El embajador del Amazonas: el paiche ahora se cría en piscigranjas

Es el rey de los ríos de la selva. Su gran tamaño y duras escamas motivaron su pesca sin control. Hoy puede ser degustado sin temor a su extinción

KARLA BARDALES FARROÑAY

Hace millones de años el paiche ya habitaba las aguas dulces de la selva. Este pez prehistórico vive en las lagunas que dejan los meandros de los grandes ríos como el Amazonas. Su gran tamaño, la ausencia de espinas en su cuerpo, sus duras escamas y un particular y sólido hueso en su lengua lo hicieron un animal apreciado y cazado hasta casi el borde de la extinción.

El paiche o ‘Arapaima gigas’ (su nombre científico) empezó a aparecer en las listas de especies amenazadas debido a la intensidad de su pesca, incluso se atrapaba a ejemplares jóvenes que aún no habían llegado a la edad de reproducción. Ante ello, en el 2001, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) inició un programa de cultivo de paiche en estanques.

Los investigadores se encontraron con tres cuellos de botella para lograr la reproducción de la especie en cautiverio. Luis Campos Baca, presidente del IIAP, señala que la primera barrera era conseguir que el paiche se adaptara a una dieta basada en productos balanceados, pues su comida principal en su hábitat natural son peces más pequeños.

Además, había que preparar la tierra de las piscigranjas pues este pez está acostumbrado a vivir en aguas turbias con bastante presencia de barro y poca de oxígeno, lo que obliga al animal a subir a la superficie para tomarlo del aire.

Pero el reto más grande que tuvieron que afrontar para lograr la reproducción del paiche en cautiverio era distinguir el pez hembra del macho, debido a que en los primeros años es imposible distinguir el sexo del animal. “Nosotros les entregábamos a los piscicultores dos ejemplares y ambos resultaban de un mismo sexo, nunca se iban a reproducir. Ahora hemos encontrado una proteína que solo la tienen las hembras y podemos distinguirlos”, señala Campos Baca.

DE LA PISCIGRANJA A LA MESA
Esta tecnología desarrollada por el IIAP permitió la aparición de pequeñas y medianas empresas dedicadas al cultivo de esta especie. En las orillas de la carretera que va de Iquitos a Nauta se establecieron las piscigranjas que abastecen de esta preciada carne al floreciente mercado gastronómico de la capital de Loreto. La mayor ventaja: no hay veda para el paiche que crece en cautiverio.

“La carne de paiche, además de ser deliciosa, es muy moldeable y debido a su suave contextura y falta de espinas pequeñas puede utilizarse en una gran variedad de platos”, dice Edgardo Rojas Prada, cocinero y propietario del restaurante Aguajal.

PRODUCTO BANDERA
Además de los paiches cultivados en Iquitos, hace unos años la empresa Amazone se lanzó al reto de traer esta carne a los restaurantes de Lima. Con sede en Yurimaguas, donde posee al menos unas 400 pozas de crianza, se dan la tarea de transportar este producto desde la selva hasta la capital.

Para Gustavo Sakata, gerente de Operaciones de Amazone, el reto por vencer fue la conservación de la carne. “Con una cuidadosa cadena de frío se puede garantizar un producto de calidad”.

La empresa además exporta pequeños lotes de este producto a Estados Unidos y hace pocas semanas participó con mucho éxito en una feria en Francia, lo que le permitirá ingresar en el mercado europeo. El paiche se convierte así en un nuevo producto de bandera.

LAS CIFRAS
Un ejemplar adulto de paiche puede llegar a pesar 200 kilos. Durante Semana Santa, un kilo de paiche fresco en Iquitos cuesta 28 soles.

La IIAP ha capacitado a 3.500 piscicultores. Muchos se dedican a la crianza de alevinos (crías) para abastecer a las empresas más grandes.

El paiche tarda 5 años en lograr su madurez sexual. Esto hace lento su proceso de reproducción.


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