Crisis en España hace que la alta cocina viva su época más creativa

Los más reconocidos chefs españoles vivieron un año lleno de premios y de gran innovación. Sin embargo, esto no se traduce en restaurantes llenos

Crisis en España hace que la alta cocina viva su época más creativa

La grave crisis española no ha pasado en vano por la alta cocina, que, sin embargo, cierra lo que para los grandes chefs del país ha sido su mejor año a nivel creativo; un 2012 que asienta a la gastronomía de la península Ibérica en el trono mundial, cuya conquista comenzó hace más de una década.

Tres nombres propios han acaparado el foco mediático este año: Quique Dacosta y Eneko Atxa nuevos poseedores de 3 estrellas en la Guía Michelín 2013 y Francis Paniego, flamante Premio Nacional de Gastronomía, al mejor jefe de cocina de 2011.

MÁS CREATIVIDAD
“Lejos de la recesión creativa que muchos vaticinaron con el cierre de elBulli (considerado el mejor restaurante del mundo) y la muerte de Santi Santamaría, hemos vivido el mejor año a nivel de vanguardia gastronómica que se recuerda, asegura Dacosta, eterno candidato en las quinielas a la tercera estrella por su restaurante homónimo de Dénia (Alicante).

Para el chef, “todos los miembros la gran familia gastronómica de España, veteranos y jóvenes, están viviendo ahora su mejor momento como creativos”.

Igualmente satisfecho se acerca Eneko Atxa a 2013: “Ha sido un año duro de crisis, pero nos hemos esforzado al máximo por contentar a los clientes y lograr la excelencia”.

Otro que no ha dejado de innovar ha sido Francis Paniego, que acaba de recoger el Premio Nacional de Gastronomía. “Al margen de premios, ha sido un año duro, pero eso obliga a ser más creativo, a replantearte las cosas y a no arrugarte”, asegura Paniego. Para este chef, aprendiz de Juan Mari Arzak y Pedro Subijana; “lo maravilloso” de la cocina española es que “cada cocinero tiene su sello personal” y “existe un lenguaje propio en cada casa”.

AÑO AGRIDULCE
Por su parte, el reconocido Subijana llega al final de 2012 con un sentimiento “paradójico” y “agridulce”: la mala noticia de la crisis ha motivado a todos para “agudizar el ingenio, echarle imaginación con ideas diferentes”.

Desde el Celler de Can Roca (Girona, tres estrellas); otro incontestable de la alta cocina, Joan Roca lamenta que “el papel hegemónico” de la gastronomía española “no se traduzca en que los restaurantes estén llenos”.

“Nuestro balance es positivo porque mantenemos esa visibilidad internacional que nos mantiene conectados con el cliente extranjero, pero el sector está tocado y tenemos que recuperar la alegría”, reconoce Roca.

Con estas impresiones, llega a su fin un año de alegrías, con premios y reconocimientos; con algunos sinsabores como el cierre del comedores míticos como Jockey y Balzac, y con la pena de que la labor creativa de estos cocineros no se traduzca en restaurantes a rebosar.