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Cursos online
Crehana

La tendencia de aprender de forma virtual

Gracias a las nuevas tecnologías, que facilitan la masificación de lo que los expertos denominan el delivery educativo, la educación virtual ha ganado terreno incluso en los grandes centros de enseñanza y las escuelas de negocio más prestigiosas. Es tanta la popularidad que han tenido los programas y cursos por Internet que, según estadísticas de Google, el término “education online” posee una popularidad de entre 75 y 100 puntos, de una escala en la que 100 es el máximo y el 0 es el mínimo.

 

Salman Khan, fundador de Khan Academy, empezó en el 2004 grabando tutoriales para enseñarles matemáticas a sus primas vía online. Ahora, desde Silicon Valley, posee más de 42 millones de alumnos en 190 países. Si quisiera llegar a la misma cantidad de alumnos de la forma tradicional, necesitaría vivir 800 años para poder completar las horas lectivas que han alcanzado. Un estudio de la escuela de negocios española Online Business School (OBS) revela que el mercado de la educación online generará para el 2020 unos US$68.000 millones en facturación, lo que significa que esta industria ha crecido a un ritmo de 7,6% desde 2011 hasta la fecha.

 

En América Latina, estas plataformas han registrado un crecimiento en términos de ingresos, pasando de los US$1,160 millones (2011) a los US$2,500 millones (2016), gracias al impulso de mercados como Brasil (con una expansión cifrada en 21.5%), Colombia (18.6%), Bolivia (17.8%) y Chile (14.4%). Según el reporte de OBS, para el año 2019, el 50% de las clases en materia de educación superior se impartirán por metodologías y herramientas de e-learning. Y, con toda seguridad, indican en sus conclusiones, las promociones de alumnos del año 2030 no conocerán una pizarra o una tiza.

 

Este año, se presentó el informe “La educación superior a distancia en América Latina y el Caribe” realizado por 20 investigadores de varios países de la región. Este reveló que el 6.4 % de la matrícula corresponde a alguna modalidad de servicios educativos a distancia. Es decir, alrededor de 984 mil estudiantes bajo modalidades híbridas o dinámicas de enseñanza presenciales junto con componentes virtuales (Blended Learning), a distancia o abiertos. Si bien muchos cursos exigen largos periodos de estudio, una tendencia representativa son los programas cortos para el aprendizaje de habilidades o destrezas específicas, en el campo del manejo de softwares, herramientas digitales, entre otros.

 

Las plataformas Coursera, en tan solo cuatro años de operación, ha alcanzado a más de 28 millones de usuarios en el mundo, de los cuáles el 10% corresponde a América Latina. Con ello, logran promover conocimientos para que miles de jóvenes, acostumbrados al uso diario de nuevas tecnologías de la información, completen aquellos vacíos en su formación. Y así ser más atractivos para el mercado laboral.

 

En el Perú, si bien son muchas las universidades, los institutos y las plataformas particulares que ofrecen programas virtuales, el mercado aún es pequeño, alcanzando apenas al 7% de la población en edad estudiantil. Por ese motivo, dos peruanos inspirados en el caso de Coursera, pensaron que podían desarrollar la educación online, pero no necesariamente en el Perú como mercado, sino en toda la región. 

Crehana
Crehana
Diego Olcese

En noviembre del 2013, gracias a una invitación de su universidad, Diego Olcese viajó a Silicon Valley, en San Francisco, donde entabló contacto con las empresas más importantes del mundo tecnológico, así como con líderes de startups medianas y pequeñas. En este último bloque de emprendimientos, conoció el caso de Coursera, la empresa de educación online más grande del mundo, que en principio ofrecía programas educativos a 190 países desde sus oficinas, donde operaba un equipo de apenas 60 personas. Tal fue el impacto que le provocó este emprendimiento que, tras regresar a Lima, conversó con su amigo Rodolfo Dañino, para convencerlo de emprender juntos un negocio similar. Ese mismo mes, inscribieron la empresa Flikn S.A.C.

