Consejos para que la cocina latina no se convierta en una simple moda

El español Cristino Álvarez, mejor conocido como Caius Apicius, comentó que en su país los chefs se convirtieron en auténticas figuras mediáticas en perjuicio de la esencia misma de la comida

Consejos para que la cocina latina no se convierta en una simple moda

Cristino Álvarez es un influyente periodista y crítico gastronómico español que desde hace más de 31 años escribe crónicas culinarias para la agencia EFE, bajo el seudónimo de Caius Apicius. Preocupado por el estancamiento de la cocina de su país, el cronista escribió en su último texto una serie de recomendaciones para que las cocinas latinoamericanas, entre ellas la peruana, no se conviertan en una simple moda.

El también colaborador de revistas especializadas y periódicos gallegos, señaló que la cocina de su país ha llegado a un punto crítico, donde se ha perdido el respeto por lo tradicional: “Desde esta orilla del Atlántico, desde la vieja España, les aviso: aún están a tiempo de evitar el desastre. Nosotros ya no; lo único que podemos hacer es intentar comenzar de nuevo. Pero ustedes pueden. No sigan nuestro ejemplo; no conviertan esas maravillosas cocinas latinas, que son parte de su mejor patrimonio cultural, en algo gestionado y realizado en laboratorio, lejos de la gente, sin sello de autenticidad, de su propia autenticidad”.

Caius Apicius se refiere a la sobrevaloración que se le dio a muchos chefs ibéricos: “Por acá caímos en la trampa. Hicimos de nuestros cocineros auténticas figuras mediáticas. Son famosos y, algunos, ricos. La mayoría de ellos se tienen por personas muy importantes, y nunca falta un medio yanqui que incluye a algún cocinero en la lista de personas “más influyentes” del mundo. Por el amor de Dios, ¿en qué o a quiénes influyen?

“Queridos y prometedores profesionales de la cocina peruanos, colombianos, mexicanos, brasileños… No vendan su arte a lo efímero de la moda: la cocina, la gastronomía de un país, es un bien cultural mucho más serio que una moda”.

Señaló que todo ello hace que los grandes restaurantes de fusión y vanguardia tengan cada vez menos comensales: “En cuanto a los caros restaurantes de cocina hipercreativa… qué quieren que les diga: quienes pueden pagárselos no van, porque no les gustan; y la gran mayoría de la población ni puede permitírselo ni tiene el menor interés. Qué a tiempo cerró el máximo representante de esta línea (Ferran Adrià), que vio venir el futuro, pero no avisó a los demás de la que se les venía encima”.

Finalmente, lanzó un pedido: “De verdad, se lo pido, se lo exijo: sean ustedes mismos. Perseveren en el desarrollo de esas cocinas que conocen tan bien. Y piensen que lo más importante para un cocinero debe ser satisfacer al cliente, darle placer en la mesa, no lucirse personalmente con detrimento de lo que se ofrece al comensal”.