Mario Vargas Llosa iniciará mañana actividades previas a la entrega del premio Nobel de Literatura

El escritor peruano participará en conferencias de prensa, recorridos por museos, una recepción en el Parlamento sueco, etc, antes de asitir a la ceremonia protocolar de premiación

Mario Vargas Llosa iniciará mañana actividades previas a la entrega del premio Nobel de Literatura

Por Enrique Planas

Hoy por la noche, el escritor Mario Vargas Llosa y una comitiva de  14 personas, entre familiares y amigos, se hospedarán en el Gran Hotel, en pleno corazón de Estocolmo, con una espectacular vista del Palacio Real y de la Vieja Ciudad Real. Fundado en 1874, el hotel ha acogido a todos los premios Nobel desde la institución del galardón en 1901. Sin duda, es el mejor lugar para un reparador descanso. 

Lo necesitará. Porque el escritor peruano vivirá un verdadero frenesí de actividades desde el día siguiente, cuando se enfrente nuevamente a los medios de prensa de todo el mundo, hasta la noche del sábado 11, cuando compartirá, al lado de los reyes de Suecia, una cena íntima en el Palacio Real. Y, entre ambos actos, habrá conferencias de prensa, recepciones, recorridos por museos, una visita a una biblioteca en un barrio de inmigrantes, la invitación formal a ofrecer unas palabras en el Parlamento sueco, el concierto de música clásica en el Salón de Conciertos de Estocolmo, las actividades programadas por el Instituto Cervantes en Estocolmo, un encuentro con la comunidad hispana, además de otras invitaciones que el escritor peruano tendrá que elegir.

Sin embargo, los actos claves en su visita a Estocolmo serán la lectura de su conferencia “Elogio de la lectura y la ficción”, el martes 7 de diciembre, en el salón de la Academia Sueca y, por supuesto, la ceremonia protocolar de premiación, que coincide con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el 10 de diciembre.  Presidida por el rey Carlos XVI Gustavo y la reina consorte Silvia, en la ceremonia se entregará  la medalla, el diploma y los 10 millones de coronas suecas (casi un millón y medio de dólares) que corresponden a cada categoría.

Fracs para los hombres, traje de noche para las damas y un protocolo al milímetro para una ceremonia bien engrasada, con casi un siglo de práctica. Los laureados recibirán su recompensa en la Sala de Conciertos de Estocolmo: los estadounidenses Peter Diamond y Dale Mortensen y el británico-chipriota Christopher Pissarides (Economía), el británico Robert G. Edwards (Medicina), los rusos Andre Geim y Konstantin Novoselov (Física), el estadounidense Richard Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki (Química), y el peruano  Vargas Llosa, a quien le corresponderá pronunciar el discurso en la ceremonia de Estocolmo.

RIGUROSO PROTOCOLO
Nunca Suecia y el Perú han estado tan vinculados como en la presente entrega de los premios Nobel. Y es que este premio es para el país nórdico uno de sus principales patrimonios culturales. “Alfred Nobel no habría podido imaginar la importancia que el galardón fundado por él iba a tener para Suecia y todo el mundo”, nos explica Eva Zetterberg, embajadora sueca para el Perú y Chile. Curiosamente, tras la muerte del inventor de la dinamita en 1886, la decisión plasmada en su testamento de crear una fundación que administre su legado y los fondos de un premio universal, fue muy criticada por los suecos de la época. “Muchos suecos cuestionaron la necesidad de hacer un premio internacional, señalando que ese dinero podía servir para reconocer a los empresarios innovadores locales que siguieron su legado”, explica Zetterberg. “Sin embargo, Alfred  Nobel era un hombre internacional. Al final de su vida, había extendido sus empresas en 20 países, y supo ver la necesidad de crear un reconocimiento internacional a las personas que destacaran en diversos campos del conocimiento. La importancia del premio ha crecido con los años”, afirma la diplomática sueca.

Por cierto, Zetterberg confiesa que el Nobel es un premio que siempre generará polémica. “El premio de Literatura no siempre es popular. A veces, se han elegido autores que conoce solo un grupo muy reducido. Pero otras veces cae en manos de autores muy populares. Mario Vargas Llosa cae en esta categoría”, afirma.

