Marco Zunino: "No soy un ejemplo para nadie"

Actor confesó que tiene problemas de depresión en entrevista con la revista Somos

Marco Zunino en sesión fotográfica. (Video: SOMOS)

PAMELA MONTES

Marco Zunino se pierde en sus pensamientos, mirando por la ventana del pent house donde posa para la cámara. Calle Triana, conoce muy bien ese barrio. No sabe si se quedará en el Perú, aunque existe la posibilidad de retornar a Broadway como Flynn una vez más. Es cierto que todo este año lo tiene lleno de trabajo, pero no le vacila mucho hacer planes para los próximos años porque, como él mismo dice, nadie sabe ni lo que va a venir mañana. “Por eso me parecía increíble cuando hablaba con Juan Diego cuando me invitó a cantar con él en un concierto en abril; y me contaba acerca de cosas que tenía que hacer en el 2017. Fue muy divertido, un honor trabajar con él”.

Tanto éxito podría explicar la depresión que lo ha acompañado desde chico y que está asentada en sus genes. “Es una enfermedad, no la eliges. Puedo estar manejando y de pronto me viene un bajón. Pero trato de ser proactivo al respecto y examinar. Ver qué pasó en este momento para irme al diablo. Probé enfrentarlo con pastillas. Hoy conversé con una persona mayor y me decía que está bien buscar ayuda porque no somos súper humanos. El mundo es otro en los últimos 20 años y nos cuesta manejar algunas cosas”.

¿Qué te agobia?
“A veces cosas muy pequeñas, soy muy emocional. Un problema económico, con un familiar o amigo me puede agobiar. Con los años aprendo a poner las cosas en una balanza. La pastilla tampoco es mágica y la razón por la que lo hago público es porque una vez que lo comenté se me acercaron personas para contarme sus experiencias. Yo no creo ser un referente ni ejemplo para nadie, pero si eso ayuda un poquito, está bien, que lo lean. No todos necesitamos pastillas, hay una evaluación larga para determinarlo. La pastilla no te quita los problemas ni los resuelve, pero te da una tranquilidad para poder lidiar con las cosas de otra manera”.
¿Y los momentos contrarios, de euforia y felicidad?
Los hay y son maravillosos, pero son momentos que se acaban, no se puede vivir queriendo eso siempre. Recuerdo cuando salimos en Trujillo con Torbellino donde habían 35 mil personas, o en Broadway cuando me quedé sosteniendo la nota más larga que ningún Billy Flynn había hecho; y la gente gritaba de emoción. Decía qué lindo ese momento y lo guardo porque de otra manera se vive en forma frustrante. No sabes si volverá a pasar algo así, pero tienes el buen recuerdo de haberlo vivido”.

Su madre tenía 40 años y su padre 47 cuando Marco nació en Puerto Rico. Ni ellos, ni su hermano mayor se dedicaron al arte, pero la vena le viene por parte de la abuela. Blanquita Alzamora fue una actriz de la época de oro del cine mudo peruano, pero al cabo de cinco películas debió abandonar los rodajes porque el flamante esposo veía con malos ojos la profesión. Marco Zunino perdió a sus padres siendo muy joven y la madurez le vino de porrazo. Lo criaron con amor pero también con disciplina. Dice que no le aguantaban una, nada de pataletas ni malas caras para comer.

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