse.

Una convivencia que promueve la innovación

 

Con espacios compartidos e Internet con libre acceso se comenzó a construir en cada coworking una comunidad, una convivencia saludable para contagiarse de la energía de los emprendedores. Y además divertirse. Ese es el espíritu que se mantiene entre todos los que han replicado este negocio.

 

Entonces el mensaje del coworking es directo: enfócate en lo que sabes hacer y déjale a otro la administración de tu lugar de trabajo. En el campo de la economía colaborativa, las oficinas de coworking son ideales tanto para el 'freelancer' como para las empresas que no quieren ser dueñas de un espacio sino solo usuarias.

 

La idea de los espacios de coworking es que se encuentre todo listo para ser ocupado, que uno se sienta tan cómodo como en casa. Si una empresa alquila una oficina tradicional tendría varios gastos al inicio para implementarla, y ese dinero nunca se recupera si luego la empresa debe mudarse. Del mismo modo, siempre hay espacios en una oficina que no son bien utilizados, como una sala de reuniones. En un coworking estos espacios se comparten entre todos los que trabajan allí, logrando así un uso más eficiente.

 

El cliente típico de un coworking es aquel que valora el ambiente laboral, ya sea trabajando solo o en un equipo. Son espacios que por su buen diseño y por querer dar una mejor experiencia en el servicio apuntan a fomentar la innovación, un ingrediente clave para ser más productivo y crecer.

 

En Lima hay hasta diez empresas dedicadas a gestionar espacios de coworking. La mayoría están ubicados en Miraflores, San Isidro y Barranco, distritos en los que alquilar una oficina convencional sería mucho más costoso. El coworking puede ser un salvavidas para el tradicional negocio inmobiliario de alquiler de oficinas porque en los últimos años ha sido muy lenta la ocupación de los nuevos edificios corporativos. En cambio, si estos pisos funcionan como coworking será posible tenerlos ocupados.

 

La tendencia internacional muestra que cada vez más grandes empresas como IBM o Microsoft también ocupan lugares que funcionan con el modelo del coworking. Se están rompiendo esquemas y no sería extraño que en poco tiempo también grandes corporaciones peruanas dejen sus grises oficinas para mudarse a estos espacios.

Comunal Coworking
Comunal Coworking
Ernesto De Olazával

Cada año hay menos mesas largas de trabajo en Comunal. Para Ernesto De Olazával, su gerente general y cofundador, este es un síntoma de la evolución que ha tenido el coworking en Lima. Si uno conoce algo de cómo funcionan estos espacios de trabajo compartidos seguramente pensará en esas mesas largas ocupadas por profesionales independientes, quienes prefieren alquilar un sitio aquí que quedarse en casa o buscar una cafetería cómoda y con Internet. Pero esa ya no es la tendencia.

Lo que más hay en Comunal son oficinas privadas para empresas, que prefieren estar en espacios donde no se tienen que hacer cargo de la gestión ni del mantenimiento, sino solo de su negocio, y donde pueden compartir los ambientes comunes con otras empresas parecidas. Aquí se puede tener una oficina desde US$300 mensuales. "Nuestra competencia son las oficinas tradicionales, a esos clientes tenemos que atraerlos". Y el imán para eso es el ahorro que significa para las empresas. Una compañía podría gastar de 30% a 50% menos al mes por tener lugar en un coworking.

"En lo que más se parece el coworking no es a una oficina sino a un hotel, porque lo que vendemos es una experiencia, un nivel de servicio", dice De Olazával. De hecho, los cuatro locales de Comunal (dos en Miraflores, uno en Barranco y otro en San Isidro) están abiertos todos los días del año, a toda hora, por si alguien prefiere trabajar de madrugada, con todas las comodidades que quizá no encuentran en su casa.

De Olazával y dos socios comenzaron Comunal en el 2013 en un local de la calle Colina en Barranco. Juntaron unos US$200 mil de sus ahorros para implementarlo. Todos tenían afinidad por el diseño -aunque Ernesto trabajaba para una transnacional de consumo masivo- y justo abrieron en un momento en el que aparecían startups o pequeñas empresas que no necesitaban una oficina convencional sino un espacio de networking, de intercambio de ideas y de contactos, en el que se sienta una vibra especial.

Comunal sumará su quinto y su sexto local en el verano del 2018. El objetivo es culminar ese año con diez locales que en total sumen 12 mil m2 de oficinas. "Con eso vamos a triplicar nuestra capacidad y duplicar los ingresos". Es una meta ambiciosa y ya planificada para la que esperan levantar capital en una ronda de inversionistas en Nueva York. De Olazával dice que fue clave para esto que Comunal haya sido aceptada como miembro de Endeavor, una red de asesoría global cuyo fin es llevar a las empresas con gran potencial a un siguiente nivel. "Te empujan a pensar en grande", dice el gerente general de Comunal. Y aunque por ahora se quiere seguir creciendo en el mercado local no se descarta ver la marca en otro país de la región.

Hoy para tener un lugar en Comunal hay hasta lista de espera. El sexto local que recién se va a implementar en Barranco, por ejemplo, ya tiene un 30% de ocupación anticipada. La mayoría de contratos son por seis meses o un año. Hay empresas que comenzaron ocupando menos de cinco lugares de trabajo y luego crecieron y hoy ocupan más de 20 puestos. Cuando una empresa crece y necesita seguir ganando el espacio es un reto para que Comunal también siga creciendo.

  Escribe: Julio Escalante
  Fotos: Cecilia Larrabure y Comunal Coworking