En Berlín aman a Magaly Solier

La actriz peruana fue ovacionada tras la exhibición de la película “Amador” en el Festival de Cine de Berlín

MILAGROS LEIVA GÁLVEZ
Enviada especial

Berlín. ¿Hasta dónde eres capaz de llegar por necesidad? ¿Cuáles son tus límites? ¿Cuál es tu concepto del bien y del mal? Hay que ver la angustia que genera Magaly Solier en “Amador” para entender su crecimiento como actriz y para quedarse contestando en silencio sobre la moral.

El director español Fernando León de Aranoa le dice a la audiencia de la Berlinale que “Amador” es básicamente una película que narra el dilema moral, el conflicto de una persona cuya necesidad económica y afectiva la lleva a límites inimaginables. “Habla de la vida, de como a a veces la muerte no es suficiente para detenerla”, aclara el reconocido León de Aranoa. Está emocionado. El estreno de la película que le tomó dos años de trabajo tiene su estreno internacional en el festival de Berlín y no puede pedir más. “En este festival mostré “Familia”, mi primera película, hace trece años. Aquí me siento como en casa”. El cineasta que concibe a sus personajes como si fueran amigos propios anuncia que después de la proyección la actriz peruana estará dispuesta a conversar con el público. Acaba de llegar desde Lima.

Las luces se apagan.

En ‘Amador’ Magaly Solier es una inmigrante latina que para ganarse la vida cuida a un hombre enfermo en España. Al final se ve obligada a ocultar la muerte del anciano que le enseña entre otras cosas que la vida es un rompecabezas y que el reto consiste en saber unir las piezas antes del suspiro final.

“Me preparé tres meses para esta película, vi muchos documentales y películas para entender los silencios y las miradas. Al final ensayé un mes con el director y solo me dejé guiar por sus necesidades. Fue un trabajo intenso y tuve que engordar 15 kilos porque Marcela, mi personaje, estaba embarazada”. Magaly Solier habla emocionada. Acaba de aterrizar en Europa y ya dio dos entrevistas antes de verse en pantalla. Sus productores le han pedido que no declare a medios peruanos hasta que la película se estrene en Lima.

“Es simplemente sobrecogedora, maneja muy bien la angustia con una sola mirada”, me dice el director mientras camina apurado rumbo a su primera entrevista radial en vivo. A Magaly la vio por primera vez en “La teta asustada” y desde entonces supo que el personaje de Marcela era para ella. El español no deja de elogiar a la muchacha ayacuchana que nunca estudió actuación antes de conocer a Claudia Llosa. “Es realmente sorprendente, una actriz prodigiosa”, dice de su protagonista.

“¿Qué cosas no hace uno por necesidad? ¿Cuántas cosas no hice yo para sobrevivir?”, pregunta Magaly en voz alta y luego suspira. Su vida ha dado demasiadas vueltas desde que Llosa la descubrió. “Increíble que nuevamente esté aquí”, dice sonriendo. La gente la aplaude. Le piden tomarse fotos con ella. Magaly sabe que la necesidad tiene cara de hereje, pero si uno se porta bien al final la recompensa es doble. “Estoy en un hotel muy lindo”, me dice mientras sube las escaleras muy lejos de su Huanta natal. “Han pasado muchas cosas que jamás imaginé”, dice la muchacha que sorprende con sus manejos del silencio. Los espectadores despistados quizá no lo sepan, pero la gente que trabaja en el campo pasa largas horas del día conversando con sus propios silencios. Magaly creció así. Armando su propio rompecabezas sin hacer tanto aspaviento. Quizá por eso comunica tanto con solo mirar y respirar.