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Desarrollo de drones
qAIRA - [VIDEO]

Un negocio de alto vuelo que va creciendo

Desde la conceptualización hasta la definición de prototipos, los drones han pasado de la ficción a la realidad, transformándose en una aplicación tecnológica parta la vida real, tanto para personas como empresas, desde vehículos no tripulados para registro fotográfico hasta sofisticados drones de uso militar. Las empresas fabricantes, estimuladas por el avance de la tecnología y el desarrollo de conceptos como la electrónica inteligente, han ganado protagonismo entre los grandes inversores tecnológicos, gracias al potencial que le asignan algunas consultoras especializadas. Goldman Sachs, por ejemplo, considera que el para el año 2022 el mercado de drones registrará ventas del orden de los US$100 mil millones al año, US$80,000 millones más que hoy.

 

De este monto, el 70% vendrá por el lado de contratistas militares, que requerirán cada vez más vehículos no tripulados para diferentes aplicaciones, que van desde usos en el campo de batalla hasta labores de rescate o prevención. Pero existe un 15% que vendrá de parte de las empresas y los gobiernos, que exploran las posibilidades que ofrecen estas tecnologías para labores de seguridad, registro o prevención de riesgo. Goldman Sachs prevé que el sector que más demandará estos aparatos será la construcción, seguido de la agricultura, los seguros, minería/gas/petróleo, entre otros. Pero vendrán otras industrias, como el e-commerce. Este año, Amazon desarrolló Prime Air, un prototipo para entrega segura de paquetes en 30 minutos.

 

Este rápido crecimiento ha superado el desarrollo de reglas y sistemas para administrar o reglamentar su uso y sus aplicaciones. En ese sentido, la NASA está liderando un esfuerzo multimillonario para desarrollar un sistema de gestión del espacio aéreo estadounidense, capaz de coordinar con seguridad el vuelo tripulado y no tripulado, mientras que se espera que la Administración Federal de Aviación (FAA) alivie aún más las restricciones que impiden que los drones comerciales alcancen su máximo potencia.

 

Sin embargo, en mercados como América Latina, donde existen múltiples inversiones en minería/gas/petróleo, y no existe aún una regulación que ponga límites al desarrollo o la innovación, el potencial parece ilimitado.

 

En el Perú, si bien existen empresas que ofrecen servicios con drones, no existe aún ninguna empresa que desarrolle estos equipos, porque son pocas las empresas que se especializan en desarrollo de hardware. Pero si una empresa se especializa en este campo, podría ser altamente rentable, con productos adaptados a la geografía propia del país.

qAIRA
QAIRA
Mónica Abarca

En el 2015, dos años antes de convertirse en un emprendimiento de alto impacto, Quality of Air Automation, o simplemente qAIRa, nació como parte del proyecto de tesis de Mónica Abarca, estudiante de la carrera de Mecatrónica de la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP). Entonces, Mónica contó con la asesoría del ingeniero aeronáutico Carlos Saito y del ingeniero electrónico Francisco Cuéllar, quienes más tarde se sumarían al emprendimiento en calidad de socios. Entonces, Mónica buscaba desarrollar un avance tecnológico importante, que además mitigara los efectos del cambio climático.

A partir de esa visión, pensó que se podría monitorear la calidad del aire a través de drones especialmente diseñados para ese fin. Pero, más que quedarse en el registro superficial, Mónica aspiraba a generar suficiente data para definir estrategias contra la contaminación del aire, empoderando a los ciudadanos a partir del acceso a información precisa.

Pero, hasta ese momento, qAIRa no pasó del papel. Sin embargo, tras una pasantía en Singularity University, la universidad para jóvenes talentos en Silicon Valley, donde los alumnos buscan resolver desafíos que afecten por lo menos a 1,000 millones de personas, Mónica se enfrentó por primera vez a la posibilidad de convertir su tesis en un emprendimiento empresarial. De esa forma, en 2016, al lado de Carlos y Francisco, registró la empresa Grupo Qaira S.A.C. Gracias a los fondos concursables de CienciActiva (Concytec) y Startup Perú (Ministerio de la Producción), la empresa, literalmente, agarro vuelo. No obstante, como los tres socios venían del mundo de la academia. Solo les faltaba tener una visión empresarial. Así es como se sumó el cuarto socio a esta banda de emprendedores.

