La gastronomía mexicana, la francesa y la dieta mediterránea fueron reconocidas como Patrimonio de la Humanidad

Es la primera vez que la Unesco incluye la gastronomía dentro de la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

La gastronomía mexicana, la francesa y la dieta mediterránea fueron reconocidas como Patrimonio de la Humanidad

Hoy se incluyeron nuevas tradiciones populares a la lista del Patriomonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y tres de ellas son gastronómicas: la sabrosa comida mexicana, la clásica cocina francesa y la saludable dieta mediterránea.

DEL MEDITERRÁNEO
La dieta mediterránea sigue vigente 9 mil años después de originarse y los científicos le atribuyen cada vez más bondades. Frutas, verduras, hortalizas, legumbres, aceite de oliva como grasa esencial, pescado y un consumo moderado de carnes y lácteos son la principal fuente de la alimentación mediterránea. España, Grecia, Italia y el norte de Marruecos las zonas geográficas tienen su custodia compartida.

El cocinero Ferrán Adrià declaró a la agencia EFE que “hablar de la dieta mediterránea es hablar de una dieta global que representa al mundo, es la historia más apasionante en el mundo de la cocina”.

Por otro lado, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), han reconocido la dieta mediterránea como un régimen alimenticio de calidad, pues es saludable y sostenible.

DE FRANCIA Y MÉXICO
Es la primera vez que la gastronomía figura en el Patrimonio de la Humanidad. Los expertos consideran que la comida francesa, con sus rituales y su presentación, reúne las condiciones para sumarse en la prestigiosa lista.

La culinaria francesa está enmarcada en una práctica social destinada a celebrar los momentos más importantes de la vida de los individuos y de los grupos.

Por su parte, la comida tradicional mexicana también entró al listado de la Unesco. Gloria López, coordinadora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, declaró a Terra México ante la postulación de su gastronomía, que no se trata simplemente de ponerle un sello a los tradicionales tacos, tamales y chiles rellenos, sino de defender un modo de vida basado en el ancestral cultivo del maíz, base de la dieta mexicana, que tiene al menos siete mil años de antigüedad.