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Albergue de ecoturismo
Rainforest Expeditions

Un viaje para conservar la naturaleza

El ecoturismo es un modelo de hacer turismo que promueve la sostenibilidad y la conservación de ecosistemas naturales. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el movimiento económico de esta actividad ha venido creciendo más del 10% en los últimos años. Del mismo modo, crece su participación en la oferta turística global. Esto evidencia una mayor toma de conciencia entre las personas por realizar un viaje responsable y se alojan en albergues ecoturísticos sin ocasionar impactos negativos en el medio ambiente y generando a la vez beneficios a la zona visitada.

Un viaje para conservar la naturaleza

 

Cerca de mil millones de personas se movilizan cada año para conocer el mundo. Este 2017 fue denominado por la OMT como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo con el objetivo de que las políticas de los gobiernos y los objetivos de las empresas apunten a maximizar los beneficios sociales y económicos del turismo, pero siendo amigables con el entorno.

 

A pesar de diferentes esfuerzos, el ecoturismo es un concepto que puede ser mal enfocado, acaso como una estrategia de márketing para ganar visitantes, lo cual puede afectar a quienes sí están comprometidos con la naturaleza. Una empresa que de verdad hace ecoturismo debe tener entre sus principios minimizar los impactos negativos del turismo sobre el medio ambiente, proporcionar beneficios financieros y fortalecer la participación en la toma de decisiones de la comunidad local, promover el respeto a la cultura del lugar y proporcionar beneficios financieros directos para la protección del ecosistema.

 

El Perú es uno de los destinos claves para el desarrollo del ecoturismo porque posee una de las mayores biodiversidades en el mundo. Según PromPerú existen aquí 25 mil especies de flora, 2000 especies de peces, más de 500 de mamíferos y 500 de anfibios. Es por ello que el Estado peruano -de la mano de instituciones privadas, gestores de albergues, las ONG y grupos dedicados a la conservación- protege diversos territorios para que no sean contaminados ni destruidos por el paso del hombre y las industrias. Entre esos lugares están Pacaya Samiria en Loreto, Manu y Tambopata-Candamo en Madre de Dios, Yauyos en la provincia de Lima.

 

El Perfil del Turista Extranjero, elaborado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo,  señala que el 20% de los visitantes en el 2016 estuvo en comunidades nativas o campesinas y que el 44% realizó actividades relacionadas con la naturaleza como visitar áreas o reservas naturales, observar flora y fauna, entre otras. Los ecoturistas por lo general realizan un mayor gasto y por eso es importante consolidarse a nivel global como un destino atractivo para ellos. El segmento premium de vacacionistas extranjeros, por ejemplo, llega al Perú a través de un paquete turístico y gastan más de US$ 1,000 durante su viaje. Provienen sobre todo de Estados Unidos, Francia, Japón, Canadá y España.

 

La historia de Rainforest Expeditions, con su albergues en Madre de Dios, es una de las más reconocidas experiencias de ecoturismo en el país. 

Rainforest Expeditions
Rainforest Expeditions
Mario Napravnik

Los turistas que llegan a pasar unos días en los albergues de Rainforest Expeditions quieren vivir una experiencia real de estar en la selva peruana, pero no pueden dejar de ver su Facebook. Si antes los visitantes tenían una actitud más aventurera hoy no pueden dejar de contar con las comodidades que tienen en su casa como agua caliente o Internet. No vienen para aisarlarse de la ciudad y del cemento, sino para conocer lo que puedan de la Amazonía y luego compartir todo lo que ven de inmediato en sus redes sociales.

Mario Napravnik, gerente general de Rainforest Expeditions, ha visto por más de 20 años cómo ha cambiado en parte el perfil del turista, pero lo que no ha cambiado es el compromiso que siente la empresa y su equipo con la naturaleza y el turismo sostenible. "Nos nace del alma y va más allá de hacer un negocio", dice Napravnik. Su caso es ejemplo de ese compromiso. Ingresó a Rainforest en 1994 como biólogo, luego fue guía, también jefe de operaciones y llegó a la gerencia hace ocho años. "Ha sido una carrera con mucha pasión, como la gente que trabaja aquí porque le gusta lo que hace".

