Santiago Roncagliolo desata polémica en Uruguay con su nueva novela

El libro plantea que los restos de Federico García Lorca yacen en ese país, y que el escritor Enrique Amorim era el amor secreto del poeta

Santiago Roncagliolo desata polémica en Uruguay con su nueva novela

El amante uruguayo, la más reciente novela de Santiago Roncagliolo, ha levantado polémica entre los intelectuales de dicho país por señalar al escritor Enrique Amorim como el amor secreto del poeta granadino Federico García Lorca, de quien dice además haber descubierto el lugar donde se encuentran sus restos.

El escritor nacional viajó a Montevideo para promocionar personalmente la publicación, un material por encargo que le llevó dos años de investigación y que él mismo esperaba que fuera controvertido.

“Soy un sicario de los libros, la gente que tiene historias reales sabe que estoy dispuesto a meterme en líos”, afirmó Roncagliolo en entrevista con la agencia EFE.

LAS AFIRMACIONES DEL ESCRITOR
“El amante uruguayo” es un relato libre con trasfondo histórico sobre los lazos de Enrique Amorim con ilustres contemporáneos como Borges, Picasso y Neruda para justificar su supuesta relación amorosa con Lorca, fruto de un viaje del andaluz a Uruguay en 1934.

Una de las afirmaciones de Roncagliolo que más polémica ha generado es la de la supuesta ubicación de los restos de García Lorca. En el 2009 se descubrió que estos no se encontraban en la fosa de Alfacar y se inició una investigación para descubrir su paradero.

Fascinado por el poeta, dos décadas después Amorim habría recuperado en España sus restos mortales y los habría trasladado a su ciudad natal, Salto, es lo que sostiene el peruano en su libro.

En esa localidad fronteriza con Argentina supuestamente los enterró en 1953 al inaugurar el primer monumento en memoria de Lorca en el mundo durante un acto al que asistió la actriz catalana exiliada en Uruguay Margarita Xirgu, musa del dramaturgo andaluz.

Ese día Amorim leyó un “sospechoso” discurso alegórico y en el monumento se inscribieron unos versos de Machado en memoria del granadino, narra el libro, antes de subrayar que el escritor uruguayo ya había logrado años antes el traslado a Salto de las cenizas de su colega y coterráneo Horacio Quiroga (1878-1937).

Roncagliolo incluso presenta una fotografía del “entierro” de Lorca donde se ve una misteriosa caja blanca que contenía el osario del autor del “Romancero Gitano” y fue sepultada en el lugar.

LOS INTELECTUALES LO CONTRADICEN
Manuel Olarreaga, un eminente salteño que fue coordinador de la secretaría del Mercosur, asegura haber asistido de joven a aquella ceremonia y no recuerda aquel episodio.

“Yo no vi ninguna caja ni nadie habló de ninguna caja”, afirmó, tras asistir a la tensa presentación del libro.

Olarreaga recuerdó además que uno de los principales estudiosos de Lorca, Ian Gibson, ya dijo que la teoría del peruano “es impensable”, pues “una operación de tal envergadura habría sido imposible de silenciar”.

En respuesta el autor dijo que “no hay ningún testimonio” que apoye directamente su tesis y admite que “las posibilidades de que en el monumento no haya nada son altísimas”, pero sugiere a las autoridades uruguayas excavar el lugar para despejar la incógnita.

LA FAMILIA DE AMORIM TAMBIÉN DISIENTE
Otro de los asistentes a la presentación de su obra fue Pelayo Amorim, sobrino del escritor y albacea de la mujer de este último, Esther Haedo.

Los Amorim son una pudiente familia ganadera en la que Enrique sobresalió por su irrefrenable actividad artística, que le llevó a escribir varias novelas, libros de cuentos, poemarios, obras teatrales y hasta guiones de cine, y a edificar en Salto “Las Nubes”, una casa diseñada bajo el estilo de Le Corbusier.

Su sobrino considera “impensable que sacara de la España franquista los restos de Lorca” y recuerda que por sus convicciones políticas era comunista ya había sido “expulsado de Francia y Argentina”.

Además, sugiere que “si finalmente algún español se los vendió pudo haberlo engañado” y se pregunta por qué Xirgu mantuvo en secreto todo aquello, si es que realmente sucedió y fue informada.

Lo que más le duele, sin embargo, es que cuando Roncagliolo lo entrevistó para el libro no se imaginaba que la obra iba a presentar a su protagonista como “un genio de la simulación” por su condición de “comunista y millonario, casado y homosexual, y uruguayo y argentino”.

NO TEME A LAS DEMANDAS
Al respecto, Roncagliolo aseguró estar “blindado” ante posibles demandas y manifiesta en su defensa que para su investigación consultó “varios miles” de documentos en tres idiomas (español, francés e inglés) y en cinco países (España, Uruguay, Argentina, Chile y Francia).

Además, acusó a sus detractores de “pura homofobia” porque no aceptan la condición homosexual del personaje, un extremo que de ser cierto se hubiera sabido hace tiempo en Salto, como “pueblo chico” que es, le rebate Olarreaga, mientras Pelayo quita hierro al asunto.

Para Eduardo Roland, coautor de un libro sobre la visita de Lorca a Uruguay, Roncagliolo demuestra con su última novela “que sabe surfear sobre las mejores olas de ese maremagnum posmoderno que su compatriota Vargas Llosa bautizó como la cultura del espectáculo “.