La fusión de Osaka encanta a Chile

Tras dos años allá, el restaurante de Ciro Watanabe se ha ganado un espacio importante. Y se vienen nuevos proyectos

La fusión de Osaka encanta a Chile

ALBERTO VILLAR
Enviado especial

Como un cebichito de sábado con los amigos. Cuando Ciro Watanabe imagina a sus comensales en el restaurante Osaka, prefiere olvidar por entero las formalidades de los almuerzos y las cenas. “Antes pedían entrada, plato de fondo y postre –dice, refiriéndose a sus primeros clientes en la capital chilena–. Y nosotros tuvimos que explicarles que este tipo de comida tiene un corte más familiar, más íntimo”.

Con casi dos años trabajando en Santiago, el itamae chef principal del segundo local que el restaurante peruano abrió en el extranjero –el primero fue el de Buenos Aires– disfruta como nunca del éxito del negocio, pero sobre todo se deleita haciendo lo que más le gusta en la vida: cocinar.

Osaka ha conquistado el paladar de los mapochinos con su propuesta de cocina peruano -oriental. “Sabemos que nuestra orientación es la comida japonesa, pero también recibimos influencia de la comida tailandesa, china, entre otras”, explica.

Todo ello bajo el influjo de nuestra comida criolla: desde los ajíes y rocotos hasta las frutas y los limones. “[A los chilenos] les encanta la cantidad de sabores distintos que les podemos ofrecer, en cebiches, tiraditos y todos los mariscos”, añade.

PROYECCIONES
Aunque el haberse aliado con la cadena de hoteles W de Starwood podría haber generado un cambio en el negocio, Osaka ha conservado el espíritu con el que fue creado. Los proyectos de expansión incluyen otro local en la capital chilena, un posible restaurante en Brasil, otro en México y un tercero en Los Ángeles, EE.UU.

Mientras tanto, Ciro sigue en lo suyo: enviándole comida a la habitación de Beyoncé, sirviéndole makis acebichados a Faith No More y a tantos ministros chilenos que ya hasta ha olvidado sus nombres. Eso sí, siempre con la calidez blanquirroja.


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