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Centro de entrenamiento
Vanna Coach

El desafío de ser más fuertes y saludables

Comer saludable y hacer ejercicio son dos hábitos que crecen cada día en el mundo frente a la falta de tiempo, el sedentarismo, la obesidad y el consumo de comida chatarra. Solo en nuestra región, según el estudio Latin American Report elaborado por IHRSA, una asociación internacional dedicada a la industria del fitness, los gimnasios facturaron 6,000 millones de dólares en el 2016, un 7% más que el año anterior. Pero el 81% de esta facturación está representada solo por tres países: Brasil, México y Argentina. Por ejemplo, mientras que en Brasil hay más de 34 mil gimnasios —con más de 9 millones de miembros activos—, en Perú, según esta medición, no se llega a 1,700 locales.

El desafío de ser más fuertes y saludables

 

En Lima, la actividad más común es salir a correr, mientras que el 39% de las personas practica alguna actividad deportiva, según un estudio de Arellano Marketing. Otro estudio de Ipsos señala que los jóvenes entre los 21 y 35 años son los que más acuden a gimnasios. Sin embargo, según cifras que se manejan en el sector, solo el 2% de la población peruana va a un gimnasio (en Argentina esa cifra llega al 6%), así que hay mucho espacio para ganar clientes y que se sigan sumando ofertas.

 

En el mercado peruano, conviven hoy los gimnasios tradicionales con propuestas de entrenamiento alternativo, sistemas en los que no se trabaja con pesadas máquinas sino con el mismo cuerpo. Estos espacios, que sobre todo se encuentran ubicadas en los distritos limeños de mayores ingresos, llegan a tener una tarifa mensual hasta cuatro o cinco veces mayor que la de un gimnasio. Pero igual tienen un público fiel. Se trata de personas que prefieren un trato más exclusivo, quienes finalmente notan cambios en su estado físico. En este segmento, el precio no es tan importante para tomar la decisión.

 

Se puede decir que hay una moda del entrenamiento alternativo en Lima. Los centros de entrenamiento dedicados al funtional training, al crossfit y otras modalidades no necesitan de grandes espacios y si son bien administrados puede ser muy rentables porque la inversión inicial es baja en comparación a la de un gimnasio que necesita gastar en máquinas. Sin embargo, de la misma forma en que aparecen también pueden cerrar muy pronto si no logran establecer su marca ni captar a clientes con planes de entrenamiento más largos.

 

Este año, el mercado de gimnasios se ha dado una gran movida en el país. La cadena brasileña Smart Fit, un líder regional con diversas operaciones, compró los 8 locales que administraba todavía Golds Gym, que por años se mantuvo como la líder hasta que la colombiana Bodytech le ganó terreno. Smart Fit, con tarifas que van desde los S/59 mensuales, tiene un plan agresivo para consolidarse en el mercado local e invertirá alrededor de US$15 millones en 10 nuevos locales entre este año y el 2018.

 

Pero en esta guerra de precios no entran los centros de entrenamiento. Ellos compiten en otro nivel. Su objetivo es que la gente común pueda acceder a la preparación física de un atleta. Dependerá del público elegir quien brinda el servicio más profesional. 

Vanna Coach
Vanna Coach
Vanna Pedraglio

Vannear o hacer Vanna. El nombre de Vanna Pedraglio se había convertido en un estilo de hacer deporte. Era la palabra que los deportistas que iban a sus clases encontraban para describir el tipo de entrenamiento que realizaban.  No se parecía a cualquier rutina con máquinas, no era como ir a un gimnasio, era Vannear. Y así fue como su nombre se volvió una marca.

En el 2004, Vanna Pedraglio regresó a Lima. Había vivido por unos años en España. Allá terminó de estudiar biotecnología, pero se dio cuenta también de que su gusto por entrenar era mayor. Se formó entonces como una profesional del entrenamiento funcional, una práctica donde el movimiento, la fuerza, la potencia y la resistencia son los pilares. 

Cuando volvió comenzó a entrenar a los amigos de su hermano, quien practicaba surf, y el grupo fue creciendo entre tablistas y a este emprendimiento lo llamó Surfing Fitness. Hasta que un día llegó Sofía Mulanovich para que la entrene y otros se pasaron la voz, y de pronto ya no entrenaba solo a tablistas sino a quienes practicaban otros deportes como squash, hockey, polo, automovilismo y que necesitaban de la exigencia que ella imponía en sus clases. Con esta experiencia en el 2009 abrió su primer local en Barranco y lo llamó Vanna FT. Fue su primera marca registrada.

