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Baños portátiles
Ancro

Un servicio en línea con el medio ambiente

El negocio de alquiler de baños portátiles en Estados Unidos se ha recuperado en los últimos cinco años. Antes de ese periodo, los tiempos difíciles del sector construcción -el principal cliente de este servicio- ocasionaron que la demanda de estos retretes se estancara. Ahora, la consultora IBISWorld pronostica que los ingresos de este negocio seguirán aumentando -hoy casi 4% anual- en ese país, aunque también afirma que es posible que aumenten las regulaciones ambientales, lo cual implicaría mayores costos  para las empresas.

 

Los primeros baños portátiles estaban hechos de madera y metal (hoy son de fibra de vidrio o de materiales plásticos especiales) y se utilizaban desde la década de 1940, durante el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, para bases militares y sus tropas que debían trasladarse hacia zonas sin servicio de saneamiento, y también para el uso del personal en operaciones industriales y de construcción. Desde los años noventas, los baños portátiles son más comunes y el mercado comenzó a presentar nuevas ofertas como baños en remolques, baños con duchas, entre otras variantes. Hoy existen hasta unidades con energía solar.

 

Los inodoros portátiles incluyen productos químicos que desodorizan y dispensan desinfectantes para que sigan siendo ocupados. En el Perú, una empresa como Ancro gasta de 200 mil a 300 dólares anuales en productos químicos para sus más de 3 mil baños.

 

No solo se trata de alquilar estos módulos cerrados sino que es necesario contar con el equipamiento para limpiarlos con regularidad. Disal, otra empresa del rubro, recomienda una limpieza y la recolección de residuos de estos baños luego de 280 usos en promedio. Esto puede equivaler al uso de una persona por una semana. El trabajo de las empresas de alquiler de baños, que se complementa también con el manejo y transporte de residuos además de un conjunto de servicios variados, está regulado en el país por el Ministerio de Ambiente.

 

Si bien los contratos a largo plazo -en obras de construcción, mineras, industrias- son los que sostienen a las empresas de este rubro, los alquileres por eventos de un solo día son muy rentables porque los baños se dañan poco y los precios siguen siendo competitivos. En Lima, el alquiler varía entre 200 y 300 soles por baño.

 

El saneamiento portátil se ha vuelto también un servicio necesario para atender a zonas donde no hay agua ni desagüe. En todo el mundo, hay iniciativas de responsabilidad social y emprendimientos sociales que tienen este objetivo. En Lima, la empresa X-runner Venture tiene un modelo de negocio sostenible atendiendo a personas de bajos ingresos.

 

En general, para crecer en este negocio se necesita de capacidades técnicas y de experiencia comercial. Es el camino que siguió la empresa Ancro para posicionarse en el mercado. 

Ancro
Ancro
Alberto Santiago

En eventos masivos al aire libre, y en especial en conciertos, suele ser una gran molestia esperar a que un baño portátil se desocupe. Alberto Santiago, fundador y gerente de Ancro, una de las empresas líderes en este rubro, recuerda un concierto de la orquesta Agua Marina en la que los baños no eran suficientes y había largas colas para ocuparlos. Su cálculo es que al menos se necesita un baño portatil por cada cien personas. A uno de los responsables de la producción del concierto le dijo: "Mira todo lo que la gente deja de tomar por ir al baño". Y así suele ser, la gente no solo se pierde parte del concierto sino que compra menos cervezas por estar esperando su turno. Las ganancias en un concierto dependen también del número de baños.

Santiago se inició en el alquiler de baños portátiles por probar suerte. Aunque en una parte de los años noventas tuvo una empresa de limpieza para baños municipales y agencias de transporte. Había comenzado a prosperar desde el 2000 dando servicios en la  olocación de líneas telefónicas, teléfonos públicos y en cobranzas para este rubro. Pero un día vio los anuncios de una empresa de alquiler de baños portátiles y se preguntó qué tanta demanda habría para algo así. No tenía ningún negocio formado ni baños, pero colocó un anuncio para sondear qué pasaba. Recibía llamadas que le consultaban sobre los precios de alquiler pero daba precios altos para que los clientes se desanimaran, porque lo suyo era solo un estudio de mercado, una prueba. 

