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Fabricación de maquinaria minera
Resemin - [VIDEO]

El camino para llegar al centro de la tierra

El sector minero sigue siendo el motor del desarrollo de varías economías en el mundo. Es un sector millonario en inversiones y con la mirada puesta en el largo plazo. La actividad minera requiere de largos procesos y etapas, y por eso los distintos cambios en la economía pueden terminar golpeando sus proyecciones iniciales. Frente a la caída de precios de los minerales que explotan, las empresas del sector intentan encontrar la forma de ser más eficientes en sus gastos, de mejorar su margen operativo y el rendimiento de su capital. Es la manera de que sus operaciones actuales o sus proyectos de exploración y desarrollo sean sostenibles.

 

Según PwC, las 40 principales empresas mineras del mundo se recuperaron en el 2016 consiguiendo una utilidad neta de US$20 mil millones y llegaron a invertir US$ 7,200 millones en exploración. Canadá, Australia y Estados Unidos tienen respectivamente el 14%, 13%, y 7% de participación en la exploración minera mundial. Con 6% otros destinos favoritos del sector son Perú, Chile, Colombia, México y China.

 

El 38% de las operaciones mineras en el Perú son subterráneas, según información del Ministerio de Energía y Minas. Las difíciles condiciones para trabajar en este ambiente, construir túneles, recoger y trasladar rocas, requieren de equipos y de tecnología especial. En ese sentido, el mercado global de maquinaria minera apunta a desarrollar, por ejemplo, equipos personalizados para yacimientos a fin de extraer solo el material valioso y dejar los residuos, o también a comercializar máquinas con cero emisiones contaminantes y accionadas por baterías, y en general las tendencias apuntan a que la transformación digital que ya es dominante en otros sectores tenga cada vez más un lugar importante en la minería.

 

Una de las máquinas más utilizadas en las operaciones subterráneas son los jumbos. Entre ellos los equipos jumbo para perforación frontal tienen brazos hidraúlicos que sirven para realizar agujeros en la roca, introducir en ellos la carga de explosivos y excavar un túnel.

 

Resemin es una compañía peruana especializada en el desarrollo de jumbos. Por su grado de innovación sus máquinas han llegado a operaciones mineras en 17 países. Conoce su historia. 

Resemin
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James Valenzuela

James Valenzuela ha llegado a cumplir su sueño de niño. Creció leyendo libros de historia y geografía, enciclopedias que lo llevaban a lugares remotos, en un viaje en el tiempo por antiguas civilizaciones. Gracias a los negocios de su empresa Resemin, que fabrica maquinaria para minería subterránea, él ha llegado a los cinco continentes, visitado lugares que solo había visto en fotografías, y ha tenido acceso a eventos y reuniones con "capitanes de la industria", como él llama a los líderes empresariales. Además de Perú, Valenzuela tiene empresas en Argentina y México, y también en la lndia y en los países africanos como Congo y Zambia. Quizás ha conseguido un sueño adicional: que en el Perú se produzcan máquinas de última tecnología que son vendidas al mundo.

Desde Lima dirige seis empresas, pero más de un tercio del año viaja a sus operaciones en el exterior. Aquí se diseñan y fabrican sus máquinas jumbo de perforación y afuera da servicios de contratista para la construcción de túneles. En su rubro de fabricante, Resemin es la tercera empresa del mundo detrás de las gigantes suecas Atlas Copco y Sandvik. "Es como fabricar aviones, así de complejo. Y solo nosotros lo hacemos en Latinoamérica", dice.

James Valenzuela nació en Toquepala y fue el mayor de seis hermanos. Le gustaba el arte, las ciencias, era bueno en matemáticas y por eso -casi por inercia, dice- estudió ingeniería de minas en la UNI. Trabajó por cinco años para la empresa sueca Fagersta Secoroc, allí aprendió más sobre perforación de rocas y luego estudió un MBA en ESAN. Tenía claro que para conocer el mundo, ese que había visto en sus libros, el camino era ser empresario.

