“El arte de la cocina peruana II”, un libro para alimentar una buena causa

El autor Tony Custer lanza el segundo volumen de este título, considerado el más exitoso de nuestra gastronomía

“El arte de la cocina peruana II”, un libro para alimentar una buena causa

CARLO TRIVELLI

Es, con toda seguridad, el más exitoso de los libros de cocina peruana. Tanto así, que a su autor le ha costado el apellido materno. “¿Tú eres Tony Custer el del libro?”, le suelen decir. “Me han puesto ese apellido tan castizo: el del libro”, dice Tony, riéndose. Pero es un precio que ha valido la pena pagar, pues lo que comenzó como una suerte de bravata nacionalista terminó por convertirse en un libro emblemático y un éxito de ventas que ha servido para financiar una muy buena causa.

Estaba en una gran librería en Nueva York viendo libros de cocina. “Debían tener más de mil libros distintos. Tenían incluso lo que yo llamo el máximo oxímoron: uno que se llamaba ‘Chilean Cuisine’ [cocina chilena]. ¡No puedes tener las palabras ‘chilean’ y ‘cuisine’ en el mismo título! Salí amargo, no tenían un solo libro de cocina peruana. Y entonces me dije: me voy a Lima y voy a hacer un libro que venda la imagen del Perú, porque estoy harto de que solo me hablen de Cusco y Machu Picchu”. Esa fue la bravata nacionalista.

Muchos meses de trabajo después, vio la luz “El arte de la cocina peruana”. “Creo que ya son ocho ediciones en inglés y siete en castellano. Acabamos de imprimir el ejemplar número 85.000. ¿Si te digo que el libro ya ha dado como 1’300.000 dólares a la Fundación Custer, me lo creerías?” pregunta Tony. Y él mismo se responde: “Ahora que te lo digo, claro que sí. Pero si hace 11 años te hubiera dicho: ‘Oye, vamos a hacer un libro de cocina peruana y vamos a vender casi 100.000 libros’, me habrías dicho que estaba loco”. Sí, eso le habría dicho.

Afortunadamente, estaba loco y nada lo detuvo en su determinación de sacar adelante Aprendamos Juntos, programa que atiende a miles de niños con problemas de aprendizaje en el Puericultorio Pérez Araníbar y en 11 colegios de Fe y Alegría. A ello dedicará las ganancias que genere el segundo volumen de “El arte de la cocina peruana” y de sus libros de cuentos, protagonizados por el Osezno Febezno (aquí, a la derecha).

BUENA CAUSA
“Este libro es el compañero del primero, es su complemento”, dice Tony Custer. “Donde el primero tiene 100 recetas tradicionales y 10 novoandinas como se llamaban entonces este tiene noventa y tantas que son el último alarido de la moda y solo 10 tradicionales, entre ellas mi receta del pollo a la brasa (yo tuve un restaurante de pollo a la brasa en Miami en otra vida)”, dice Tony, con su particular sentido del humor, sobre el tan esperado segundo volumen de “El arte de la cocina peruana”.

El proceso de creación del libro fue parecido al del primer tomo. Tony se juntó con Felipe y Coque Ossio, hijos de Marisa Guiulfo, y juntos elaboraron una lista de chefs y sus mejores platos. Luego fueron donde los implicados y les pidieron reproducir sus recetas en el libro. Así, en esta segunda entrega brillan los nombres de Gastón Acurio, Rafael Osterling, Virgilio Martínez, Jaime Pesaque, Toshiro Konishi, Pedro Miguel Schiaffino, entre otros grandes de nuestra cocina. Hay piqueos, entradas, platos de fondo, postres y cocteles, además de una mirada a los productos que hacen de nuestra gastronomía algo tan especial.

No cabe duda de que este segundo volumen será tanto o más exitoso que el anterior. Es más, debe potenciar las ventas del primero, porque habrá ediciones en estuche de ambos tomos. Sin duda, un regalo ideal para cualquiera que guste de la buena cocina.

LIBRO SOLIDARIO
Pero es también un regalo para miles de niños. Tony creó a fines de los años noventa una fundación que lleva su nombre para ayudar a los más pequeños en su proceso educativo. “En el 98 abrimos la primera aula del programa Aprendamos Juntos. La intención original era trabajar con niños con dificultades de aprendizaje, con los que tienen problemas fisiológicos. Pero nos dimos cuenta muy pronto de que teníamos muchos más niños con problemas de aprendizaje que los que esperábamos”. Tras aplicar las pruebas respectivas, en la fundación se dieron con que la mayoría de chicos obtenía resultados equivalentes a niños con verdaderos impedimentos para el aprendizaje, como la dislexia, por ejemplo.

“Era claro que no podían ser todos disléxicos”, explica Tony. “Descubrimos entonces, y es el principio bajo el que funcionamos hoy, que el gran problema del aprendizaje en el Perú es socioeconómico y cultural: los niños tienen tan poca estimulación previa, de 1 a 5 años, que llegan a primero de primaria sin haber aprendido a aprender”.

Es precisamente ahí donde entra en acción Aprendamos Juntos, el programa que busca poner a estos chicos en condiciones de asimilar lo que el colegio les ofrece. Y no solo trabajan con ellos, sino también con sus padres y sus profesores.