Vanna Coach

"Dos años después ya se hacía más entrenamiento funcional, pero no era muy profesional. Entonces para diferenciarme, para demostrar que lo que yo hacía sí era preparación física le puse Vanna Coach", cuenta. Era el 2011. Luego Vanna y Diego García, hoy su esposo y quien ve la gestión del negocio, alquilaron un terreno en Miraflores y con una inversión cercana a los S/300 mil construyeron allí el espacio que funciona desde el 2014 y que es cómo lo habían imaginado: acogedor, divertido, estimulante, y con capacidad para tener clientes de 6 de la mañana a 9 de la noche.

Vanna Coach es lo contrario a un gimnasio convencional. Aquí no hay máquinas ni tiempo para detenerse. Las personas trabajan con su cuerpo, con mancuernas, balones y cuerdas. Cada clase es una hora intensa de ejercicios de casi un minuto con variadas repeticiones. Lo fundamental es no dejar de moverse. "Aquí nuestros preparadores cumplen con un manual, todo de acuerdo a una estructura bien diseñada", dice Vanna. Hay un orden lógico en los ejercicios, nada está dejado al azar.

Hay tres niveles: metabólico inicial, metabólico max y atlético. Vanna diseñó este sistema progresivo para que nadie que en verdad quiera hacer deporte se sienta fuera de lugar. De acuerdo a su estado físico, cada quien encuentra el nivel en el que se siente más cómodo y poco a poco va adaptando su cuerpo a una mayor exigencia, escalando y combinando rutinas. El mensaje era convencer al cliente de que no es un lugar solo para atletas o deportistas calificados sino para todo aquel que está convencido de que puede cambiar su estilo de vida por uno más saludable.

Para que la marca gane mayor visibilidad se entrenan aquí algunos influenciadores de redes sociales y también 26 deportistas de alta competencia, entre los que hay campeones sudamericanos y panamericanos. Otro punto fuerte en el manejo comercial es la participación de sponsors como Adidas, Subaru y otros.

"Siempre quisimos mantener el control sobre la marca, más que hacer dinero aquí hay mucha pasión por el deporte", dice Diego García. Por eso es que nunca se animaron a hacer de Vanna Coach una franquicia, aunque han tenido varias propuestas. Han preferido crecer a su modo, lentos pero seguros, sin perder la mística que Vanna comparte con sus equipos de entrenadores. "Hemos protegido a la marca para que mantenga sus estándares de calidad, que no sea una moda", dice Vanna.

En promedio, hay 800 personas matriculadas en los dos locales que tiene Vanna Coach (Miraflores y Chacarilla) y la cifra suele subir cuando se acercan los meses de verano.  Sus ingresos se han duplicado, pero Diego García cree que lo mejor no es crecer en Lima donde hay mucha competencia y la marca ya es fuerte, sino ver el interior del país. Por ejemplo: Arequipa, Trujillo y Piura, y también el exterior. "Hemos viajado y tenido reuniones. Nos gustaría que la marca suene en Argentina o Chile. Afuera hay muchos lugares de fitness, pero ninguno con el sistema de Vanna", dice. 

En este rubro, suele haber una rotación alta de entrenadores. Sin embargo, para Vanna Pedraglio no es una preocupación. "Más que de las personas, dependemos de nuestro sistema", dice. Muchos entrenadores tienen la prisa de querer su propio negocio, y se ha vuelto recurrente ver en redes sociales cómo se dan clases de fitness y otras modalidades de entrenamiento alternativo en parques. "Pero al hacer eso no están pagando impuestos, es una oportunidad pasajera que no es sostenible, lo bueno nunca se construye rápido. Aquí todos están en planilla y somos formales en todo", dice Diego García. "Construir la marca nos ha costado más diez años. Sí, habrá un boom del entrenamiento alternativo en los próximos años, pero yo sé lo que cuesta contruir una empresa y me encanta que haya competencia porque eso nos ha impulsado a seguir mejorando, a llevar el fitness a otro nivel", añade Vanna Pedraglio. Ella siempre recuerda que Sofía Mulanovich le dijo: "Tu nombre se va a convertir en un deporte". 

 Escribe: Julio Escalante
 Fotos: Omar Lucas y Vanna Coach