Gilles Lipovetski: "No hay que tener una mirada apocalíptica del individualismo"

Filófoso y sociólogo francés llegó a Lima para una charla en la Universidad Pacífico y conversó con El Comercio sobre sus estudios de la llamada hipermodernidad

CARLOS BATALLA (@CarloBata)

Una docena de libros de ensayos sobre la cultura y la sociedad contemporánea en los últimos 30 años han hecho del francés Gilles Lipovetsky uno de los estudiosos más fecundos de lo que él llama la “hipermodernidad”. Lipovetsky es como un torbellino intelectual suelto en plaza. Sus ideas y gestos van en aumento conforme transcurre la entrevista.

Usted dice que vivimos en una época de individualización narcisista. ¿Cómo se originó?
He estudiado desde hace tres décadas la llegada de un nuevo tipo de individualismo en nuestras sociedades. Las razones no son misteriosas. Deriva de la conjunción de tres o cuatro grandes factores. El más antiguo es la cultura democrática del siglo XVIII, que legitimó la autonomía individual; el segundo factor es el capitalismo de consumo, y su promoción del hedonismo. El tercero son los movimientos sociales de los años 60, la protesta contra los modos de vida contemporánea. Y desde hace 20 años, una dinámica que favorece todo esto: las nuevas tecnologías, que desarrollan las tendencias de exhibicionismo narcisista individual.

¿Cuáles son los límites de esta individualización narcisista?
Los límites pueden percibirse en la proliferación de psicopatologías. La vida en este tipo de sociedades es a la vez difícil y fácil, por eso vemos a mucha gente con estrés, ansiedad y las personas ya no tienen más certezas. Ese es un primer límite. El segundo lo vemos expresarse en paralelo a este individualismo, como es la crítica al consumo, la protesta ecológica, etc. No hay que tener una mirada apocalíptica de este individualismo. El asunto es que las dos fases cohabitan.

¿La propia dinámica de la individualización puede convertirse en su contrario?
No lo creo, esto se explica desde un largo proceso secular y no hay razón de fondo para que haya un trastocamiento de tendencias. No vamos a volver a formas de tipo “valores colectivos” a la antigua. Esto no significa que no habrá un compromiso colectivo; lo habrá pero de un modo personal. Hay que hacer lo posible, a través de la educación, para que las personas se vuelvan creadoras de su propia existencia y no solamente consumidoras, que viven para comprar productos y marcas.

¿Qué papel cumplen hoy los productores de los ‘grandes relatos’?
La individualización ha ido en paralelo a la crisis de los productores o instituciones colectivas. No puede haber una individualización real, estructural, si se tienen ‘grandes relatos’, puesto que aquel proceso implica justamente que cada uno pueda, por ejemplo, construir su propia religión. Lo mismo en la política. Esta situación no ha desaparecido, más bien se ha acentuado.

¿Hay mucha desorientación en el sujeto contemporáneo? Usted lo dijo en “La sociedad de la decepción” (2008)…
Y esa desorientación de los individuos se ha convertido en algo estructural. Ya no es una crisis, porque esto acompaña a la individualización. El primero que se percató de esta dinámica fue Nietzsche a fines del siglo XIX.

¿Qué piensa del autoproclamado nuevo socialismo latinoamericano?
Las tendencias populistas no son exclusivamente de los estados de América Latina. Lo vemos también en Italia, en Francia, en otros países vemos esa lógica que consiste en hacer que los individuos se levanten contra las élites políticas, y que tengan cierto éxito. Este es el resultado de la caída de las grandes utopías colectivas de la modernidad, y de una individualización que genera miedo. La individualización no es solo hedonismo. Las personas que se ubican en estos movimientos populistas están desestabilizadas en su situación.

En su libro “La estetización del mundo” (2013) indica que las fronteras entre el arte y la mercancía han desaparecido.
Así es. En ese libro he tratado de mostrar que el capitalismo es más complicado que las críticas que veían en él una máquina destructora de la belleza, del estilo; son críticas muy clásicas, desde el siglo XIX. No voy a deshojar todo el libro, pero lo claro es que hoy, por un lado, el arte ya no se plantea más como enemigo absoluto del mercado, eso es cierto desde Andy Warhol y, por otro lado, el mercado integra cada vez más en las industrias culturales, el diseño o el cine, la dimensión estética creativa. Esto da una nueva configuración, el ‘capitalismo transestético’. Hoy existen fenómenos transversales por todas partes, que hace que la moda sea ahora presentada en museos, por ejemplo.

¿Qué es lo que viene escribiendo?
Estoy escribiendo sobre la levedad.

EL DATO
Gilles Lipovetsky ha venido al Perú gracias a la invitación de la Universidad del Pacífico. Hoy lo nombrarán profesor honorario y dará una charla sobre los desafíos del individualismo hipermoderno. Mañana a la 1:30 p.m. dará otra a los alumnos sobre la nueva sociedad del consumo.