Para comer al aire libre: consejos para armar una canasta de picnic

Anímate a preparar una rica merienda ideal para disfrutarla tendido sobre el jardín

Para comer al aire libre: consejos para armar una canasta de picnic

TATIANA PERICH (@TatianaPerich)
Redacción Online

Todavía disfrutamos de los rayos del sol, pero para la mayoría los días de playa ya quedaron atrás. Ahora, el campo y los parques se presentan como una alternativa para quienes quieren seguir gozando de mañanas y/o tardes al aire libre. ¿No te provocaría disfrutar de un sencillo día de picnic en compañía de tus amigos, ese alguien especial, tus hijos, o simplemente contigo mismo, un libro y buena música?

Obviamente, la canasta de picnic es una de las protagonistas de un excelente día de campo. Por eso, para que nos ayude a saber cuál es la mejor manera de prepararlas, acudimos a Karen Thornberry, dueña de la fuente de soda KEI.

MERIENDA PERSONALIZADA
Como la idea es hacer de la ocasión algo especial, hay que buscar engreír a nuestros acompañantes –o a nosotros mismos- con lo que más nos guste comer. Pero ten en cuenta que no toda la comida está destinada para ser empacada y formar parte de una merienda “para llevar”.

¿Qué se puede llevar en la canasta? Empecemos por los sánguches. “A mí me gusta usar pan miga porque otros panes, como el francés o el ciabatta, después se ponen chiclosos”, dice Karen. Entonces, los más recomendables son el de yema, el campesino y el de molde.

Igual de importante que el tipo de pan es qué relleno le ponemos: no podemos usar algo muy húmedo o jugoso, porque eso hará que el pan se aguachente. “El truco es no ponerle mucha mayonesa”, anota Thornberry, quien desde su establecimiento ha hecho de las canastas de picnic un arte.

Una idea para un sánguche doble con un toque especial: un primer piso de huevo duro picadito con un poco de mayonesa (solo un poco); y el otro con aceitunas con pasas rubias picadas chiquito.

Algunas advertencias: eviten usar tomate porque se avinagra; y palta, porque se negrea. Si quieres agregarle algo de carne a tu emparedado, puedes usar pollo sancochado, jamón de pavo, jamón serrano, prosciutto, pastrami o salame. Karen dice que es mejor utilizar insumos bien cocidos y con especias porque duran más.

Otras cosas que no tienen pierde son los queques, muffins, galletas, los cereales, los encurtidos (para complementar los sánguches) y todas las nueces, por mencionar los más versátiles. Si deseas algo más ligero, puedes llevar hummus, granola, yogur y bastoncitos de apio y zanahoria frescos, por ejemplo.

También puedes optar por quesos o paté para untar. Si eres fanático de las tostaditas, piénsalo dos veces antes de incluirlas en tu canasta; recuerda que si por alguna razón se aplastan, se desharán. Karen recomienda tostar ligeramente el pan fresco.

Las frutas merecen una mención aparte: “Las pongo con jugo de naranja para que no se negreen y las mando casi congeladas. Además, las parto en pedazos grandes, porque mientras menos la manipules, más tiempo de vida tienen”, explica.

LÍQUIDO ELEMENTO
En las canastas que prepara, Karen Thornberry suele colocar naranjada con cedrón y agua de hierbas (té verde, hierba luisa y menta). Esta última bebida debe ser consumida a más tardar en la hora de almuerzo: “Como es natural, no dura hasta la noche”. Otras opciones son botellas de agua, de cava o de vino.

No es recomendable preparar algo que se vaya a oxidar. Los jugos de plátano, chirimoya y papaya quedan fuera de la lista.

Si lo que quieres es llevar algo caliente, como té o café, puedes hacerlo utilizando un termo pequeño para transportar el agua. En el mercado hay una amplia variedad de tés, anímate a probar uno nuevo y arma tus propias bolsitas filtrantes caseras.

LA IMPORTANCIA DEL TIEMPO Y EL EMPAQUE
Ahora que brevemente hemos visto qué podemos llevar, concentrémonos en el cómo. Acuérdate que de nada servirá que te esmeres en la cocina si es que a la hora de comer tu rica merienda, esta está arruinada o en mal estado.

Lo primero –y quizás lo más importante- es que todas las cocciones, si las hubiera, las hagas el mismo día. Después tienes que preocuparte de la temperatura. “Tienes que salir con las cosas bien heladas, aconseja Karen.

Un truco para mantener frías las botellas sin que mojen las otras cosas que llevas en la canastas es envolviéndolas con un secador. De esa manera también están protegidas contra los posibles golpes.

¿Cómo se puede evitar que los alimentos suden y se abomben? Hay que empacarlos en papel manteca y no en bolsas de plástico; hay que utilizar envases de vidrio grueso (como pomos) y no tappers de plástico.

“Hay ciertas cosas que no deben estar cerradas herméticamente, como los sánguches, para que puedan respirar y el pan no deje de ser crocante. Si lo pones en una bolsa de plástico sellada, todo el vapor del sudor quedará atrapado y humedecerá tu comida”, explica la experta.

Para todo lo demás, recicla todos los pomos de vidrio que puedas, de todas las formas y tamaños. Ahí podrás llevar miel, mermelada, yogur, azúcar, galletas, etc.

REGLAS BÁSICAS
Lo mejor es que tu canasta de picnic sea de paja, bastante alta y fácil de cargar. Las de mercado cumplen la función perfectamente. Además de la comida y las bebidas, asegúrate de llevar papel manteca extra y pabilo para empacar lo que te sobre, y una bolsa de plástico para la basura.

Al momento de armar la canasta, coloca las cosas más pesadas abajo (frascos, bowls cubiertos con papel film, frutas enteras) y el pan, arriba. Y no te olvides de cubrir todo lo que esté helado con un secador para que no moje lo demás.

No se te vaya ocurrir llevar la canasta en la maletera. Karen asegura que haciendo esto, “la matarás”. Ponla en la cabina del auto, donde hay mucho más ventilación.

Si te preocupa que durante el picnic algunos insectos –como las abejas- insistan en revolotear a tu alrededor, Karen nos contó que ella acostumbra a poner un poco de mermelada en un platito bastantes metros más allá del lugar en el que se va a instalar. Así, las abejas se mantendrán entretenidas lejos de ti.

Finalmente, ten en cuenta los detalles: prepara tu merienda con cariño, lleva manteles bonitos y alguno que otro elemento decorativo. Relájate y disfruta la experiencia.