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Ropa para niños
Ice Bear - [VIDEO]

Las prendas infantiles y un comercio en crecimiento

Según datos de Fashionbi, portal de estudios sobre la moda en Estados Unidos, que aporta herramientas de Business Intelligence para el sector, el mercado de prendas para bebés y niños es uno de los más rentables en el mercado americano, ya que crece en proporción a la tasa de fertilidad estadounidense. Bajo esa óptica, se estima que este año, el sector creció en el orden del 4.2% respecto del 2016, alcanzando un valor de mercado de US$173 mil millones. Pero, en el resto del mundo, se estima que el segmento de ropa infantil generó ventas por US$300 mil millones, solo en el rubro que corresponden al segmento de 0 a 4 años. Un dato nada despreciable para las empresas del sector, donde los pesos pesados son marcas como EPK, Baby Fresh y Offcorss.

 

En Estados Unidos, el gasto promedio por hogar en materia de confecciones para niños y bebés es el más importante del mundo: US$123 por niña y US$90 por niño al mes. Este gasto se debe principalmente al permanente incremento de tallas que experimentan los niños en un periodo de tiempo reducido, pero también se origina porque las prendas representan la forma más común de regalo. Pero, en los últimos años, así como pasó en la ropa para adultos, el sector ha empezado a sofisticarse, producto de tendencias más ambientalistas, a través de la búsqueda de prendas orgánicas o de alta calidad. Existe una creciente preocupación por parte de los padres jóvenes por la salud de sus hijos, por lo que pagan más por materiales como el algodón pima orgánico.

 

De esta manera, los padres se aseguran de que sus hijos no correrán el riesgo de sufrir alergias o irritaciones en la piel por el uso de materiales de mala calidad. Pero otra tendencia importante, apunta Fashionbi, es la búsqueda de estampados más exclusivos o distintivos, que vayan más allá de los clásicos personajes de la televisión o el cine. Si bien el mercado de productos estandarizados es mucho más importante, los padres jóvenes, sobre todo los millennials, pagan más por diseños o estampados exclusivos.

 

En el Perú, uno de los subsectores que ha experimentado un importante dinamismo desde la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos es precisamente el de prendas para niños y bebés, el cual creció en 6.4% entre el 2014 y 2016.

 

Los envíos de empresas peruanas a Estados Unidos alcanzaron los US$19 millones el año pasado, tres millones más que en 2014. Actualmente este país es el principal comprador de prendas (para niños y bebés) manufacturadas en el Perú, al concentrar el 65% de las exportaciones, por lo que existe no solo oportunidades de crecer en el comercio de prendas para niños localmente, sino incluso teniendo claro que la exportación es una posibilidad latente, sobre todo si se posee un diferencial o una ventaja comparativa en temas de materiales, diseños y colores.

 

Ice Bear
Ice Bear
Nelly Vásquez Vela

Cuando Nelly Vásquez Vela buscaba objetos especiales para su hija, como ganchos, vinchas o protectores para el cinturón de seguridad, esperaba descubrir no solo accesorios funcionales, sino objetos creativos y coloridos, propios del universo de los niños. Pero para Nelly no habían muchas opciones: o era rosado o era celeste. Entonces, como tenía una habilidad particular con las manos, que expresaba a través de su carrera de dentista, empezó a elaborar sus propias manualidades, hasta descubrir que podía convertirse en algo más que un hobby, por lo que empezó a dejar sus productos en pequeñas tiendas o showroom enfocados en productos para bebés y niños pequeños. En el año 2012, tras haber sido diagnosticada con linfoma, y haberse expuesto a prolongados tratamientos de quimioterapia, tomó la decisión de tomarse en serio esta aventura, buscando desarrollar todo un concepto de tienda diferente a la moda convencional para niños.

A través del diseñador Pepe Corzo, que era sobrino de su suegra, conoció a los artistas Neal Gayoso y Sara Vílchez, quienes ya desarrollaban la marca de ropa Lama, y buscaban desarrollar una propuesta diferente para niños. La empresa Nevave S.A.C., propiedad de Nelly y de su esposo, entablaría así una alianza estratégica con Neal y Sara, quienes se encargarían de desarrollar el concepto de la tienda, así como el estilo de las prendas, desde los colores hasta las ilustraciones. Así nació Ice Bear, una marca que deja atrás los clásicos estampados con animalitos de ojos grandes, en rosa o celeste, por verdes, negros y azules, con estampados de dragones o helados derritiéndose, sin importar si se trataba de ropa para niños o niñas. La primera tienda, en la avenida Conquistadores, demandó una inversión de S/50,000, sin incluir lo que representó el alquiler del local. “Solo en muebles y decoración, y en los primeros lotes de ropa”, explica Nelly.

Si bien al principio la tienda solo tenía productos de Ice Bear, pronto el local se fue llenando de otras propuestas, tanto en prendas de vestir como accesorios y juguetes, convirtiéndose en un espacio alternativo para aquellas mamás jóvenes y modernas que no querían vestir a sus hijos con ropa clásica o tradicional. Por el lado de los juguetes, buscó artistas y marcas con productos especiales, que despertaran la imaginación, la creatividad y las ganas de descubrir de los niños. “La inspiración de Ice Bear es el niño. Cuando llega queremos que, mientras su mamá busca la ropa, él juegue, se meta al tipi (carpa india) y coja los carritos, aunque a veces se escapen”, dice riendo, señalando un carro a pedal para niños con certificación de la empresa automotriz Fiat. Luego, nuevas marcas se sumaron a la tienda, pero pronto el local en Conquistadores, por la falta de espacio y de estacionamiento, se fue haciendo más complicado. Hasta que llegó la oportunidad de crecer.

LA TIENDA NUEVA

En el 2015, le llegó a Nelly la noticia de la expansión del Centro Comercial Jockey Plaza, que abriría un nuevo Hall de tiendas, por lo que se convirtió rápidamente en una de las nuevas arrendatarias. Respecto de la inversión, estima que fue más del doble de lo que invirtió para abrir en Conquistadores, nuevamente sin sumar el alquiler del local. Como el espacio era más grande, pudieron invitar a más marcas a participar, generando más ingresos para la empresa. En ese sentido, si con los productos Ice Bear pueden llegar a triplicar el costo en el precio final, en las prendas o los juguetes por consignación agrega entre un 30% y 40% como ganancia. Su foco seguirían siendo los niños de entre 0 y 6 años, con mamás modernas dispuestas a comprarles productos diferentes, hechos a mano, con colores y estampados únicos. “El público del centro comercial es más exigente, compara mucho, pero regresan cuando confrontan calidad, precio y diseño, que es lo que nos diferencia”, dice Nelly.

El 2016 fue un año complejo, porque el Hall era nuevo, y no fue un gran año en términos de ventas. Este 2017, que ha sido mucho mejor, consideran que han duplicado las ventas del año pasado, esperando que el 2018 sea un mejor año todavía, producto de la recuperación de la economía. A través de la página de Facebook de Ice Bear, hacen algo de comercio electrónico, vendiendo sus productos incluso en el interior del país, pero espera enfocarse en el desarrollo de este local, antes de ver otros canales de venta. Sus lotes, a pesar de que siguen siendo pequeños -10 prendas por color, talla y diseño- mantienen esa exclusividad propia de productos únicos, que el público de Ice Bear tanto valora. Para ese fin trabajan hasta con dos costureros de confianza y un estampador, con quienes ya han desarrollado una relación de confianza. En esta propuesta, la exclusividad, que llega con creatividad y una alta dosis de identidad, es probablemente el valor agregado más relevante para el público.

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: Lucero Del Castillo