Rainforest Expeditions fue fundada en 1989 por Kurt Holle y Eduardo Nycander en los alrededores del río Tampopata en Madre de Dios. El Perú estaba golpeado por el terrorismo y una economía en caída libre, pero aun así Holle quería que la gente se deslumbrara como él con los paisajes de la selva y confiaba en que la actividad turística sostenible iba a impactar en las comunidades.

Cuando Napravnik ingresó a la empresa en 1994, Rainforest ya tenía el lodge Tambopata Research Center que hasta hoy es el más exclusivo y al que acuden turistas para ver aves -aquí nació el proyecto de investigación de guacamayos- o tener la posibilidad de cruzarse con una tropa de monos o un jaguar en su habitat. Este es un convenio de concesión ecoturistica que le aporta medio millón de soles al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernamp).

El segundo albergue que ya tiene más de 20 años es Posada Amazonas ubicado en la Comunidad Nativa de Infierno. Desde su inicio el objetivo de este proyecto fue empoderar a las personas y hoy esa misión se ha concretado porque la comunidad es la única dueña del lugar y responsable de su gestión.

En estos años, Rainforest capacitó al personal de servicio y a los encargados de recursos humanos, de contabilidad, de operaciones. "Se ha cerrado el círculo en el que todo lo hacen los comuneros, nosotros solo observamos, protegemos la marca y nos aseguramos que haya un buen control", cuenta Napravnik. "Si se logra de verdad trabajar con una comunidad, que no es nada fácil, el beneficio no tiene pierde", agrega.

Ahora el 70% de las utilidades que genera Posada Amazonas (más de S/3 millones) son de la comunidad y el resto para Rainforest Expeditions. La asamblea comunal, unas 400 personas, decide cómo invertir ese dinero de manera más eficiente. Así han levantado escuelas, salas de computo, posta médica, y tienen agua y desague. En un tiempo se pensó que la separación de Rainforest era una buena opción, pero al final la comunidad tomó otra ruta: abrió otro albergue completamente manejado por ellos.

Para popularizar la ciencia entre los visitantes, Rainforest tiene un equipo de biólogos que trabaja en el tercer albergue llamado Refugio Amazonas y que junto a los turistas van en busca de nuevas especies. Gracias a un convenio con el Museo de Historia Natural de San Marcos se envían muestras de insectos como mariposas o escarabajos a una universidad en Canadá para que ellos realicen una prueba de ADN. En un año ya van 14 especies descubiertas. El turista que acompaña a la misión puede bautizar a la especie. La idea es que los más jóvenes no vean a los biólogos como gente aburrida, sino que se sorprendan con su trabajo y se despierten vocaciones.

Los tres albergues de Rainforest Expeditions reciben 7 mil turistas al año que por lo general se quedan 4 días y tres noches para realizar si lo desean multiples actividades de conocimiento de la Amazonía. Son menos especialistas, tienen poco tiempo de vacaciones y quieren hacerlo todo. Por eso, Tambopata es solo un destino en su viaje por el Perú, aunque uno muy atractivo porque está a 45 minutos del Cusco en avión. Ir a Iquitos les tomaría al menos un día.

El 38% de los visitantes compran la estadía directamente en la página web de Rainforest y el resto llega por agencias que colocan alguno de sus lodges como parte de un viaje más completo por el Perú. Mario Napravnik cuenta que antes había muy poco turismo nacional en los albergues porque por el mismo monto los peruanos preferían irse al extranjero. "Pero lo nuestro se ha revalorizado y hoy nos sentimos orgullosos de viajar por el Perú".

Rainforest Expeditions factura 21 millones de soles al año y espera crecer 6% en el 2018. Mario Napravnik dice que al hacer una empresa en ecoturismo no solo se trata de comprarle productos a la comunidad donde se establece el negocio, sino que debería haber un compromiso adicional de capacitar, contratar, educar y repartir los beneficios de la empresa con la gente local para que ellos se conviertan en los guardianes del territorio. "La Reserva Nacional Tambopata es enorme, como dos países, y el Estado tiene pocos guardaparques. Entonces el mejor aliado es la población que comprende que protegerla da más beneficios que destruirla", dice el gerente general de Rainforest Expeditions. El movimiento económico que genera aquí la naturaleza es el escudo frente a cualquier minero ilegal o quien quiera talar un árbol.

 

Escribe: Julio Escalante
Fotos: Paola Flores y Rainforest Expeditions