¿De qué manera le gusta comer los huevos?

Fritos, escalfados, revueltos, duros, en tortillas… hay un sinnúmero de maneras de prepararlos

¿De qué manera le gusta comer los huevos?

El huevo es una gran fuente de nutrientes y proteínas. Es barato, accesible y se puede utilizar para prácticamente todo: lo encontramos en flanes, pastas, budines, sopas, galletas, cremas, etc. Y, por su puesto, también se puede comer solo.

En esta última faceta, el huevo es considerado un alimento “salvador”, porque casi siempre hay al menos uno a la mano y cocinarlo es sencillo -para la mayoría.

¿Quién no ha frito alguna vez un huevo para mitigar el hambre? Incluso nuestro reconocido chef Gastón Acurio confesó al medio argentino Glam Out que consume este plato tres veces a la semana.

FORMAS Y SABORES
Gracias a su versatilidad, los huevos se pueden consumir de diferentes maneras. Tenemos, por ejemplo, el huevo frito a la inglesa; es decir, con la yema casi cruda y sin reventar para tener donde remojar el pan, el plátano frito o para que sirva de jugo para el arroz.

Si las yemas crudas no son de nuestro agrado, podemos cocer el huevo por completo. Una opción es “pasarlos” por agua, máximo cuatro minutos de cocción. También podemos hacerlos a la mollet, máximo cinco minutos. O duros, para los que hay que dejarlos hervir por aproximadamente ocho minutos.

Los huevos revueltos también son todo un clásico, solos o acompañados con pan. Su preparación tiene un gran número de variantes, pequeños detalles que hacen del plato una delicia. Por ejemplo, se le puede echar pimienta molida para darle un toque extra, así como añadirle pequeñas tiras de tocino , jamón o trozos de queso fundido. Además, hay quienes le agregan un poco de leche para que queden más húmedos.

La tortilla- es una de las opciones básicas para saciar nuestro apetito. Esta puede ser preparada a la francesa (omelet), huevo batido cocinado con mantequilla o aceite en una sartén; o a la japonesa (tamagoyaki), consistente en un rollo de huevo que puede tener un relleno dulce o salado.

Existen otras formas de cocinarlos que requieren de más arte y paciencia. Este es el caso de los huevos escalfados y los encurtidos. Para hacer el primero debe colocar en una cacerola agua sin sal con vinagre y un poco de zumo de limón. En el momento que el agua va a empezar a hervir, se baja la potencia del fuego al mínimo y se añaden los huevos con mucho cuidado para que no se desparramen. Se dejan cocer por espacio de tres a cuatro minutos.

Para preparar huevos encurtidos, primero hay que cocinarlos por ocho minutos. Una vez fríos, se pelan y se sumergen en una solución de vinagre con ajo, cebolla y laurel finamente picados. Finalmente, se dejan reposar en un recipiente herméticamente cerrado por una semana.

Y si se quiere poner un poco más extravagante, hay ciertas personas que lo consumen crudos e incluso a los filipinos les gustan los fertilizados.

¿A usted cómo le gusta comerlos? Lo invitamos a responder la encuesta de la sección Gastronomía, la que encontrará en la columna derecha de la página. ¡Gracias!


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