Hasta que lo llamaron para un evento que se iba a realizar en dos meses en la Universidad San Martín de Porres.Tenía tiempo suficiente, pensó. Dijo que sí podía y en un taller de San Juan de Miraflores encargó fabricar nueve baños y cada uno le costó 400 dólares. Cumplió a tiempo y le pagaron 800 dólares por ese primer alquiler. Con esos nueve baños portátiles siguió dando servicios para recuperar lo invertido.

Era en ese entonces un negocio secundario. Hasta que Alberto Santiago asistió a una conferencia sobre nuevas tendencias empresariales. Una de los temas comentados fue que los negocios ligados al medio ambiente y a la gestión de residuos, a todo lo que la gente y las empresas desechaban, tendrían un buen futuro porque el país carecía de empresas formales. Ese era el camino. Con mayor competencia en el rubro telefónico, dejó ese negocio en el 2008. Llegó a tener 200 baños de fibra de vidro y luego se dedicó a importarlos de Estados Unidos.

Hoy Ancro cuenta con 3,200 baños portátiles. Unos 2,100 baños están permanentemente alquilados a empresas, sobre todo mineras, agrícolas y constructoras. En especial en la actividad minera este es un servicio esencial para evitar perder horas de trabajo. El resto de baños se alquilan para eventos como conciertos o como Mistura que esta vez tuvo 280 baños. Sin embargo, Alberto Santiago cree que ningún evento será tan grande como las misas del Papa Francisco en el Perú y que por eso se necesitarán más baños portátiles que nunca. "Al menos 3,500 baños en Lima, 1,200 en Trujillo y 800 en Puerto Maldonado. Las empresas del rubro tendrían que unirse para intentar completar estas cifras y aún así se tendrá que importar más de inmediato", sostiene Santiago.

El alquiler de baños portátiles representa el 22% de los ingresos de Ancro. Pero sus principales unidades de negocio son la succión de pozos de aguas residuales y el transporte de residuos (incluso peligrosos) a plantas de tratamiento o rellenos sanitarios. Tiene 50 vehículos que pueden cargar 30 toneladas. Otra de sus actividades es la limpieza de espacios confinados, una labor especializada que consiste en darle mantenimiento a pozos sépticos, tanques, alcantarillas, lugares muy complicados y de acceso restringido. Las leyes peruanas vigentes y los compradores internacionales les exigen a las mineras e industrias cumplir con un tratamiento adecuado de los residuos que se generan para minimizar su impacto en el medio ambiente. Empresas como Ancro han sabido adaptarse a esas necesidades.

Desde el año pasado Ancro además recicla botellas de plástico PET -trabaja directamente con Corporación Lindley, uno de sus principales clientes- y las exporta a una industria en Inglaterra. "Queremos darle mayor fuerza también a la comercialización de residuos en el mercado local porque es un negocio en el que se entrega y se recibe un pago rápido", dice Santiago.

Ancro tiene el personal y la maquinaria para segregar diversos productos desechados  y luego destruirlos o compactarlos para reutilizarlos en la misma industria o venderlos a otras empresas. La compañía también administra la limpieza y el cobro en baños de algunos centros comerciales. Con la suma de todo sus negocios, este año en Ancro se espera crecer 30% con respecto al 2016 y llegar a S/ 66 millones de facturación.

Ancro cuenta con plantas en Villa El Salvador, Callao, Trujillo, Arequipa, Ica y Cusco. "Estamos dónde van las industrias", dice Alberto Santiago, quien reciéntemente ha adquirido un terreno en Santa Anita de 7 mil m². El hombre que quiso probar suerte alquilando baños portátiles piensa ya en sumar un nuevo negocio.

 

✎ Escribe: Julio Escalante
✽ Fotos: Paola Flores y Ancro