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Incubadora de negocios
Ynnovadores Perú

Las iniciativas empresariales que promueven la innovación

Según la prestigiosa revista Wired, la primera incubadora de negocios nació en 1959, en Batavia, una pequeña ciudad al oeste de Rochester, en Nueva York. Allí, la familia Mancuso alquilaba su fábrica a una empresa que se dedicaba a la venta de aves de corral. Cuando los inquilinos decidieron abandonar las instalaciones, los Mancuso se quedaron sin ingresos. En busca de nuevos arrendatarios, empezaron a ofrecer sus espacios a pequeños negocios de las ciudades vecinas, hasta reunir un número importante de emprendimientos de todo tipo. El día que un periodista le preguntó a uno de los Mancuso si allí antes se incubaban pollos, el vocero de la familia respondió que eso quedó en el pasado, ya que ahora se incuban negocios.

Las iniciativas empresariales que promueven la innovación

 

Sería recién a partir de los años 80 cuando las incubadoras de negocios se expandirían rápidamente por todo Estados Unidos, sobre todo en los clústeres tecnológicos de San José, Boston, Houston, Boulder, Austin, Burlington, Seattle, entre otros. Por esos mismos años, aparecerían incubadoras en varios países europeos, a través de centros de innovación, parques tecnológicos o espacios financiados por los gobiernos bajo el esquema de fondos concursables, que por lo general eran administrados por universidades. En América Latina, la primera incubadora se creó en Chile, en 1996, bajo el auspicio de la alcaldía de Santiago. Entonces, Santiago Innova siguió el modelo de Barcelona Activa, incubadora del ayuntamiento español.

 

Las incubadoras de negocio, al tener una relación estrecha con el emprendimiento y la innovación, se convirtieron en cantera de nuevas iniciativas empresariales, sobre todo de carácter digital. Con el desarrollo de internet y el aporte de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, business intelligence, machine learning y Big Data, las incubadoras se transformaron en el centro de desarrollo de nuevos productos, soluciones tecnológicas, entre otros. Como en la mayoría de casos los fondos que manejan son capital de riesgo, las incubadoras han seguido consolidándose en el ámbito académico, pero ya son muchas las incubadoras privadas de alcance global, como Y Combinator, Teachstars, 500 Startups, AngelPad, Betaworks, entre otras.

 

En el Perú, según un análisis de la consultora BIM, solo existen 25 incubadoras registradas en la Asociación Peruana de Incubadoras de Empresas. El 80% de estas pertenecen a universidades, como USIL Ventures, UTEC Ventures, Emprende UP, CIDE PUCP, entre otras. Del lado de los centros privados, destacan Wayra, Endeavor Perú, City Incubators, Nesst Perú, entre otros.

 

En la mayoría de los casos, existe algún tipo de retribución por el proceso de incubación, ya sea como pago directo o en forma de acciones de la empresa. Fue Ynnovadores, en el año 2014, que desarrolló por primera vez un modelo 100% gratuito. ¿Cómo lo hacen? 

Ynnovadores
Ynnovadores
Juan Alberto Flores

En CADE Ejecutivos 2012, durante la primera ponencia, Juan Alberto Flores escuchó una cifra que no lo dejó dormir durante varios días. El primer día del evento, el empresario Carlos Rodríguez-Pastor, presidente del Grupo Intercorp, habló de un concepto que pocos analistas desarrollaban al hablar del llamado milagro peruano: el bono demográfico.

Según el ejecutivo, el 56% de la población peruana tiene menos de 35 años. “¿Dónde estarán los innovadores menores de 35 años?”, se preguntó Juan Alberto en ese instante. Él acababa de abandonar una importante empresa de consumo masivo, donde trabajaba como gerente de comunicaciones. Años atrás desempeñó el mismo cargo en una empresa minera. Sin embargo, decidió tomarse un año para descubrir qué era lo que lo motivaba realmente. Es en ese momento que el dato de Rodríguez-Pastor se transformó en la base de su proyecto. Pocas semanas después publicó una columna en la revista América Economía, convocando a todos los innovadores menores de 35 años, pero solo a aquellos que se encontraran ejecutando un proyecto concreto en el mercado. 

Para fines del año 2014, tras haber identificado a más de 100 emprendedores, descubrió otro dato clave que no esperaba: el 90% de los jóvenes no necesitaban capital, necesitaban networking. Flores, con una importante red de contactos en el mundo corporativo, diseñó el que sería el primer modelo de negocio de Ynnovadores: una aceleradora de negocios que ofrecería al mismo tiempo servicios de incubación.

