Nanni Moretti: "No he hecho un filme realista sobre el Vaticano de hoy"

Cineasta italiano conversa con ElComercio sobre “Habemus Papam”, filme que estrenará este jueves en Lima

Nanni Moretti: "No he hecho un filme realista sobre el Vaticano de hoy"

Rodrigo Bedoya

Un Papa es, ante todo, un hombre. Alguien capaz de sentir los mismos miedos, frustraciones y temores que cualquier mortal. Y el cardenal Melville es un mortal más: por eso, una vez nombrado Sumo Pontífice, sus angustias comienzan a controlarlo. No se siente capaz de asumir un encargo de semejante magnitud. Él solo quiere huir.

De eso trata ‘Un Papa en apuros’ desatinado título con el que se estrenará este jueves ‘Habemus Papam’, una de las mejores películas que, seguro, llegarán a nuestra cartelera este año. No solo por su forma original de retratar un cónclave y las angustias de una persona como cualquier otra que tiene que asumir la responsabilidad más grande de su vida, sino por su sentido del humor absurdo y al mismo tiempo cálido. Un sentido del humor que tiene la firma de Nanni Moretti, quizá el cineasta italiano más importante de la actualidad.

“No he hecho un filme realista sobre el Vaticano de hoy. He hecho ante todo un filme sobre el hombre, en el que he inventado mi Papa, mi Vaticano y mis cardenales”, explica el cineasta, quien conversó en exclusiva con El Comercio.

Moretti es el autor de cintas tan importantes como “Caro diario” (1994) y “La habitación del hijo” (2001), ambas estrenadas en nuestro país.

Para el realizador, aterrizar los miedos y angustias de un Papa en un personaje de ficción no fue complicado. “Se trata de un personaje inventado. No es que yo haya representado a Benedicto XVI, a Juan Pablo II, o a alguien que realmente existió. He creado un personaje que un minuto antes era un cardenal y un minuto después es el Papa. Por consiguiente, no fue más difícil que inventar otro personaje de mis filmes anteriores”, expresa.

El cine de Moretti tiene un marcado tinte autobiográfico y político, cosa que en “Habemus Papam” no deja de estar fuertemente presente. “Hay algo de mí también en el personaje del Pontífice. En sus actitudes, en su angustia, en el sentirse inadecuado. Eso nace de mí”, señala el cineasta, quien imaginó, con su equipo de guionistas, una escena: un Papa, recién elegido, a pocos metros del balcón papal, que escapa porque no tiene la fuerza para asomarse por él.

Esa imagen fue el comienzo de “Un Papa en apuros”. O, mejor dicho, de “Habemus Papam”, una película muy particular. Y fantástica. Como casi todas las de este gran cineasta.

Nanni Moretti lo tuvo bien claro desde un principio: en “Un Papa en apuros”, él quería crear su propio cónclave. Uno en el que se elige a un Papa (Michel Piccoli) que se ve incapaz de asumir su responsabilidad debido a sus propios miedos, y en que los sacerdotes no podrán salir hasta solucionar el problema.

¿Qué hacer en ese tiempo? Pues los párrocos conversan, se divierten con las cartas y hasta juegan vóley. Todos guiados por un psicoanalista (el mismo Moretti), que nos hace descubrir ese mundo tan particular.

“En la Iglesia hay escándalos graves, pero no quería hacer una película que narrara esos hechos porque no quería coger el camino fácil de hacer una cinta de denuncia”, señala el director, quien conversó telefónicamente con El Comercio desde Roma.

Por eso, la imagen de un Papa recién elegido frente a un balcón vacío cobra especial importancia. “Esa sutileza me parecía más interesante que hablar de los gravísimos problemas de pedofilia al interior de la Iglesia. Esas son cosas que el que quiere saberlas, las sabe”, expresa el cineasta.

HISTORIA UNIVERSAL
Para Moretti, el que la película toque el tema de la posible renuncia de un Papa le abría una dimensión más interesante. “Si yo hubiese contado la renuncia de un líder político o de un mánager de las finanzas, el filme hubiera sido más pequeño, más pobre. En cambio, tocando la renuncia, no solo a la responsabilidad, sino al poder que da la investidura de Papa, se crea un filme más universal”, explica el director. “Quise hacer una película sobre el sentido de lo inadecuado, no solo en las situaciones públicas, sino en todo ambiente”, apunta.

Y quién mejor que el gran actor francés Michel Piccoli para interpretar a este Papa dubitativo. “Michel es un actor que no solamente lleva al personaje su excelencia, sino también su humanidad. Yo veo al Papa muy bien interpretado por un actor, pero también veo junto a esto la gran humanidad de una persona”, cuenta Moretti.

CINE AUTOBIOGRÁFICO
Desde “Polambella Rossa” hasta “El caimán”, el cine del director tiene un fuerte tinte autobiográfico. Y eso debe tener algo esencial: el humor. “Cuando se hace cine autobiográfico es casi obligatoria la ironía, porque cuando narramos sobre nosotros es muy feo contar solo lo serio: involuntariamente uno se ridiculiza”, comenta el director.

El cine de Nanni Moretti golpea tanto nuestra inteligencia como nuestros sentimientos. Quizá porque habla en primera persona, porque se siente que está hecho con el corazón. “Un Papa en apuros”, desde el jueves en cines, no es la excepción.


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