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Empresa de entretenimiento
Tondero - [VIDEO]

Una negocio rentable que entretiene a la audiencia

El año pasado, el mercado cinematográfico reunió a más de 7,913 millones de espectadores, 588 millones de personas más que en el 2015, generando una recaudación global de más de US$38,600 millones. Eso significa, que en el año 2016, el equivalente a la población mundial ingresó a ver una película a una sala de cine, gracias al poder de la industria cinematográfica estadounidense, que posee las más importantes empresas de producción y distribución de películas, como Disney y Fox. La tercera parte de los ingresos de este mercado es generado por las taquilleras cintas americanas, más conocidas como blockbusters.

 

El negocio del entretenimiento, según el estudio V Panorama Audiovisual Iberoamericano, publicado por el Foro EGEDA/FIPCA, de España, no para de crecer. Sin embargo, el mercado regional conserva aún una posición expectante. En este contexto, según data del mismo reporte, el peso mundial del mercado cinematográfico iberoamericano es de tan solo un 11.1% en cuanto a pantallas y un 11.3% en cuanto a espectadores. Se estima que en Iberoamérica se estrenaron durante el año 2016 unas 5,786 películas, que generaron una taquilla de 894 millones de espectadores -56 millones más que el año pasado-, dando como resultados una recaudación de más de US$3,270 millones, US$70 millones menos que en el 2015.

 

El peso de las preferencias, como difícilmente podría ser de otra manera, lo lideraron las películas estadounidenses, que representaron el 84.8% de las preferencias en la región. El cine iberoamericano supuso el 11% del mercado, bastante por encima del cine de origen europeo, que sumó el 3.9% de las preferencias. Dentro de esta cuota de estrenos, las tres producciones con más éxito en Iberoamérica fueron “Capitán América: Civil War” (36,2 millones de espectadores), “Buscando a Dory” (33,9 millones de espectadores) y “Batman vs. Superman: el amanecer de la Justicia” (33,1 millones de espectadores).

 

Las industrias más relevantes de la región, de lejos, son México, Brasil y Argentina. Colombia y Chile se han sumado como países con una producción cada vez más sólida. En estas plazas, tal como en el Perú hasta los años noventa, existen leyes de fomento a la producción cinematográfica local, con fondos concursables que promueven diferentes modelos de subsidio, desde dinero para la producción de películas hasta determinada cuota de obligatoriedad en el estreno de cintas nacionales en las salas de cine.

 

Precisamente, a falta de estos subsidios, la industria cinematográfica en el Perú casi desapareció, hasta que hace cinco años, una empresa probó que era posible hacer hasta tres películas al año basado en un modelo de negocio sostenible y altamente rentable.

Tondero
Tondero
Miguel Valladares

Miguel Valladares comenzó en el negocio del entretenimiento trabajando como practicante, pero rápidamente escaló posiciones en el mundo de la producción, pasando por diferentes puestos como asistente, coordinador y jefe de producción hasta convertirse en productor ejecutivo. Con solo 21 años, el equipo de productores de los MTV Music Awards lo convocó para ocupar un lugar dentro del enorme elenco de personas a cargo de producir el evento más importante de la cadena televisiva. Tras participar en el detrás de cámara de otras producciones, Miguel descubrió el rentable negocio de la representación de artistas, como eje de una empresa de entretenimiento, vinculada a la producción de eventos televisivos y cinematográficos.

Después de tres años de haber sido convocado en la distinguida ceremonia, Miguel convenció a Milagros, su hermana mayor, para acompañarlo en esta aventura, en calidad de socia y gerente administrativa. Ella, con los ahorros de algunas liquidaciones, así como con el aporte de su madre, reunió entre US$10,000 y US$15,000 como capital inicial, suficiente para alquilar un espacio en la desaparecida Casa Túpac, en Barranco, donde tenían una pequeña oficina en la que entraban máximo tres personas. Gracias a su experiencia produciendo películas, lo convocaron para producir dos cintas cinematográficas. Aunque el llamado era a título personal, él se encargó de solicitar hacerlo a través de su nuevo negocio, generando los primeros ingresos de Tondero como empresa de entretenimiento.

