Lo que se espera del ministro de Cultura para este 2012

Cuando vivimos tiempos de mayor consumo de productos culturales, se espera también una gestión a la altura de los retos urgentes

Lo que se espera del ministro de Cultura para este 2012

ENRIQUE PLANAS

El año que pasó fue poco propicio para los balances en lo que a gestión cultural respecta. En un año electoral, es difícil evaluar un trabajo que no llegó siquiera a plasmar sus planes en limpio. En un año con tres ministros de Cultura –el saliente Juan Ossio; la debutante Susana Baca; y Luis Peirano, en quien las esperanzas están puestas–, el portafolio de Cultura nació con presupuestos poco acordes con la importancia del sector. Pero aquí, la buena noticia: sobrevivió al cambio de mando.

Para Álvaro Roca Rey, director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC-Lima), “en el caso de la ministra Baca, es claro que, por ignorancia o por demagogia, se confundió popularidad o fama con capacidad de gestión, experiencia o conocimiento. Da pena ver que se ‘queme’ a una persona inocente”, señala el escultor.

Además de carencia de presupuestos, el escritor y educador Jorge Eslava lamenta la ausencia de iniciativas audaces en el Ministerio de Cultura. El autor de “Navajas en el paladar” pone un ejemplo: “Hace más de un año, conocimos la noticia del Nobel a Vargas Llosa y, hasta ahora, de manera imperdonable, no hemos tenido una sola edición popular de alguna de sus obras. Hubiera sido un esfuerzo valioso del Estado y de la empresa privada en favor de la cultura”.

Para el escritor Alonso Cueto, el gran problema de la vida cultural peruana sigue siendo el de siempre: hay muchos bienes y productores de cultura, y pocas vías y vehículos para darles cauce. “Tenemos músicos, danzantes, escritores, compositores, pintores, artesanos, cantantes, actores, directores. En cambio, tenemos pocos teatros, librerías, bibliotecas, circuitos de turismo organizado, compañías de folclor de proyección. Tenemos a los individuos, nos faltan las estructuras. Tenemos los insumos, nos faltan las industrias”, explica.

Con respecto a nuestra industria cultural, para el escritor y publicista Gustavo Rodríguez es claro que esta mantiene su crecimiento. “Yo lo relaciono con la consolidación de una clase media que antes no teníamos. Creo que nuestra nueva clase consumidora está más adelante en concepción de consumo que nuestros actuales productores culturales”, señala.

Según Roca Rey, una muestra de este crecimiento es el continuo desarrollo de nuevos museos. “En nuestro país, se están creando un promedio de uno o dos museos por año, y eso es asombroso. Hace pocos años, el promedio era de uno cada cuatro años. Los museos no son comerciales, pero generan riqueza: a su alrededor se desarrolla el turismo con sus consecuentes industrias, así como la demanda de profesionales del sector”, dice.

Cauto en sus expectativas, para Rodríguez, la marea no cambiará radicalmente de un año para otro. “Creo que, en el 2012, los esfuerzos de articulación entre productores culturales y el mercado seguirán siendo especialmente privados. No pido que el Estado tenga una presencia protagónica, pero sí que otorgue un marco legal e impulsor razonable”, añade.