El nuevo Astrid & Gastón costará dos millones de dólares

Casa Hacienda Moreyra apunta a ser un hito gastronómico en todo el globo. Formato de Gastón Acurio será inclusivo pero sin llegar a ser masivo

El nuevo Astrid & Gastón costará dos millones de dólares

Una de las aventuras más ambiciosas del cocinero Gastón Acurio en el 2012 es el desarrollo de un complejo gastronómico en la antigua Casa Hacienda Moreyra, en San Isidro.

“Es imprescindible desarrollar proyectos que generen liderazgo e inspiración en el mundo gastronómico, para consolidar un proceso que no ha hecho más que comenzar. Nuestra aspiración es que este complejo se convierta en un hito mundial, que inspire a los mejores restaurantes y conceptos del mundo”, comenta el chef.

El holding La Macha destinará US$2 millones para convertir la casa hacienda no en un restaurante, sino en un espacio de inclusión y de difusión de las maravillas de la gastronomía peruana.

El recinto fue diseñado por 51-1, arquitectos que ganaron el concurso para ampliar el Museo de Arte Moderno de Medellín, e incluye varias áreas para recibir a todo tipo de público. En el salón gastronómico, una moderna estructura circular por construirse en el patio, se ofrecerán menús degustación para 50 afortunados comensales que puedan solventar sus precios; estos serán los más económicos de la lista San Pellegrino, de los 50 mejores restaurantes del globo.

“Así como la pirámide en el Museo del Louvre o el Centro Pompidou en un barrio antiguo de París le dieron una nueva vida a esos espacios, la combinación de modernidad con tradición permitirá que la casa, San Isidro y Lima adquieran un nuevo valor gastronómico”, dice.

ESPACIO INCLUSIVO
En el bar, ubicado al lado del salón, se servirán cocteles de pisco y platos a precios más económicos, con capacidad para unas 40 personas.

El patio, que recreará una esquina de San Isidro tradicional, tendrá un quiosco de jugos y sánguches de jamones, así como una carretilla con productos de nuestra biodiversidad y otro quiosco con productos boutique que apuntan a los vecinos de la zona. El aforo de este espacio es de 15 personas.

“No apuntamos a ser masivos, sino inclusivos, dando clases de cocina gratuitas para vecinos, estudiantes de cocina, extranjeros y público en el centro cultural, dando descuentos a los ciclistas y promoviendo la cultura, los valores y la excelencia de su entorno”, refiere. Agrega que el centro cultural se financiará con auspicios privados y con el financiamiento propio que surja de la venta de los productos que se generen con los proyectos de investigación que inicie.