Alimentos hechos paisaje para celebrar la cocina y hablar de sostenibilidad

El fotógrafo británico Carl Warner invita a mirar la comida de manera diferente y a preguntarnos sobre los problemas sociales y medioambientales

Alimentos hechos paisaje para celebrar la cocina y hablar de sostenibilidad

Coloridas y sugerentes instantáneas de paisajes diseñados con alimentos componen la obra del fotógrafo británico Carl Warner, trabajos que son una “celebración de la comida”, pero con los que también busca concienciar sobre cuestiones relativas a la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

El artista detalló en una entrevista a EFE que su trabajo es una “invitación” a mirar la comida de manera diferente y a preguntarnos sobre los problemas sociales y medioambientales que se esconden detrás de la producción de alimentos y de las industrias alimentarias.

El fotógrafo participó en la cumbre gastronómica Madrid Fusión, donde acude a presentar el proyecto “Cultivando para el futuro”, de Knorr y Unilever Food Solutions, que pretende fomentar la naturalidad y la sostenibilidad de los alimentos, así como el mimo en su cultivo para mantener sus propiedades.

Para el artista, la comida es sinónimo de vida y un elemento de unión entre personas y de ellas con su entorno, por lo que su obra persigue subrayar ese aspecto que, a su juicio, a menudo es olvidado, ya que “poca gente se cuestiona de dónde viene lo que come”.

Panes en forma de cordilleras calizas, brócoli para componer un frondoso bosque; quesos, ajos y pimientos creando una coqueta aldea, lombardas en trampantojo evocando un mar enfurecido al atardecer o finos cortes de salmón que ilustran una cálida playa al alba son algunas de las creaciones de este artista que se introdujo en la fotografía a través de la publicidad.

La idea para estas originales propuestas, que recuerdan los rostros vegetales de Arcimboldo y se han recopilado en el libro “Food Landscapes”, surgió de manera casual cuando Warner estaba en un mercado de alimentos y vio una “maravillosa seta gigante” que despertó su imaginación.

“Fui a mi estudio y comprobé que la idea había funcionado de maravilla, así que desde ese momento me puse a diseñar composiciones fotográficas con todo tipo de ingredientes”, precisó.

En el plano estrictamente estético, el uso de alimentos como material artístico ofrece, según Warner, un amplio abanico de posibilidades por sus “diferentes colores, formas y texturas”.

La parte negativa es que algunos alimentos, especialmente el pescado y la carne, se echan a perder con facilidad y obligan a un ritmo de trabajo acelerado que no siempre casa bien con el proceso de creación artística.