*

47
Operador ferroviario
PeruRail

Un lujo turístico sobre las vías de un tren

El turismo en tren es un viaje nostálgico por rutas históricas, que permite conocer no solo los destinos sino adentrarse en un mundo propio de épocas lejanas. Pero, para que los turistas experimenten todas estas sensaciones, es necesario hacer fuertes inversiones, no solo para recuperar y restaurar vagones, sino para ofrecer servicios de bar y alta cocina de lujo, tal como el icónico Orient Express, que recorría en ocho horas una ferrovía entre París y Estambul a fines del siglo XIX. Hoy, el heredero directo es el Venice Simplon Orient Express, que recorre una ruta entre Venecia y Estambul en seis días y cinco noches, a un costo de 6,920 euros por persona.

Un lujo turístico sobre las vías de un tren

 

En el mundo, según la Organización Mundial del Turismo (OMT), algo más de la mitad del total de viajeros que pernoctaron fuera de su lugar de origen llegaron a su destino en avión (54%), mientras que el resto se desplazó por transporte de superficie (46%), bien por carretera (39%) o por vías acuáticas (5%). Mientras tanto, en lo que respecta al turismo en trenes, este representó el 2% de los traslados. Si bien la tendencia del transporte aéreo a lo largo del tiempo ha sido a crecer a un ritmo ligeramente superior al del transporte de superficie, el turismo ferroviario se resiste a desaparecer, ya que expresa el carácter histórico de los recorridos.

 

Aunque en términos globales enfrentan problemas comunes, como los altos costos de mantenimiento, existe una dinámica que sigue atrayendo a los turistas, sobre todo a aquellos que buscan experiencias diferentes. En ese sentido, el segmento de los trenes de lujo se ha convertido en el mundo en rubro clave, generando inversiones cada vez más ambiciosas en términos de restauración, tanto de trenes como de rutas, como el Expreso del Danubio (Danube Express), Expreso Glaciar (Glacier Express), el Rovos Rail, el Transiberiano, el Al Andaluz, la Ruta de la Seda, el Tren del Cielo (Sky Train) y el Hiram Bingham.

 

Este último, a pesar de que solo posee cuatro vagones, dos de pasajeros, uno de restaurante y otro de bar, demandó una inversión de 10 millones de dólares. Tiene una capacidad para 84 pasajeros, que pueden disfrutar de un viaje desde Cusco a Machu Picchu al mismo nivel de lujo que los trenes de África, Europa o Asia. Este exclusivo tren se confeccionó con coches traídos de Singapur y remodelados completamente en el Perú, con la más fina tapicería y mantelería. Sus cálidos colores y enchapes de madera permiten crear una atmósfera de ensueño en perfecto contraste con el azul y dorado de su exterior. Es, sin duda, elegante por donde se lo mire.

 

PerúRail es una empresa que ofrece servicios de trenes turísticos de lujo. Sus destinos principales son Cusco y Puno. Conoce su historia.

PeruRail
PeruRail
Laurent Carrasset

Hasta 1999, la Empresa Nacional de Ferrocarriles S.A. (Enafer) operaba los trenes del Cusco que iban hasta Machu Picchu y Arequipa, rutas conocidas como Sur y Sur Oriente. Como la mayoría de empresas estatales, Enafer venía generando pérdidas equivalentes a los 40 millones de dólares cada año. Para esa fecha, según el comité encargado de su privatización, las pérdidas acumuladas sumaban más de 645 millones de soles, además sumar un patrimonio negativo de 215 millones de soles. De los consorcios que se presentaron, quedó como ganador de la licitación el Consorcio Ferrocarril Trasandino S. A., conformado por Containers y Peruval Corp., a cargo de administrar la infraestructura ferroviaria, y PeruRail S.A. al frente de la operación.

La ruta Sur, cuya longitud es de 862 kilómetros, une el Terminal Portuario de Matarani con el Cusco, pasando por las ciudades de Arequipa, Puno y Juliaca. La principal actividad es el transporte de minerales de las minas Cerro Verde, y más recientemente de Las Bambas. El segundo tramo, la ruta Sur Oriente, une la Ciudad del Cusco con el Santuario de Machu Picchu, con una longitud de 134 kilómetros, que incluyen la ruta hasta la Estación Hidroeléctrica de Machu Picchu. Según el Banco Mundial, hasta antes de 1999, el indicador de desempeño llegaba al 75%, partiendo de que lo recomendado era 80%. Pero, con la concesión de las rutas, el indicador llegó a 95%.

