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Desarrollo de videojuegos
Bamtang games

El poder que espera en el siguiente nivel

No importa en qué país estés sino lo que puedas hacer. Hoy la industria de videojuegos está a la caza de los mejores talentos. Para hacer un videojuego se necesitan pocas cosas: una computadora con software especializados, una conexión a Internet, creatividad y mucho tiempo. Sin embargo, es probable que es juego nunca se llegue a conocer. Si un videojuego no tiene la licencia de uso de un personaje conocido nadie le tomará atención, si detrás del juego no hay una compañía publicadora grande que invierta en su promoción nadie lo jugará. Si tampoco tiene licencia de las consolas no podrá funcionar en ninguna. Así de duras son las reglas del juego en este negocio.

El poder que espera en el siguiente nivel

 

Por eso, es clave el papel de los publicadores como Nintendo, Konami, Capcom, Electronic Arts entre otros. Ellos son quienes mueven esta industria que según estudios de PwC tendrá en el mundo un crecimiento anual de 4.8% llegando a US$90 mil millones en el 2020. Otro estudio de la consultora Deloitte en el 2015 señalaba que son los videojuegos para móviles los que dominan el mercado con US$35 mil millones en ingresos.  

 

Los publicadores generalmente tienen la idea del juego y lo desarrollan internamente o contratan a una agencia externa que lo pueda hacer. Financian todo el proyecto desde su diseño hasta la publicidad y cuando está listo lo distribuyen. Ellos se quedan con el 70% de los ingresos y el 30% se queda con los fabricantes de las consolas en las que funcionan los videojuegos como Sony, Microsoft, Android y Nintendo.

 

El poder que espera en el siguiente nivel

Pero por más que se trate de un publicador grande, no todos sus títulos lanzados llegan a tener buenas ganancias. Quizá entre diez solo uno sea un gran éxito de ventas. Las empresas saben dividir su riesgo.

 

Las empresas que desarrollan a pedido de los publicadores se vuelven especialistas en un tipo de videojuegos. Es la mejor manera porque se compite con empresas de todo el planeta. Por lo general se desarrolla un videojuego completo, no solo algunas funciones o personajes, y la empresa cobra de acuerdo a sus avances: el primer prototipo, la versión alfa y la versión beta (que casi es el producto terminado). Puede tomar hasta tres años finalizar un proyecto para jugarse en consolas o web.

 

En el Perú las empresas que desarrollan videojuegos están agrupadas en la CVA Perú (Compañías de Videojuegos Asociadas). Aunque el Ministerio de la Producción asumió en la anterior gestión el papel de promover políticas a favor de la industria de videojuegos, este tema no avanzó. Hoy la promoción la está asumiendo el Ministerio de Cultura.

 

Bamtang Games
Bamtang Games
Adam Johnston

El mundo de los videojuegos se parece tanto a la minería. De eso está convencido el australiano Adam Johnston, director creativo de la empresa peruana de videojuegos Bamtang Games quien también es ingeniero y metalurgista, un especialista en la transformación de minerales en metales. Así como los geólogos buscan por años una fuente de minerales que quizá nunca llegan a encontrar, igual los actores del negocio de videojuegos esperan que alguien, en algun lugar del mundo, esté desarrollando el juego que se convierta en un negocio millonario y duradero. Todos quieren encontrar el oro.

En el 2002 cuando llegó al Perú para trabajar en minería Johnston decidió aprovechar su tiempo libre para desarrollar un videojuego. Desde niño fue un fanático y aquí conoció a gente muy creativa para realizarlo. Formó un pequeño equipo y le tomó tres años tener el juego listo. Se llamaba Boxing Box y servía a la vez para hacer ejercicio porque el jugador tenía que moverse para lanzar golpes. Costó como 200 mil dólares. Tenía que buscar a alguien que lo quiera lanzar al mercado y entonces pagó por un stand y una serie de citas de negocio en el Game Developers Conference, en San Francisco (Estados Unidos), la reunión anual más grande de la industria de videojuegos. Nadie se mostró muy interesado en Boxing Box, aunque meses después apareció la consola Wii con un juego de box muy similar. Johnston pensó de inmediato que su concepto estaba bien pero no el desarrollo. Tenía mucho que aprender.

Sin embargo no regresó de ese evento con las manos vacías. Había llevado otros juegos y uno de ellos llamó la atención de Cartoon Network para realizar el mismo concepto pero con Las Chicas Superpoderosas.  Aunque tanto él como su socia Sol Samaniego eran nuevos en este negocio tenían un perfil serio, habian gerenciado proyectos, tenían experiencia administrativa, eran confiables para cumplir con el pedido. 

Desde entonces Bamtang consiguió clientes de la misma forma, participando con regularidad en el Game Developers Conference, y por recomendación porque cada juego desarrollado a pedido le permitía subir un poco más en una pirámide que tiene a miles de competidores en el fondo. Bamtang Games ha desarrollado más de cien juegos para consolas y web. Y no le preocupa no encontrar el oro, como tantas compañías pequeñas o "indies" que aspiran a lanzar el próximo Angry Birds.

Es una empresa de servicios y la idea es no gastar plata a menos que no haya un publicador interesado. A veces elaboran prototipos para venderles la idea pero la desarrollarán con los personajes que quiera el publicador. En el 80% de los casos cobra lo acordado por hacer un juego completo y en el 20% restante recibe un porcentaje de las ganancias una vez que el publicador recuperó su inversión.  "Trabajamos en videojuegos porque nos apasiona, podríamos trabajar en otro lugar y hacer más plata, pero no sería tan divertido", dice Johnston.

El director de Bamtang Games cree que es un problema que mucha gente joven quiera iniciar su propia empresa de videojuegos cuando el camino no es nada sencillo. Lo dice con la experiencia de alguien a quien le tomó varios años hacer un juego que alguien quisiera pagar. "Cuando uno trabaja con sus amigos está perdiendo la oportunidad de formarse con profesionales", sostiene. "Cuando comenzamos hubiera querido conocer a gente de mayor experiencia aquí, pero no había, y eso nos costó caro". Johnston piensa que los jóvenes que recién están entrando al negocio ven a Bamtang como una empresa grande y aburrida, pero para el resto del planeta Bamtang es una empresa chica, muy indie y ligera.

De la misma forma cuando hay que contratar a nuevos desarrolladores Bamtang no elige a quien haya llevado cursos de diseño de videojuegos sino a quien haya estudiado ingeniería eléctrica, mecatrónica o ciencia de la computación. Y si se trata de diseñar las reglas del juego esa tarea solo recae en alguien que tenga experiencia de vida ya que no se aprende a hacer algo divertido, uno simplemente lo tiene.

Aunque la especialidad de Bamtang es hacer juegos para web lanzó a comienzos de año uno con los Power Rangers para las consolas PlayStation 4 y XboX One, por encargo de la firma japonesa Namco Bandai. Ha sido un paso importante  para hacer juegos que tengan una mayor inversión y publicidad. "En este negocio cada vez que subes de nivel la recompensa es más grande", dice Adam Johnston. Sí, sucede como vivir dentro de un videojuego.

 Escribe: Julio Escalante
✽ Fotos: Lucero Del Castillo y Bamtang Games