El protocolo de la Fundación Nobel en sus ceremonias de entrega de premios es uno de los más estrictos del mundo. Ni siquiera el Gobierno Sueco puede influenciar para conseguir invitaciones a las ceremonias. “La Fundación Nobel es una institución privada. Y el gobierno no puede imponer nada”, aclara Zetterberg, quien recuerda todas las llamadas recibidas en su despacho poco después de difundirse la noticia del premio para el escritor peruano. “Las personas nos llamaban para decirnos ‘estamos listos, ya tenemos pasajes, ¿dónde está la invitación a la fiesta?’, creyendo que la embajada podía intervenir en ello. Pero es imposible”, comenta. 

Por ello, Vargas Llosa estará acompañado por los invitados, los miembros de su círculo familiar y amigos más íntimos, además del ministro de Cultura, Juan Ossio, y del pintor Fernando de Szyszlo, que asiste en representación del Estado Peruano.

LA CIENCIA Y EL GLAMOUR
La ceremonia de entrega del Nobel y la posterior cena de gala componen la fiesta más grande en Suecia. En ella, se conjuga el glamour de la corte sueca y la seriedad de los líderes de la ciencia, la literatura y la política. Son 1.300 los invitados al banquete organizado por la familia real sueca en el hotel de la ciudad de Estocolmo.

El menú elegido para los invitados es un secreto de Estado. Solo se hará público al momento de servirse. Asimismo, cada año un ejército de mozos designados por la Fundación Nobel ejecuta una verdadera danza sincronizada para entregar, al mismo tiempo, el plato de fondo a todos los invitados a la mesa.

Para Eva Zetterberg, quien asistió anteriormente a las premiaciones protagonizadas por el escritor portugués José Saramago en 1998 y por el alemán Günter Grass en el 2002 en calidad de vicepresidenta del Congreso sueco, no se puede negar que el glamour, la elegancia de las mujeres desfilando con sus mejores galas, es un aspecto importante. “Es algo especial en Suecia, donde tenemos una familia real”, explica. Sin embargo, se trata de una fiesta profundamente humanista, que reivindica la importancia de las ciencias y las artes.   “Algo muy importante en la cena de gala son las palabras de agradecimiento del Nobel de Literatura”, explica Zetterberg. “Su discurso tiene que ser corto, con humor y cariño. Tiene que tener de todo y, sin embargo, no puede ser largo. No se trata de una lectura”, dice.

UN NOBEL QUE NOS ACERCA
Para la embajadora Eva Zetterberg, Suecia y el Perú mantienen excelentes relaciones; sin embargo, problemas económicos motivaron el cierre de sus embajadas. “Creo que la entrega del Premio Nobel a Mario Vargas Llosa va a dinamizar aún más las relaciones entre ambos países”, explica. “Estamos organizando una cita entre el ministro de Cultura y la ministra de Cultura de Suecia, porque tenemos asuntos pendientes para desarrollar. Existe también una Cámara Nórdica de Comercio que se ha dado cuenta de que el Perú es ahora un mercado muy importante. Nuestros países deben participar más en el intercambio comercial. Con el Premio Nobel las posibilidades aumentan”, señala.

MIENTRAS TANTO, EN OSLO
La semana Nobel tendrá a toda Estocolmo de fiesta. Sin embargo, en Oslo, una silla vacía representará al nuevo premio Nobel de la Paz. Dramático símbolo para llamar la atención sobre la situación del encarcelado disidente chino Liu Xiaobo, elegido premio Nobel de la Paz 2010.

Como cita la agencia de noticias Frances Presse, Yang Jianli, un reconocido activista por la democracia en China que oficia de coordinador entre el comité Nobel y los disidentes, señaló que todos los involucrados presionan a China para que libere a la esposa de Liu, Liu Xia, de su arresto domiciliario y le permita viajar a Oslo para recibir el premio.

Si China no acusa recibo de las presiones, el comité Nobel podría realizar un gesto sin precedentes en su centenaria historia: dejar una silla vacía en el escenario durante la ceremonia del 10 de diciembre. “Una silla vacía para el premiado servirá de recordatorio al mundo que Liu Xiaobo permanece en prisión y que la situación de los derechos humanos en China debe ser una preocupación para la comunidad internacional”, agregó Yang, quien reside en Estados Unidos.

Solo el Premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo. La razón para dividir los premios nació desde la misma instauración del premio siguiendo los deseos de Alfred Nobel en su testamento.  A inicios del siglo XX,  Suecia y Noruega tenían una unión política y por ello el inventor de la pólvora dispuso dividir el privilegio de los premios entre ambas ciudades.