Más tarde llegaron pequeños proyectos de activaciones en centros comerciales, pero todo cambió el día que Carlos Alcántara aceptó ser representado por Tondero. “Conocí a Carlos desde la producción de La Gran Sangre, donde trabajé como parte del equipo de producción. Desarrollamos una amistad basada en la confianza. Cuando le contaba que quería abrir una empresa de representación de artistas, él me dijo que sería el primero en formar parte del catálogo. "Y cumplió", recuerda Miguel. Desde entonces, Tondero empezó a gestionar el talento de Carlos Alcántara, transformando el show ¡Asu Mare! en un evento itinerante, que pasó del Satchmo a plazas más masivas, en explanadas de concurridos centros comerciales.

NACE UN NUEVO NEGOCIO

En el 2012, tras varios años de éxito sostenido, llegó un momento que casi marcó el final de Tondero.  El catálogo de artistas fue creciendo, gracias a que Miguel logró convencerlos de la necesidad que tenían de ser representados por Tondero porque ofrecía un equipo que se preocuparía permanentemente de generarles oportunidades laborales, tanto en obras de ficción como en temas comerciales (imagen y publicidad). A todos, sin importar el monto del contrato, les cobraba el 10% del contrato o el 20% en caso de que este implique trabajo en el exterior. Si bien las empresas productoras en un inicio no querían saber nada de Tondero, para comunicarse directamente con los artistas, pronto se dieron cuenta del aporte de la empresa. “Nosotros acompañamos a los artistas en las producciones desde el día uno hasta el final, facilitando el cumplimiento de contrato”, explica Miguel.

Como todo iba viento en popa, Miguel decidió arriesgarse a traer al Perú un musical que le llamó la atención en Broadway, llamado “Casi normal”. Sin embargo, lejos de lo que pensaba, la convocatoria fue un completo fracaso. Tras invertir en los derechos de la obras, así como en los costos que representó montar el musical, Tondero pronto se encontró lleno de deudas y pagos pendientes a proveedores. Así, casi al borde de la quiebra, se le ocurrió una idea más por necesidad que por convicción plena. “Después de llevar el show de Carlos incluso hasta Japón, pensamos que podía tener éxito en el cine, así que nos mandamos a hacer la película”. Entonces, logró convencer a algunas marcas, como Brahma, Inca Kola, Direct TV, BBVA Continental, entre otras, de sumarse al proyecto, como si se tratara de parte de la torta publicitaria.

De los US$700,000 que costó la producción, las empresas cubrieron alrededor de UU$500,000. Gracias a los ingresos generados por la taquilla, de más de tres millones de personas, convirtiendo a ¡Asu Mare! en la cinta más taquillera de la historia del cine peruano, Tondero se recuperó rápidamente. Y así fue transformándose en una empresa capaz de producir entre dos y tres películas cada año. El éxito de la productora, según Miguel, no solo radicó en el desarrollo de productos cinematográficos de calidad, con cintas como “Elefante Blanco” o “Magallanes”, sino en el control financiero de los costos, para mantener el punto de equilibrio en cada proyecto, sin importar si se trataba de una cinta comercial o de una película de autor.

Hoy, de ser tres personas en un reducido espacio ahora son 27, ocupando una moderna oficina en el piso 18 de un edificio corporativo. Gracias a su modelo de negocio, las ganancias no solo se generan en los porcentajes que se desprenden de las entradas al cine, sino en la venta de películas al exterior, tanto en plataformas pay peer view, como HBO Go, Fox Premium o Netflix, o para empresas aerocomerciales, que representan alrededor del 20% de ingresos de cada película, dependiendo de la capacidad de internacionalización de cada producto.

Gracias a este estilo de gestión, han desarrollado en estos casi 10 años unas 15 películas, más cintas que ningún otro director peruano en ese periodo. Según Miguel, este último año, debido al Fenómeno del Niño costero, que cerró decenas de salas en el norte, generó pérdidas en la industria del entretenimiento. “Av. Larco era una cinta que iba a generar utilidades, pero no ha sido ese el resultado”, explica. Este 2018, que cumplen una década, están preparados para generar rentabilidad con productos que esperan generar entre 500,000 y un millón de espectadores, a partir de un escrupuloso manejo de los costos.

Tondero convirtió un negocio que en el pasado era casi imposible de llevar a cabo, excepto por subsidios estatales, probando que hacer cine, tanto comercial como de calidad, es posible.

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: César Fajardo y Facebook