Cada año, según el plan de negocio, Ynnovadores sumaría 10 emprendedores menores de 35 a su ecosistema de startups, no necesariamente tecnológicas, quienes serían en adelante los “acelerados”. Con ellos, además de realizar un proceso de aceleración basado en el trabajo de networking y relaciones públicas, ofrecería programas cortos para emprendedores que están en etapa de elaboración de la idea de negocio: los incubados. Así nació Ynnovadores, con un capital de 60 mil soles, que salió de los ahorros de Juan Alberto. Ese dinero, en un principio, se invirtió principalmente para desarrollar una página web potente, que visibilizara a los acelerados, quienes a partir de entonces se conocerían como los ‘ynnovadores’.

Como el objetivo detrás de la iniciativa era de corte social, Ynnovadores se lanzó como parte de un proyecto de la asociación sin fines de lucro Los Patriotas, que estaba integrada por ejecutivos de importantes empresas, como Hernán Lanzara, Juan José Tirado, Juan Montoya, Silvia Miró Quesada, Nancy Figueroa, entre otros. En la práctica, este directorio se encargaría de darle mentoría no solo al mismo Juan Alberto, como director ejecutivo de Ynnovadores, sino a los ‘ynnovadores’, como parte de los servicios de aceleración.

Ynnovadores, a cambio de los servicios a los acelerados, a diferencia de otras aceleradoras de negocios, no cobraría ni exigiría un porcentaje accionarial. “Mi objetivo era crear una red de emprendedores que fuera creciendo, desarrollando con ellos relaciones de largo plazo, en busca de hacer crecer el clima de innovación a nivel nacional”, explica Juan Alberto. Sin embargo, durante los dos primeros años, confiesa que hubo momentos en los que él mismo no estaba seguro de qué estaba haciendo. “Le explicaba a mis amigos qué hacía y no me entendían, solo me ofrecían trabajo”, dice riendo.

AL ENCUENTRO DE LA RENTABILIDAD 
Los talleres de incubación eran programas de entre dos y tres meses, que eran dictados por los ynnovadores. Por estos talleres, Ynnovadores cobraba a cada participante alrededor de S/ 500, monto que servía para mantener en operación los servicios básicos de oficina. Hasta que, en 2016, un emprendedor del sector inmobiliario participó en uno de los talleres de incubación, llevando una idea de negocio que estaba por lanzar al mercado: un proyecto inmobiliario para millennials.

Ynnovadores

Sin embargo, tras poner el emprendimiento bajo el escrutinio de los ‘ynnovadores’, el empresario inmobiliario se fue de Ynnovadores con otro proyecto, con otro modelo de negocio, con otra propuesta arquitectónica y con otro modelo de monetización. “Ahí pensamos que una metodología de consultoría podría resultar rentable para todos, y hacer el proyecto más sostenible”, dice Juan Alberto. Así, estructuraron un método de innovación, para el que sería el cliente que no solo validaría su proceso, sino que los pondría en vitrina: el BBVA Continental.

El banco llegó con problemas puntuales en dos ámbitos: e-commerce y atención al cliente. Juan Alberto, que para ese entonces ya había reunido a dos generaciones de ‘ynnovadores’, puso a trabajar en la solución a los emprendedores digitales de startups como Dilo, PickApp, Bederr, inClass, y Vecinos 360, un equipo de cerca de 30 personas en busca de desarrollar la solución que buscaba el banco.

El proceso, finalmente, duró alrededor de cuatro meses, y a la fecha el BBVA está en el proceso de implementación de la solución. Sin necesidad de tener su propio laboratorio de innovación, el BBVA desarrolló prototipos, los probaron y midieron los resultados. Bajo ese mismo esquema, Ynnovadores ha asesorado a empresas vinculadas a sectores como tecnología, finanzas y consumo masivo. Incluso, Indecopi, los ha convocado para que conduzcan el proceso de transformación digital del ente estatal. Del mismo modo, laboratorios de innovación de bancos, que están copados, están tercerizando temas con el equipo de Juan Alberto. 

Así también nacieron las charlas y las exposiciones como otra fuente de ingresos, donde grandes empresas y corporaciones los contratan para sensibilizar al personal en materia de innovación y transformación digital. De esta forma, el emprendimiento de Juan Alberto cerrará el año con 600 mil soles en facturación, la cifra más alta desde que existe Ynnovadores. Por ese motivo, ahora, que encontraron una aplicación práctica al ecosistema que poseen, esperan crecer en 30% o 40%. A este esquema se sumará otro servicio: la membrecía. Como se han dado cuenta de que existen decenas de empresas que no poseen capital suficiente para montar un laboratorio para generar innovación o conducir el proceso de transformación digital, Juan Alberto lanzará una membrecía para diferentes tamaños de empresas, que les permitirá acceder al conocimiento de los ‘ynnovadores’ por lo menos dos veces al año, así como a las charlas de sensibilización al personal.

Todo un modelo que, en el fondo, más que acelerar emprendimientos digitales, podría terminar desatando el proceso de transformación del país.

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: Paola Flores y Facebook