A fines de los años ochenta, en un periodo de escasez general y de una economía cerrada, Valenzuela observó que el sector minero también padecía para contar con repuestos para sus máquinas y decidió salir a buscar esos repuestos y luego venderlos. "En 1989, ya había conseguido un capital de 45 mil dólares que para ese momento era un montón de plata", dice. Siguió creciendo hasta que a mitad de los noventas las empresas mineras ya podían importar libremente repuestos originales y los aranceles bajaron.

Era momento de tomar otra ruta. En el 1994, le encargó a una compañía de Estados Unidos fabricar la máquina perforadora que había diseñado, pero no funcionó. "Ese fue el primer golpe que tuve", dice. De todos modos, esa máquina le sirvió para ensayar, hacerle modificaciones, aprender. Pero en 1997, dos de sus clientes se fueron a insolvencia debiéndole mucho dinero. "Caí en una fuerte depresión porque tuve que vender mi casa para salir de problemas", agrega Valenzuela. Se recuperó y volvió con más fuerza. Su compañía nunca cerró.

En el 2001, en un escenario de crisis minera por caída de precios, James Valenzuela desarrolló el Raptor, un jumbo de taladro largo para extraer el mineral. Y siguió mejorándolo hasta que, en el 2007, acabó su adolescencia de fabricante -como él llama a ese periodo- porque lanzó su primer jumbo autopropulsado con motor diesel. Desde entonces, si Resemin ha logrado colocar sus maquinarias en el exterior es porque tiene la flexibilidad para hacer ajustes y añadidos según lo que necesite el cliente. "Es también por la sencillez, porque lo que otros hacen complejo de manejar, nosotros lo simplificamos", dice James Valenzuela. "La minería subterránea es el peor ambiente de trabajo de todos, entonces, ¿para qué hacer tan complicado un equipo?", agrega.

Zambia, una zona con grandes depósitos de cobre, fue el primer país africano al que llegó James Valenzuela gracias a un cliente satisfecho. En el Perú, le había vendido una máquina Raptor a la gigante Glencore, y cuando la minera inició operaciones allá lo llamaron para preguntarle si todavía hacia esas máquinas. Llegó allá en el 2002, les vendió seis Raptors en los siguientes dos años y se fue asentado y generando otros negocios. Allá su empresa se dedicó a la construcción de túneles y, por la buena reputación de su trabajo, dio el salto al Congo en el 2009 y a la India el 2012.

En los últimos tres años, Resemin ha crecido 40% anual y por eso este 2017 facturará cerca de 65 millones de dólares. Su mayor innovación ha sido el Muki, que ya tiene dos años y medio en el mercado. Es una máquina para el minado de vetas angostas y por su tamaño -25 cm menos de ancho que su predecesor- puede moverse bajo la tierra y llegar a espacios como nunca antes. Solo este año las ventas de este jumbo serán de S/ 27 millones

Para seguir innovando, Resemin ha comprado la tecnología de una empresa alemana con el fin de fabricar scoops, unos vehículos para la recolección del desmonte producido al hacer los túneles. "Es lo que nos faltaba para vender todo el equipo completo en minería subterránea", dice Valenzuela. Y sobre nuevos mercados, de aquí a dos años podría abrir una nueva empresa en Kazajistán.

Este año el fundador de Resemin ganó el premio Líderes Empresariales del Cambio (LEC), organizado por EY y El Comercio, y viajó a Mónaco para competir como representante del Perú en el premio World Entrepreneur of the Year. Fue un reconocimiento a su carrera empresarial, que siempre quiso mantener con un perfil bajo: "Puedo decir que al inicio tuve suerte, pero porque estaba listo, porque lo busqué. Si alguien no hace cosas, nunca va a tener la oportunidad", dice.

En una oficina en la que de fondo suena música clásica y opera todo el día, James Valenzuela supervisa sus negocios, atiende llamadas telefónicas que pueden llegar de cualquier país y resume su trayectoria: "Mientras más sepa uno sobre lo que ocurre en el mundo, mientras más culturizado esté desde chico, más ambición tendrá para querer ser grande. Uno ambiciona lo que conoce y ese fue mi motor", señala. Nunca perdió la curiosidad del niño que leía enciclopedias. Aunque comanda una fábrica en Ate, James Valenzuela es un hombre de mundo.

 

✎ Escribe: Julio Escalante
✽ Fotos: Omar Lucas