¿Comer ardillas será la solución para combatir la escasez de alimentos?

La crisis financiera que atraviesa Estados Unidos ha hecho que algunas personas consideren incluir este roedor dentro de su menú

¿Comer ardillas será la solución para combatir la escasez de alimentos?

Cuando uno piensa en ardillas, se le viene a la mente la imagen de unos tiernos animales de ojos brillantes y cola esponjosa. No obstante, esta noción podría cambiar dramáticamente.

Ante la crisis financiera por la que atraviesa Estados Unidos, algunas personas, como el cazador William Hovey Smith, han pensado reconsiderar las virtudes culinarias de estos roedores.

“Sin duda, es un plato muy americano. Lo hemos comido desde la época colonial. De hecho, a veces, durante los tiempos difíciles, muchas personas subsistían principalmente de la carne de ardilla, solo a falta de algo mejor”, dijo el cazador a la cadena británica BBC.

LA CAZA
Nacido y criado en el estado de Georgia, Smith vive en una propiedad que ha pertenecido a su familia desde el año 1700. La casa fue alguna vez una plantación de algodón, pero ahora la vasta finca está cubierta de árboles arbustos y pinos, haciéndolo un terreno de caza ideal.

Provisto de un rifle y de su fiel perro sale a buscar su cena. Una vez atrapada su escurridiza presa, vuelve a su casa para preparar un guiso con la carne del roedor, el cual según Smith, posee “un distintivo sabor dulce”.

UN PLATO TRADICIONAL
Las ardillas, como los ciervos, fueron una presa obvia para los primeros colonos que se instalaron los bosques vírgenes inicios del siglo XVIII. Pero hoy en día el estofado de ardilla no es poco común en América del Sur.

Mientras que algunos pueden palidecer ante la idea de comer un roedor, muchos amantes de los alimentos señalan que su primo, el conejo, ya es ampliamente consumido. En el Reino Unido, por ejemplo, los cocineros han empezado a vender carne de ardilla en delicadas presentaciones, incluyendo una de paté.

Comer ardillas también plantea menos cuestiones éticas y ambientales que las carnes criadas industrialmente.

Volviendo a la cocina, Smith se dispone a preparar su estofado. Provisto de guantes, primero corta la cola y las patas con unas tijeras especiales y retira la piel. “No cocino la cabeza de las ardillas, aunque a mi madre le encantaban los sesos, ya que tienen un sabor a nuez”.

Luego, hierve el roedor hasta que la carne se separa del hueso. A continuación, condimenta el guiso con maíz enlatado, cebolla, tomate, pimientos, sal y pimienta.

“Es un plato de sabor muy agradable y no tendría miedo de ofrecérselo a la misma Reina”, finaliza el cazador. ¿Usted lo comería?