Diego, con solo 23 años, estaba tan entusiasmado con su proyecto que renunció a un empleo fijo en el sector del e-commerce, esperando reunir un capital inicial de US$30,000, con el que pensaba alquilar una oficina, desarrollar la plataforma, contratar un equipo e incluso tener representantes en otros países. “Me tomó entre 30 y 45 días darme cuenta que eso era imposible”, dice ahora Diego, desde el piso 20 de un moderno edificio corporativo, donde se mudaron en enero de este año. Entonces, apenas pudo reunir un capital de US$18,000, desarrolló la plataforma a través de una empresa de tecnología basada en la India. Para el tercer trimestre del 2014, con una oferta de 20 cursos, que duraban dos horas como máximo, nace Flikn: la primera plataforma educativa online creada en el Perú.

Si bien llamaron la atención de la prensa, dado que se trataba de un emprendimiento innovador, era claro que las cosas no estaban saliendo como lo esperaban. A casi un año de iniciar la operación, la facturación apenas llegaba a los US$500. Pero las cosas cambiarían a fines de ese año, tras ingresar a la aceleradora de negocios Wayra, que en ese momento era el único incentivo para desarrollar emprendimientos de base tecnológica. Gracias al apoyo de la aceleradora de Telefónica, dejaron su pequeña oficina en el segundo piso de un restaurante, contrataron más personas y recibieron apoyo en términos de coaching y networking. Con ese impulso, tras dedicarle varias amanecidas a la identificación de sus principales problemas como modelo de negocio, decidieron en enero del 2015 relanzar la plataforma desde cero.

NACE CREHANA

Entre los principales errores de Flikn, además del nombre, que según Diego no significaba nada, determinaron que los programas necesitaban un sentido. “Habían cursos de finanzas, de manejo de softwares, pero también otros para aprender a preparar un lomo saltado o bajar de peso”. Tras hacer algunas consultas entre su reducido público, y probablemente más por un tema de intuición, definieron que debían reenfocar la temática de los cursos a géneros relacionados al campo de lo digital y de las industrias creativas, como fotografía, edición de videos, diseño de páginas web, entre otros. De tener una plataforma diseñada en la India, desarrollaron localmente su propia tecnología, para tener la posibilidad de rediseñarla en función de sus nuevos objetivos.

De esa forma, poco a poco, empezaron a llegar los usuarios, quienes valoraban la posibilidad de subir sus proyectos a la plataforma, generando un pequeño portafolio, que les serviría para llamar la atención de posibles empleadores. Gracias a estas decisiones, Crehana, como se llamó la nueva propuesta, pasó de cero usuarios a 75,000 en su primer año, pasando de US$500 con Flikn a US$100.000 con Crehana. No obstante, según Diego, dado que su principal mercado se encontraba en la región, pensó que necesitaba capital para seguir creciendo a nivel de América Latina, teniendo en cuenta que solo el 10% de sus usuarios eran de origen peruano. Tras recibir S/137,000 de Start Up Perú, postularon a la aceleradora londinense Emerge Education, que ofrecía US$120,000 por el 5% de la empresa. Tras ser elegidos, ambos Diego y Rodolfo viajaron a Londres.

Tras ese periodo, en el que no fue fácil liderar la empresa con una diferencia horaria de ocho horas, Rodolfo regresó a Lima, pero dejó a Diego en busca de lo que sería su primera ronda de inversión. Después de seis meses de idas y venidas, cerró la ronda en US$750,000. Gracias a ese impulso, Crehana alcanzó una valorización de US$2,8 millones, todo un hito dentro de su historia. En seis meses triplicaron ventas y casi duplicaron el equipo.

En enero de este año, se mudaron a una moderna oficina, en el piso 20 de un edificio, donde ya suman 30 colaboradores, de entre 21 y 25 años, especializados en tecnología, marketing y desarrollo. Durante ese primer trimestre, en una segunda ronda de inversión, que se cerró en solo tres semanas, el fondo Rethink Education, con base en Nueva York, se sumó como inversionista hasta valorizar a la empresa en US$7,2 millones.

Si el año pasado facturaron US$400,000, este año esperan cerrar en US$1,1 millones. El futuro, tal como lo imagina Diego, es definir una tercera ronda de inversión que les dé suficiente capital para crecer a nivel regional, con oficinas en países como México, Argentina y Colombia. Y así convertir a Crehana en el soporte de una comunidad de millennials que vayan sumando nuevas habilidades y destrezas en un mundo cada vez más digital, colaborativo y con visión global.

 

✎ Escribe: Luis Felipe Gamarra
✽ Fotos: Omar Lucas