“Siempre es complicado poner en azul una operación que va a pérdida, pero con las inversiones que hicimos rápidamente pudimos volver la operación no solo rentable sino un activo para el turismo en el Perú”, explica Laurent Carrasset, Regional Managing Director en Belmond, empresa global que está al frente de la operación de PeruRail en el Perú. Tras el ingreso de esta empresa, además de conservar la operación local, cuyo pasaje se ha mantenido en el orden de los S/4, incluso a pesar de que los vagones se han restaurado hasta en tres oportunidades, se diseñaron diferentes productos, como el Vistadome (Economy) y el Expedition, (Low Cost), cuyos precios varían entre los 250 y 300 y dólares, y los 100 y los 150 dólares, respectivamente.

Sin embargo, en 2008, Belmond hizo la que consideran su mejor apuesta en el sector. Con una inversión de 8 millones de dólares, lanzaron el tren Hiram Bingham, considerado a la fecha como uno de los mejores trenes de lujo, según la prestigiosa revista Condè Nast. Se trata de cuatro vagones, dos de ellos de servicio, con capacidad para 84 pasajeros. El costo del pasaje, equivalente a los 1,000 dólares para la ida y la vuelta, posee un nivel de ocupación de más del 90% en cada recorrido, lo que hace de este tren un éxito en términos comerciales. “Es un tren categoría lujo y el lujo es un segmento que nunca va a entrar en crisis, lo comprobamos en otras operaciones similares que tenemos en el mundo”, dice Carrasset.

Hoy, con una inversión de 10 millones de dólares, PeruRail acaba de lanzar otro tren de lujo, el Andean Explorer, equivalente a un Business Class, que va desde el Cusco hasta Arequipa, pasando por el Lago Titicaca. Este tren posee cabinas con habitaciones, por lo que es posible despertar con vistas de postal a lo largo del recorrido y hacer turismo en los diferentes destinos en el camino. En total, entre residentes del Cusco y turistas, Carrassett estima que los trenes de PeruRail movilizan cada año a alrededor de 3 millones de personas, entre Cusco, Aguas Calientes. Y pronto serán más, ahora que la operación se ha extendido hasta Arequipa, donde poseen un hotel también de lujo.

LA OPERACIÓN MINERA

El Perú es el único país donde PeruRail posee una operación de trasporte de minerales. Como son concesionarios de la ruta del Sur, ofrecen desde hace más de 10 años el servicio de trasporte bimodal de los concentrados de cobre de Cerro Verde. Y, desde hace dos años, mueven los minerales que salen de la mina Las Bambas hasta el puerto de Matarani. “Nosotros nos especializamos en operar hoteles, trenes y cruceros. Pero en el caso peruano vimos la especial oportunidad de desarrollar el negocio de carga de flete hacia costa arequipeña, para las exportaciones”, explica Carrasset.

PeruRail entonces, además de contar con servicios turísticos, realizan transporte de carga de gran volumen. Se llama PeruRail Cargo, una unidad de negocio que hace el transporte de combustible, carbón, mercadería y concentrados mineros.

Gracias a esta operación, que se suma a la de los trenes de pasajeros y los hoteles (6 hoteles de lujo), han alcanzado una facturación de 300 millones de dólares en el 2016, cifra que crecerá en 10% el próximo año. “Todos los años crecemos, no hay año en el que no crezcamos”, explica Carrasset, quien identifica el éxito de los trenes y los hoteles en la experiencia que posee la empresa en el segmento lujo.

“La inversión es lo más fácil, eso lo puede hacer cualquiera, lo complicado es administrar, día tras día, una operación que implica ofrecerle lo mejor de lo mejor a cada pasajero. Eso solo lo puede hacer quien tiene experiencia a nivel global ofreciendo un servicio de lujo en trenes, pero también en hoteles y cruceros”. Para Carrasset, en términos de lujo, nada está al azar.

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: Lucero Del Castillo