Ricardo Darín filmará en la selva peruana

Actor argentino vendrá al Perú para grabar “Villa”, la nueva cinta de Pablo Trapero

Ricardo Darín filmará en la selva peruana

Por Alberto Villar Campos

En abril de este año, Ricardo Darín cumplió un sueño de su infancia. El actor argentino visitó Machu Picchu y otras ciudades del Cusco junto con su familia. Lo que vio, dice, fue una maravilla, algo irrepetible y memorable. Y quizá por eso el Perú le ha vuelto a mandar una invitación.

En entrevista exclusiva con El Comercio, el gaucho reveló que en enero del 2012 viajará a la selva peruana para filmar el inicio de “Villa”, la nueva cinta de Pablo Trapero (“Leonera”, “El bonaerense”), sobre un grupo de sacerdotes que ayudan a los más desprotegidos y en la que actuarán, también, el francés Jérémie Renier (protagonista de “El niño” y otras películas de los hermanos Dardenne) y Martina Gusman, su coprotagonista en “Carancho”.

“Es una historia difícil, muy fuerte y realista. Mi personaje es el de un cura veterano que viaja a un pueblo aborigen a rescatar a un viejo amigo, colega y discípulo, luego de que la población fuera arrasada por un ataque”, adelanta Darín respecto de su papel. Luego de consultarnos qué tipo de vacunas necesitará para viajar a la selva y de su clima, el actor comenta que el rodaje durará una semana, aproximadamente. “Queremos que el lugar donde filmemos sea lo más inaccesible posible”, comenta.

EL FERRETERO MALHUMORADO
La entrevista con el actor argentino se realizó anteayer, apenas minutos después de haberse enterado de que “Un cuento chino”, la cinta de su compatriota Sebastián Borensztein estrenada este año y que el protagonizó, fue elegida por el jurado y el público italiano como la mejor película del festival de Roma. “Es algo nunca antes visto que gane esos dos premios”, dice. En ella, el actor encarna a un ferretero bonaerense a quien el destino topa con un chino que llegó a Argentina buscando a su tío. El filme se estrena en nuestro país el jueves 17 de noviembre.

“Un cuento chino” se ganó el corazón de los italianos. ¿Cómo ha conectado con públicos de otros países?
No es casual que haya ocurrido lo de Italia, porque creo que la historia de la película produce en la gente una rápida identificación en todo el mundo. Habla del conflicto a partir de la intolerancia. Todos nos vemos reflejados con la imposibilidad de comunicarse de los personajes, con el dolor acumulado. La amistad es también un tema permanente en la película.

Es un tema complejo el de la intolerancia y la incomunicación…
En general, los humanos somos muy temerosos de lo desconocido, preferimos quedarnos con algo malo conocido que con algo bueno por conocer. Eso actúa como una herramienta clave en la magia de esta película, permite vernos reflejados. Y, además, la amistad de los protagonistas nos deja algo nuevo: aquí el que aprende algo no es el joven, como generalmente sucede, sino el viejo. El que deja su enseñanza es el personaje de la cultura alejada y milenaria, y la lección que le regala es amorosa.

En “Carancho” y “El secreto de sus ojos” interpretó a personajes al margen de la ley y en esta cinta hace el papel de un hombre al margen pero de la gente…
En “Un cuento chino” hago el papel de un señor dolorido por su pasado, que quedó detenido emocionalmente por lo que le tocó vivir y cortó, por ello, sus lazos con la sociedad. Se ve que solo me convocan para hacer personajes marginales, ¡será por el rostro! (risas).

“YA SOY BASTANTE PAYASO EN LA VIDA REAL”
¿Cuánta comedia tiene “Un cuento chino”?
Cuando a uno le dicen que verá una comedia, se imagina situaciones ligeras o románticamente humorísticas, pero este no es el caso: estamos frente a una historia dramática que, por eso mismo, no resulta graciosa.

En una entrevista reciente dijo que detestaba hacerse el gracioso…
Ya soy bastante payaso en la vida real y trato de no llevar eso a la profesión. Me gusta más el humor de situación y la comedia fina como la inglesa o la italiana.