Conozca la clave del éxito de los populares chifles piuranos Olaechea

Lidia de Olaechea lleva 50 años preparando los plátanos fritos más representativos de Piura. Debido a la fuerte demanda, sus chifles están a punto de llegar a Lima

Por Ralph Zapata Ruiz

Lidia Vega de Olaechea está sentada sobre un cómodo sofá, desde donde observa, 50 años después de haber empezado a hacer chifles, cuánto ha crecido su negocio. La cantidad de insumos, así como el personal, ha aumentado debido a la fuerte demanda. Dentro de poco este producto piurano llegará a Lima, confiesa Lita, su hija menor y quien hoy administra el negocio.

“Estoy en conversaciones con los representantes de Plaza Vea y Tottus, (supermercados que han inaugurado sucursales en el norte) para que nuestro producto se venda en sus locales de aquí y Lima. Ellos se mostraron interesados en nuestros chifles. Ahora solo estamos en Piura y Chiclayo, pero estamos trabajando para extender nuestro negocio”, comenta Lita.

Su madre empezó con los chifles, después de quedar viuda, a los 35 años. El segundo piso de la casa donde vive hasta ahora –en el distrito de Castilla– se convirtió en su fábrica. Fue una tarea difícil porque “me daba vergüenza, cómo iba a ponerme a hacer chifles si antes había sido la hija de un hacendado”, contó Lidia. Sin embargo, la necesidad de criar a sus tres hijas la obligó a vencer el prejuicio, armarse de valor, y empezar a freír plátanos verdes.

“Empezamos con 25 plátanos diarios y, fíjate, cómo es la vida, hoy hacemos 2.000. Yo ya no me encargo del negocio, sino mi hija, pero eso no me impide ayudar a empacar los chifles. En eso me entretengo, sino, imagínate, me aburro. ¿Quién iba a imaginar que esto de los chifles tendría tanta acogida, no?”, se pregunta Lidia.

EMPRENDEDORA EJEMPLAR
La buena señora cumplirá el próximo 5 de enero 86 años y solo espera ver que sus chifles lleguen a Lima. “Mi hijita, la Lita, está preocupada porque han venido estos supermercados y creo que los otros [se refiere a los autoservicios locales que ellos abastecen] van a cerrar. Ojalá podamos vender en Lima”, dice.

Por eso, además, mejorarán el empaque de los chifles. “La idea es que la bolsa sea platinada y más gruesa, pero que al mismo tiempo permita ver el producto. ¿A quién no le gusta saber lo que está comprando? Con este nuevo empaque planeamos ingresar a nuevos mercados, entre ellos Lima, y en el futuro, exportar nuestro producto”, indicó la administradora del negocio.

La idea es que la marca se haga más conocida –antes rechazaron la oferta de compra de empresas como Gloria y San Roque– y el imperio siga creciendo. Como dice Lidia, “los chifles son bien piuranos, hijito lindo, aunque les duela a muchos”. Y todo gracias a sus hábiles manos y a su valentía para superar las adversidades.


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