Conozca el verdadero Café Tacuba

Disfrute los sabores y la historia de este afamado y pintoresco restaurante que emana todo el sabor del pueblo mexicano. Es una parada obligada si se encuentra en el casco antiguo de la capital

Por Jimena Villavicencio

¿Sabía que el tan afamado grupo de rock que hizo deleitar a sus seguidores latinoamericanos con ‘Ingrata’, ‘Las flores’ y otras canciones le debía su nombre a un elegante local que se inauguró en México en los inicios del siglo pasado? Pues sí.

Su guitarrista una vez mencionó que cuando iniciaron la banda añoraban encontrar sus raíces por lo que buscaron por el centro, donde hallaron al Café de Tacuba y todo su esplendor. Sin embargo, eso les trajo problemas legales posteriormente, teniendo que variar la ‘u’ por una ‘v’ tornándose en Tacvba.

SABOR DE PURA TRADICIÓN
A casi dos cuadras de la llamada Plaza de la Constitución –más conocida como el Zócalo–, siguiendo por vías empedradas, se arriba a una pequeña recta desde donde se luce un colorido toldo y una notable puerta de vitrales. Eso significa que ha llegado al restaurante Café de Tacuba.

Pero lo mejor no es lo que se aprecia de afuera, sino lo que se saborea por dentro: una carta variada de aromas y texturas netamente mexicanas con un alma que se siente (y se ve) en sus paredes. Muros de un local que no palidece y se muestra inamovible en su época, a pesar de haber abierto sus puertas por primera vez en 1912, presto para atender a la llamada socialité mexicana de ese entonces y a muchos que hasta hoy lo tienen como su rincón predilecto.

Para comenzar, le recomendamos que luego de sentarse en la mesa que le sea designada (seguramente después de una corta, pero necesaria espera) se vuelva a poner de pie para así poder recorrer sus dos zonas. Cada una con bóvedas hechas a usanza de la Colonia dentro de una señorial casona del siglo XVII. Aproveche este tiempo para admirar su fina loza y sus vibrantes lienzos. Luego, ya estará listo para pedir algo de su carta.

Lo recomendable, sin duda, será su comida típica. Dentro del menú encontramos los moles, buñuelos y tamales, que van a la perfección si los acompaña con un sabroso champurrado (bebida de maíz), cuyos orígenes se basan en el mundo prehispánico.

Las enchiladas Tacuba también son una buena elección. Estas van acompañadas con una salsa blanca y se asemejan a una lasaña. Eso sí, no se preocupe si usted se encuentra por el Centro y no es hora de comer, ya que el tomar la merienda ahí también es todo un placer. Sus meseras (todas vestidas de blanco) se pasean por con unas cacerolas bastante grandes en donde se rebasan todo tipo de panes, sobre todo de dulces sabores.

Aproveche la espera y pregunte sobre el pasado del local. Las historias –cuyo protagonista responde a un supuesto fantasma vestido de monja que va deambulando por las noches y resguarda este emblema mexicano– será lo más escuchado en este local.

MÁS DATOS
El café recibe más de 2.000 personas diariamente.

Este local fue lugar de reunión de grandes intelectuales, artistas y políticos mexicanos durante la década de los 20 y 30.

También fue escenario del homicidio del político Manlio Fabio Altamirano, en 1936.

Anthony Quinn filmó ahí escenas de la película “Los hijos de Sánchez”, en donde compartió créditos con Lucía Méndez.


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