La Pescadería reabrió su local del Callao con nuevo chef

Jeremy Peñaloza llega a la cocina del restaurante de pescados y mariscos que abrió sus puertas en La Perla el 2007 y cerró el 2012

La Pescadería reabrió su local del Callao con nuevo chef

CATHERINE CONTRERAS

A mediados del 2007 un nuevo concepto condujo a muchos comensales limeños hacia La Perla. Pedro Miguel Schiaffino y su primo José Antonio López de la Fuente crearon La Pescadería al final de la Av. La Paz. Una interesante propuesta basada en el aprovechamiento de la pesca de altura, cuyas especies solían ser de escasa presencia en la mesa local (atún aleta amarilla, merlí­n azul del Pací­fico, escolar y wahoo, además de pez luna y pez espada, tiburón mako y mero de profundidad, entre otros).

Con el tiempo, el concepto cambió. A fines del 2011 La Pescadería creció y abrió un segundo local en Barranco, Schiaffino se alejó del proyecto y justo después del Día de la Madre del 2012 el local del Callao cerró. La idea, se entiende, era centrar todo el esfuerzo en la nueva casona abierta en la Av. Grau.

GRATA NOTICIA
Con el recuerdo de la sabrosa butifarra de merlín ahumado en el paladar (ganadora del premio al mejor sándwich en aquella pre Mistura que fue la feria Perú Mucho Gusto 2008), hoy celebramos la reapertura de La Pescadería chalaca.

Fue luego de Fiestas Patrias que el restaurante ubicado en la esquina de La Paz con Santa Rosa, a una cuadra de Av. Costanera, abrió sus puertas, esta vez bajo la dirección de un nuevo cocinero.

Se trata de Jeremy Peñaloza, ex chef de L’Artisan (Chacarilla) y desde hace dos meses parte del equipo que comanda José López de la Fuente.

Peñaloza estudió gastronomía en Inat/Le Cordon Bleu Perú y se capacitó en la cadena Benihana en Estados Unidos, donde habría tomado primer contacto con el mundo marino en versión teppanyaqui (plancha caliente).

El chef también estuvo en País Vasco, donde llegó en busca de sus raíces familiares y para saciar la curiosidad de los sabores que conocía por su familia paterna. Es claro que en este escenario el mar también lo envolvió.

Ahora, Peñaloza inicia un nuevo camino. Y su reto más difícil, sin duda, será rescatar aquella esquina chalaca que tuvo el acierto de atraer comensales hacia una zona alejada del circuito gastronómico tradicional.