Javier Calvo Pérez, ex presidente de la empresa de servicios de seguridad Liderman, era cercano al Centro de Tecnologías Avanzadas de Manufacturas de la PUCP, laboratorio en el que Francisco se desempeñaba como director. En aquella época Javier, un innovador inquieto, buscaba desarrollar el primer robot vigilante del Perú, que se hizo realidad con el apoyo del equipo que lideraba Francisco. Tiempo después, en 2016, alejado del día a día de Liderman, se interesó por invertir en negocios tecnológicos, por lo que se entusiasmó por el proyecto de qAIRa, sumándose como socio capitalista, con una inversión de US$80,000. Además de acceder al 25% de las acciones, Javier se encargaría de asumir la gerencia comercial. Con el aporte de él, qAIRa definió su primer plan de negocios, así como su estrategia comercial. Gracias a sus contactos en el ámbito empresarial, llegó la posibilidad de cerrar su primera venta: la empresa minera Antamina.

Si bien quisieron venderle el Dron Andino, que monitorea la calidad del aire, la empresa minera le dio prioridad al manejo eficiente de sus equipos, por lo que empezó el desarrollo de un prototipo de drones a los que bautizaron como qEYE. No obstante, explica Javier, el proceso para cerrar la venta ha sido largo, ya que cada vez que le presentaban el modelo a la empresa esta solicitaba mejoras. El dron, que registrará cómo se desempeñan los equipos mineros en la zona del tajo, identificando los tiempos muertos de los camiones para hacer un mejor uso de los activos, podría alcanzar un valor de US$30,000, versus equipos importados que podrían valer hasta US$80,000. Si bien Antamina ha pagado solo por un dron, la venta final será por cuatro, en tanto qAIRa demuestre que el equipo cumple efectivamente con todos las especificaciones solicitadas.

Existen otras empresas interesadas en adquirir estos drones, pero Javier explica que primero esperan cerrar la venta con Antamina en un plazo breve, para enfocarse en otros desarrollos. De esa forma, no le cabe duda que serán más atractivos para todas las empresas que busquen equipos similares, tanto en el Perú como en Chile o Brasil, donde existe una industria intensa extractiva. “Hay interés de empresas como Gold Fields y Buenaventura, y de organismos del Estado, pero primero cerramos este negocio y después vamos por más”, expresa. Espera que en año y medio la empresa llegue a su punto de equilibrio, pero todo dependerá de cómo se acelera la parte comercial. Precisamente, para no perder el paso, y seguir invirtiendo en desarrollo tecnológico, esperan abrir el accionariado para el ingreso de un nuevo socio, levantando capital hasta por US$300,000, lo que les permitiría acceder a fondos concursables por US$800,000.

El gran sueño de los socios de qAIRa es desarrollar Qmap, un software que acopie data sobre la calidad del aire, con información de Perú y Chile, y probablemente un país más, para luego vender qAIRa a una empresa del tamaño de Honeywell o General Electric, que esté interesada en desarrollar una propuesta global en mitigación de la contaminación. Javier cree que incluso se podría vender la empresa a organizaciones como Waze, para indicar no solo rutas sino información sobre la calidad del aire.

Para algunos podría parecer una aspiración exagerada, pero existen instituciones que creen en este emprendimiento, por lo que en abril pasado, Mónica fue reconocida como la mejor emprendedora del año en Seedstars Summit, una competencia global de startups en mercados emergentes.Un reconocimiento clave para una emprendedora que está por hacer algo que en el pasado parecía ciencia ficción: convertir un emprendimiento peruano en hardware en una aplicación real. 

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: Omar Lucas